La crisis de Irak y la posición de México

sábado, 1 de marzo de 2003
La participación de México como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU se encuentra en el peor de los mundos posibles, pues tendrá que tomar una decisión sobre cómo votar el recién introducido proyecto de resolución sobre el tema por Estados Unidos, el Reino Unido y España Cualquier decisión que adopte va a generar escasos beneficios y altos costos En este momento el gobierno mexicano ha dicho no a la guerra, ha exigido el desarme de Irak, ha manifestado su predilección por lograrlo a través de métodos pacíficos que pueden incluir más tiempo para los inspectores y ha insistido en el papel central del Consejo de Seguridad rechazando la veleidad unilateralista de George W Bush En relación al proyecto de resolución hispano-anglo-americano, la Presidencia de la República anunció el 24 de febrero que lo está estudiando y no se ha manifestado sobre el fondo del mismo Asimismo, enfatizó que México no se encuentra alineado ni con la postura de Estados Unidos, el Reino Unido y España, ni con la de Francia y Alemania Lo que busca la diplomacia mexicana es que los cinco grandes con derecho de veto se pongan de acuerdo, a fin de que los países pequeños no se vean forzados a tomar partido con los altos costos que ello implicaría Con este propósito, las misiones de México y Chile ante la ONU hicieron un llamado conjunto a los miembros permanentes para evitar una mayor división del Consejo Así, la instrucción a la representación mexicana ante Naciones Unidas es la de sumarse al consenso La actual posición mexicana, de no cambiar al final, se podría explicar con base en los siguientes elementos: --La postura de la opinión pública mexicana Hasta el momento, la posición del gobierno ha merecido la abrumadora aprobación de la opinión pública mexicana en materia de política exterior Según encuestas, 83 por ciento apoya la actual postura de México en el Consejo de Seguridad, es decir, lograr el desarme de Irak por la vía pacífica, multilateral y apegada al derecho internacional De acuerdo con sondeos televisivos, que carecen de rigor metodológico pero dan idea del sentir popular, el 87% está en contra de la guerra y en contra de que México apoye incondicionalmente la postura del presidente Bush Cabe destacar que pese a que la actuación del nuevo canciller, Luis Ernesto Derbez, ha sido fuertemente criticada por su desconocimiento de la política internacional, la postura sobre el caso de Irak ha merecido el mayor apoyo de la sociedad, partidos políticos, universidades y organizaciones no gubernamentales, a excepción de algunos empresarios y académicos En realidad, es la única acción de política exterior del gobierno mexicano que hasta ahora ha merecido el consenso de la sociedad mexicana --Los principios de política exterior mexicana Como es sabido, en 1989, México modificó su Constitución para incluir como principios de su política exterior los de la Carta de Naciones Unidas, a saber: la solución pacífica de las controversias, la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza, la no intervención, la autodeterminación de los pueblos, la igualdad jurídica de los Estados, la cooperación internacional para el desarrollo y la lucha por la paz y la seguridad internacionales Los analistas y el público en general estiman que el apoyar el ataque a Irak sería violatorio de los dos primeros principios y que la paz y la seguridad internacionales se pueden garantizar mediante la vía pacífica Pero conviene recordar que el Consejo de Seguridad es la única autoridad internacional que puede autorizar el uso de la fuerza en forma legítima, es decir, en caso de una amenaza a la paz y la seguridad internacionales, de conformidad con el capítulo VII de la Carta de la ONU --Las elecciones de medio término El 6 de julio del 2003 habrá elecciones para renovar la Cámara de Diputados y diversas gubernaturas Dado el sentir de la población mexicana, se estima que si el presidente Fox diera un apoyo incondicional a Estados Unidos, su posición y la de su partido se verían seriamente afectadas y que los demás partidos podrían atacarlos tachándolos de indignos y vendepatrias Es decir, una postura incondicional con los Estados Unidos podría acarrear fuertes presiones internas a un presidente que ha visto disminuir su popularidad en los últimos meses y enfrentar síntomas de ingobernabilidad Además, en el momento actual, la discusión que se está dando en torno a los problemas del campo mexicano y su relación con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hace que la simpatía por los Estados Unidos sea escasa Sin embargo, ciertos sectores importantes de la sociedad, como algunos empresarios, han pedido al gobierno que apoye a Estados Unidos ante la posibilidad de sufrir sanciones por parte del poderoso vecino --Las presiones estadounidenses En los últimos días las presiones del gobierno estadounidense sobre el mexicano para lograr el apoyo a su posición, en particular a la segunda resolución, han arreciado En primer término, exfuncionarios ahora metidos de académicos o consultores como Henry Kissinger y Kenneth Pollack (ex funcionario del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos y autor de un libro a favor de la guerra con Irak) advirtieron que México pagaría las consecuencias de no apoyar a Estados Unidos, sin especificar cuáles podrían ser Después, el nuevo embajador de Estados Unidos en el país, Tony Garza, de origen mexicano, señaló que a los verdaderos amigos se les conocía en la adversidad, aceptando de paso que el gobierno de Estados Unidos está consciente que tiene un ambiente adverso a sus intenciones Pero conviene aclarar que la crítica de la opinión pública mexicana va dirigida más bien al gobierno de Bush que al pueblo norteamericano Existe la percepción de que la posición de México cambió de matiz luego de la llamada telefónica del domingo 23 de febrero de George Bush a Vicente Fox y de la visita de José María Aznar El énfasis ahora recae en el desarme de Irak cuando antes el primer mandatario insistía en la paz En el fondo no hay cambio alguno porque el objetivo común de nuestro país y Estados Unidos es asegurar que el gobierno de Irak destruya las armas de destrucción masiva, si es que las tiene Esperemos saber algo más al respecto el 7 de marzo, cuando el jefe de los inspectores, Hans Blix, rinda su informe ante el Consejo México debe votar a la luz de los resultados de UNMOVIC y no como resultado de las presiones de Estados Unidos: si Irak posee armas, que las destruya en un plazo perentorio y si no obedece, nuestro país debe apoyar el uso de la fuerza Pero si Irak no está armado, entonces México debe votar en contra de la guerra y que Bush cargue sólo con el estigma de la sangre de miles inocentes y millones de refugiados iraquíes

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