Argentina: Civilización a golpe de Barbarie

sábado, 8 de noviembre de 2003
Berlín (apro)- Invitado por el Instituto Cervantes de Berlín, Tomás Eloy Martínez presentó su libro “El vuelo de la reina”, ganador del premio Alfaguara de novela 2002 El escritor y periodista argentino, nacido en Tucumán en 1934, se refirió a su trabajo literario, pero sobre todo al tema que en los últimos años ha ocupado su interés personal y periodístico: la situación argentina tras la crisis económica e institucional de diciembre de 2001, y el nuevo proceso iniciado por el presidente Néstor Kirchner “En este momento tengo una actitud esperanzada, creo que la Argentina puede salir adelante –sostiene--; los críticos del presidente Kirchner opinan que las grandes reformas que se han hecho en estos primeros cinco meses de gobierno son meras reformas cosméticas Son reformas necesarias, sin embargo Está intentando modificarse la corrupción en la justicia y en la policía El país ha crecido en los últimos seis meses Pero no han disminuido el desempleo ni la pobreza” Martínez señala, sin embargo, un primer paso favorable: “Las negociaciones con el FMI han dado resultado a partir de un principio elemental: no podemos pagar más allá de lo que tenemos La sólida unidad con los países del Mercosur, incluyendo a Chile y a Bolivia, puede crear un foco de diálogo interesante en el extremo sur del continente, con relación a la hegemonía de Estados Unidos y a la pérdida de influencia de México Creo que Argentina está viviendo un momento, si no de prosperidad, al menos sí de esperanzas” La sociedad argentina culpa al el expresidente Carlos Menem de buena parte de los males que castigan al país Tomás Eloy Martínez, quien definiera al gobierno de Menem como frívolo y rapaz, se inclina al mismo tiempo por un mea culpa colectivo Cree que alguna responsabilidad corresponde a la ciudadanía, que en tres ocasiones favoreció a Menem con su voto: “No creo que fuera solamente Menem el responsable Hubo también una complicidad de todos nosotros Los argentinos quisimos creer en que el remate de los bienes nacionales, la venta del Estado, la paridad del peso con el dólar, conducirían a la Argentina a un futuro mejor Nunca hay en los males colectivos un solo responsable La cultura de la viveza y del sacar ventajas ha derivado en cuestiones graves” El escritor se pregunta si hay modos de salir de la corrupción: “El único modo es el trabajo –responde--, es la conciencia de la austeridad, la certidumbre de que Argentina no puede gastar más de lo que produce, y es la reversión de una vieja idea a la cual nos acostumbró el autoritarismo, según la cual los argentinos en general, pero en especial sus elites, siempre pusieron el interés personal por encima del de la Nación Siempre he dicho que los argentinos fuimos civilizados a golpes de barbarie” Fuga de capitales y de cerebros Las críticas de los argentinos recaen también sobre las empresas privatizadas en el área de energía eléctrica, hidrocarburos, teléfonos y agua, que reclaman seguridad jurídica pero no se prestan al control efectivo de parte del Estado o los usuarios Tomás Eloy Martínez cree que las inversiones extranjeras han sido y siguen siendo necesarias en Argentina “Lo que sucede es que los contratos firmados por el gobierno del presidente Menem fueron enormemente espurios –sostiene--; dieron a estas empresas ventajas ilegítimas, de las que no disponían en otros países Las ganancias son enormes, pero hay que revisar que por un lado esas ganancias sean legítimas, que los contratos firmados no tengan la enorme cuota de corrupción que contienen, que las empresas remitan los beneficios que les corresponden a sus respectivos países pero que a la vez se ocupen de reinvertir en el país “Hasta que no se revisen esos contratos –lo cual es voluntad manifiesta del gobierno actual–, hasta que las empresas no paguen los cánones que adeudan y la Argentina además, a su vez, pueda cumplir con los compromisos internacionales que ha contraído, el país no podrá ir hacia delante” Amenazado por grupos paramilitares de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), Tomás Eloy Martínez emigró por primera vez de Argentina en 1975 En Venezuela fundó el Diario de Caracas No volvió sino al caer la dictadura Hoy no es la persecución política, sino la falta de horizontes, lo que hace que muchos jóvenes con alto grado de calificación se marchen de Argentina Una fuga de cerebros que comienza en 1966, “cuando el dictador Juan Carlos Onganía echó a palos a los profesores de la Universidad de Ciencias Exactas, y en una sola noche Argentina retrocedió 50 años en su avance científico”, sostiene La fuga de cerebros se renovó durante el gobierno de José López Rega, la dictadura militar, la hiperinflación de 1989 Durante la crisis de diciembre de 2001, frente a las puertas de los diversos consulados había 30 mil de jóvenes esperando para marcharse de Argentina “Si usted piensa solamente que cada estudiante universitario que se graduó, le cuesta al país 100 mil dólares, y multiplica eso por el éxodo de personas que se fueron, se da cuenta que el drenaje no es sólo intelectual, lo cual es gravísimo, sino también económico El país invierte en educación y pierde, porque esa educación va a favorecer o estimular el trabajo intelectual en otros países”, destaca Perón y evita Tomás Eloy Martínez nunca se sintió identificado con la ideología del peronismo; pero cree que el peronismo de los comienzos fue la salida política que Argentina necesitaba, una ruptura con el pasado que fatalmente debía producirse Sus libros más importantes “La novela de Perón” y “Santa Evita”, se basan en las dos figuras emblemáticas de dicho movimiento político “Entre 1970 y 71 entrevisté durante muchas horas a Perón, y en un momento de tranquilidad que tuvimos le pregunté cómo había sido su relación con Eva Perón y si él tenía conciencia de que ante los argentinos la figura de Eva Perón era más importante históricamente que la de él La pregunta lo indignó Perón, pegó un golpe sobre la mesa y dijo: ‘Eva Perón es un producto mío, yo la hice, yo la preparé para que fuera lo que fue, las mujeres tienen que tener un poquito de instinto, un poquito de sensibilidad, pero la inteligencia se las da el hombre’” “Eran tiempos muy distintos, las mujeres no tenían ni las posibilidades, ni la independencia, ni la libertad ante la sociedad de la que disponen ahora Eva simula estar de acuerdo con Perón, elogia a Perón en todas las ocasiones públicas, ‘Perón es mi sol, mi cielo, mi luz, sin Perón no soy nada’, pero usa ese mismo discurso para decir las cosas que a ella le interesan: ‘Hay que acabar con la pobreza, con la miseria, hay que oponerse contra toda forma de opresión’ En ese sentido Eva construye una visión revolucionaria del poder que de ningún modo construye Perón, que era mucho más moderado y conservador” Tomás Eloy Martínez vive en Nueva Jersey, Estados Unidos, donde es catedrático de la Universidad Rutgers Suele pasar por Cartagena de Indias, sede de la Fundación para un Nuevo Periodismo Universitario, en la que trabaja junto a Gabriel García Márquez Varias veces por año, viaja a Argentina Escribir sobre el país a la distancia enriquece y a la vez dificulta su perspectiva “Se gana y se pierde –recalca--, se ven con mucha claridad los problemas generales y se pierden los particulares Oigo decir que hay menos mendigos en las calles de Buenos Aires Había muchísimos la última vez que fui hace tres meses Voy a volver dentro de dos semanas Verificaré si eso es cierto” Tomás Eloy Martínez siente que su lugar de vida es Argentina y el de trabajo Estados Unidos: “La universidad me ha nombrado escritor residente, de modo que mi obligación es escribir, que es lo que quise hacer toda mi vida Eso no lo podría hacer en Buenos Aires De modo que salgo siempre con retraso con relación a los detalles, pero veo el bosque con mucha claridad”

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