Argentina-EU: Mutua desconfianza

sábado, 11 de octubre de 2003
Buenos Aires (apro) - La Argentina busca reorganizar sus relaciones con Estados Unidos en un clima cargado de presiones internas y externas, a cinco meses de la asunción de Néstor Kirchner, un presidente al que Washington mira aún con desconfianza por sus políticas de “centro-izquierda” La suspensión de los ejercicios militares Aguila III, previstos originariamente para este mes en la provincia andina de Mendoza, entre los ejércitos de Estados Unidos y del Mercosur, más Chile y Bolivia, fue un claro ejemplo de que los diálogos cordiales en público vienen cargados de miradas de recelos en privado La cancelación de los ejercicios conjuntos se debió pura y exclusivamente a la decisión argentina de no otorgar inmunidad a los soldados estadunidenses durante su estancia en la provincia de Mendoza La decisión, aunque esperada por la embajada estadunidense en Buenos Aires, causó una nueva mueca de fastidio en Washington, y coincidió con la llegada a este país sudamericano del nuevo embajador Lino Gutiérrez, de origen cubano “Bush piensa en la Argentina y quiere que se recupere de los males económicos que ha tenido en los últimos años”, dijo el diplomático nacido en La Habana, al pisar el aeropuerto internacional de Ezeiza, en la periferia de Buenos Aires El canciller argentino, Rafael Bielsa, hermano del entrenador de la selección de futbol Marcelo Bielsa, fue claro cuando se le consultó si la suspensión de Aguila III crearía “rispidez” entre ambas capitales “Vamos a trabajar para evitar eso”, dijo Bielsa Lo cierto es que Washington venía ejerciendo fuertes presiones para que Argentina se sumara a la lista de países que han acordado otorgarle a los soldados norteamericanos un régimen de inmunidad para que no puedan ser juzgados por la Corte Penal Internacional (CPI), además de pedirle que sume efectivos para su prometida reconstrucción de Irak Temeroso que el “desconocido” Kirchner profundizara sus coqueteos con su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, Washington buscó acercarse a Buenos Aires y jugó un rol fundamental en las negociaciones entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que concluyeron con la firma de un acuerdo juzgado “favorable” al gobierno argentino “Bush temía que Kirchner, a quien virtualmente desconoce, agravara su populismo y su inclinación a políticas de izquierda en caso de un agravamiento de la crisis y, sobre ese terreno, se volcara a una alianza con Lula (conocido anti-ALCA) y (Hugo) Chávez”, dijo a Apro una fuente del Partido Justicialista (peronista, en el gobierno) “Por ello, presionó a sus socios del G-7, a fin de que respaldaran el acuerdo ante el FMI, a pesar del recelo de los países de la Unión Europea que buscaban asegurarse un aumento generalizado de tarifas en los servicios públicos en manos de compañías europeas Incluso Bush instó a Kirchner a ser duro en sus negociaciones y lo felicitó por el acuerdo con el Fondo Monetario Pero ellos no dan puntada sin hilo Siempre piden algo a cambio”, agregó Tras la firma del acuerdo –por el cual Argentina se comprometió a un superávit fiscal de 3 puntos del PIB y no de 45 por ciento como pedía el FMI, entre sus puntos principales–, Estados Unidos buscó el respaldo argentino a la inmunidad para sus soldados y el envío de tropas a Irak La realización de los ejercicios Aguila III era una excelente oportunidad para chequear el estado de las relaciones bilaterales y Kirchner no dio el brazo a torcer, aunque intentó hasta último momento buscar una salida intermedia a las presiones externas e internas que llovieron en las últimas semanas Para ello envió un proyecto de ley al Congreso, que otorga una “inmunidad parcial” a las tropas norteamericanas, excluyendo delitos como crímenes, robos o violaciones cometidos en territorio argentino, o sea, temas que excedieran la labor militar Pero el Congreso, donde el peronismo mostraba gran rechazo al proyecto, demoró su tratamiento y los tiempos obligaron a suspender el operativo conjunto “Este era una ejercicio planteado con más de un año de anticipación y siempre se formuló hacerlo en Argentina Lo que sucede es que hay un proyecto de ley que tiene que salir Hasta que no salga en el Congreso (el operativo), no se hará”, dijo Bielsa “Se diferirá y luego se fijará una nueva fecha, añadió Bielsa, para quien “Uruguay es una alternativa” para ser sede de Aguila III Kirchner, además, volvió a negar que Buenos Aires haya pactado el envío de efectivos a Irak Ahora, Unitas Desactivado Aguila III, Washington apuesta sus fichas al operativo Unitas, un ejercicio naval conjunto entre fuerzas estadunidenses y de países latinoamericanos previsto para el 16 de este mes en aguas internacionales frente a las costas argentinas En la Unitas participarán naves de Estados Unidos, Argentina, España, Chile, Uruguay y Brasil Pero la incertidumbre también alcanzó a estos ejercicios navales La Armada argentina necesita de la autorización del Congreso para participar Aunque en este caso no fue necesario otorgar inmunidad a las tropas estadunidenses, porque los ejercicios se realizarán en aguas internacionales Pero por las dudas, los aviones norteamericanos se comprometieron a operar desde Montevideo, “para no herir susceptibilidades de los políticos criollos”, según el diario bonaerense InfoBae Según el matutino, “en la Casa Rosada (sede de gobierno) prevalece la negativa” a conceder el permiso correspondiente “La pregunta que debemos hacer es: ¿por qué?”, dijo un hombre cercano a la Armada citado por el diario Desde el gobierno, se mantuvo un hermético silencio “Todo esto no afecta en nada las relaciones con Estados Unidos Se dijo que habían presionado con quitar el agregado militar, pero no es así Ellos querían la inmunidad total, el gobierno quería darle inmunidad funcional Pero no pasa nada”, dijo a Apro un vocero del ministerio de Defensa argentino, que pidió el anonimato, al intentar bajar los decibeles de la polémica Cuba en la mira Pero Estados Unidos tiene otro motivo para fruncir el ceño El canciller Bielsa viajaba el fin de semana a La Habana para presentar al nuevo embajador en la isla, Raúl Taleb La agenda prevé incluso un encuentro privado con Fidel Castro durante sus tres días de visita al país caribeño Lejos quedaron los días en que Castro calificaba al gobierno argentino, en ese entonces en manos de Fernando de la Rúa, de “lamebotas de los yanquis” Argentina retiró su embajador en protesta hasta el día de hoy En esa época, el gobierno argentino venía de una seguidilla de votos en contra de Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra, durante los mandatos de Carlos Menem y de la Rúa, ante el guiño de Washington Pero a principios de año, Argentina cambió el voto y se abstuvo, en medio de los elogios de La Habana Fue el entonces presidente Eduardo Duhalde, mentor de Kirchner, quien promovió la abstención a pesar de las fuertes presiones norteamericanas La decisión fue adoptada después de consultar con “su” candidato presidencial de entonces, Néstor Kirchner, favorable a un cambio de posición en torno a Cuba El “deshielo” entre Buenos Aires y La Habana fue inmediato Castro incluso viajó a Buenos Aires para la asunción de Kirchner y, en la capital argentina, habló en las escalinatas de la Facultad de Derecho ante miles de simpatizantes El discurso, como es habitual, duró varias horas Kirchner y Castro hablaron a solas y se comprometieron al “deshielo” de relaciones Ahora, en La Habana, Bielsa buscará reiniciar los pagos de la deuda por más de mil millones de dólares que la isla mantiene con Buenos Aires Para ello propondrá la emisión de bonos con una quita de 50 por ciento a cambio de beneficios arancelarios para compañías argentinas, en un plan juzgado novedoso por el gobierno argentino Washington, mientras tanto, frunce el ceño y se interroga sobre el próximo movimiento del “desconocido” presidente argentino Un mandatario desgarbado que goza de una popularidad de 80 por ciento y se da el lujo de dar un giro de 180 grados en la política argentina, a fin de dejar atrás el modelo neoliberal de los noventa, que incluyó unas dolorosas “relaciones carnales” –como las definió el fallecido canciller menemista Guido Di Tella– con el poderoso vecino del Norte

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