Estados Unidos: Powell, "paloma" entre "halcones"

sábado, 14 de septiembre de 2002
Washington - El secretario de Estado, Colin Powell, aparece dibujado haciendo el signo de la paz con sus dedos A su lado, el vicepresidente Dick Cheney hace lo mismo, pero colocando su mano detrás de la cabeza del canciller, con lo que, de hecho, le pone unos insultantes "cuernos" Powell ?quien lleva en una de sus manos una carpeta con el letrero de Irak? pregunta a Cheney: "¿cómo es que tu símbolo de la paz está siempre detrás de mi cabeza?" La caricatura ?hecha por Mike Luckovich y publicada por el Atlanta Journal Constitutions?resume la situación del secretario de Estado norteamericano: birlado por los "halcones" del gabinete de Bush: el vicepresidente Cheney, el secretario de Defensa, Ronald Rumsfeld, y la consejera de Seguridad Nacional, Condoleeza Rice, quienes, al parecer, lo marginan de decisiones "claves" en la lucha contra el terrorismo y en la estrategia para el anunciado ataque contra Irak Son tales las diferencias entre Powell y los "halcones", que algunos comentaristas afirman el secretario de Estado debería presentar la renuncia A pesar de ser un viejo guerrero que lideró en 1991 la ofensiva sobre Irak lanzada por el presidente George Bush padre, la prensa estadounidense colgó al ministro Powell el cartel de "paloma" de la administración del presidente George Bush hijo Y es que, en medio del militarismo que impregna profundamente al actual gobierno estadounidense, Powell aconseja al presidente buscar el apoyo de la comunidad internacional antes de un ataque a Irak Durante los últimos tres meses, el presidente Bush permitió a sus ministros jugar el juego del poder Powell pareció ser el perdedor Pero el discurso que pronunció Bush el jueves 12 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, pareció darle nuevos aires al secretario de Estado En su discurso Bush abrió las puertas a un nuevo esfuerzo internacional antes de atacar a Irak Fue "la cara buena" del poder de Washington, según opinó el semanario Newsweek Para Powell fue una victoria importante, pero frágil y temporal En una reciente entrevista, el expresidente sudafricano Nelson Mandela ?quien afirmó que "Estados Unidos es una amenaza para la paz mundial"-- hizo una breve pintura de la guerra de sectores que se libra alrededor del presidente estadunidense Bush ?dijo Mandela-- está siendo malaconsejado por funcionarios como Cheney y Rumsfeld, al primero de los cuales describió como un "ultraconservador" y al segundo com un "dinosaurio" El único que estaría dando buenos consejos al jefe de la Casa Blanca, según el líder sudafricano, es Powell, quien "conoce los desastrosos efectos de la tensión internacional y la guerra" Powell es sólo la cabeza visible de uno de los sectores que pelean por influir en la decisión del presidente sobre la ofensiva contra Irak A estas "palomas", la prensa estadounidense los conoce como la escuela del go slow, que propone avanzar despacio y obtener la bendición de los aliados occidentales, de los musulmanes y de las Naciones Unidas, antes de emprender las acciones sobre Bagdad O, de ser posible, hacer un nuevo intento con las sanciones o el envío de inspectores internacionales Enfrente están los "halcones" A todos ellos Bush les permite, por ahora, enfrentarse en privado y enviarse duras señales en público De todas maneras, algunos detalles permiten apostar que ?si bien Powell tuvo su cuarto de hora en las Naciones Unidas-- Bush terminará por inclinarse a favor de los "halcones": su vicepresidente y su secretario de Defensa En la primera semana de septiembre, Powell se encontraba en Johannesburgo participando en la Cumbre de Desarrollo Sustentable Bush aprovechó su ausencia para compartir una cena buffet ?típicas reuniones del poder de Washington, donde los funcionarios y los "influyentes" de turno van de salón en salón conversando con sus platos en la mano-- en la casa de Rumsfeld Parte de lo más granado de la cúpula militar estadounidense departió con el presidente sobre las perspectivas de la guerra en Irak, a la misma hora en que Powell estaría lavándose los dientes en su hotel en Johannesburgo Powell tiene un duro trabajo por delante si decide seguir recorriendo el mundo explicando las posiciones de su jefe El exmilitar es de la vieja escuela republicana que cree que cualquier aventura militar en el exterior debe contar con el apoyo, expreso o silencioso, de los aliados en el resto del mundo Esta convicción fue echada por la borda con la llegada de Bush hijo a la Casa Blanca Dos ejemplos son ilustrativos: Bush renovó la carrera por el armamento nuclear (un terreno en el cual el propio Ronald Reagan era mucho menos agresivo) y tomó abierto partido con Israel en el conflicto entre palestinos e israelíes En ambos casos, Bush actuó desoyendo los consejos de Powell Después de quedar aislado de las decisiones sobre el conflicto palestino-israelí, Powell parece destinado a perder también en el frente del Golfo Pérsico "Quizás haya llegado el momento para que Powell se vaya", afirmó esta semana en el influyente semanario Business Week, el columnista Richard Dunham El canciller goza del respeto de los medios políticos de Washington y hasta de sus compañeros de gabinete, "pero el problema para Powell es que el respeto no se traduce en resultados", señaló Dunham, según el cual, después de tantos fracasos dentro del gobierno, Powell debería seguir los pasos de Cyrus Vance, secretario de Estado en tiempos del presidente James Carter, quien presentó su dimisión en muestra de desacuerdo por el manejo de la crisis de los rehenes en Teherán en 1980 Por ahora, la "armada" de Powell cuenta con varios personajes de valor, como el senador republicano Chuck Hagel, el exsecretario de Estado Larry Eagleburger, y el legislador Dick Armey, líder de la mayoría republicana en la Cámara Baja Lástima para Powell que, enfrente, disputándole los oídos del presidente, están pesos pesado incontrastables como Cheney, Rumsfeld, el viceministro de Defensa Paul Wolfowitz y Richard Perle, jefe del panel de asesores del Pentágono, y la asesora de Seguridad Nacional, Rice Aunque el Departamento de Estado se mantiene firme en su rechazo a las versiones de una posible renuncia, la prensa estadounidense no deja de señalar lo bajo que cayó, no el prestigio, sino la credibilidad de Powell "Cuando el ministro de Exteriores de la Unión Europea, Javier Solana se encontraba con nosotros y nos decía ?he hablado con Powell?, nosotros nos sentíamos bien Pero cuando Solana nos decía ?he hablado con Powell y con otro funcionario más?, entonces nos sentíamos mejor", relató al semanario Newsweek un diplomático del viejo continente

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