Cuba: Cuando los hijos de van

sábado, 28 de junio de 2003
La Habana - Muchos admiran a Fidel Castro y hasta reconocen un sentido humanista en el proyecto social cubano, y sin embargo, buena parte de los nietos de la Revolución quiere viajar fuera de Cuba, temporal o definitivamente Son la generación balsera: Nacieron alrededor de 1980 cuando 126 mil personas emigraron en el llamado éxodo del Mariel , y comenzaron a entender su realidad circundante en los tensos días de la Crisis de los Balseros de 1994, cuando otras 36 mil personas salieron de la isla Han crecido en medio de los rigores de la crisis económica de los años 90 y en el complejo proceso de despolitización y desideologización del hecho migratorio, gracias al cual los que se fueron dejaron de ser “traidores, gusanos y escorias” para convertirse en “comunitarios, emigrados y cubanos que viven en otro país” El problema no es nuevo, y fue advertido por el papa Juan Pablo II durante su histórica visita a Cuba en enero de 1998, cuando lo trató en su mensaje a los jóvenes, leído en la misa celebrada en la ciudad de Camagüey, el 23 de enero: “Guiados por el Espíritu, combatan con la fuerza de Cristo Resucitado para no caer en la tentación de las diversas formas de fuga del mundo y de la sociedad; para no sucumbir ante la ausencia de una ilusión…”, les dijo a los jóvenes el sumo Pontífice En la última década del siglo XX, los jóvenes han sido el centro de las migraciones cubanas a otros países El académico Antonio Aja, uno de los principales especialistas del país, lo señala claramente en un artículo sobre el tema “Según estudios realizados al respecto, el potencial migratorio --con soporte estimado de cuatro o cinco años (1995-1999)-- presenta una cifra mínima de 490 mil personas y un tope cercano a las 800 mil Sus rasgos sociodemográficos son: sujetos jóvenes menores de 40 años --en su mayoría entre los 25 y los 35 años--, de raza blanca y sexo masculino de modo predominante”, señaló El asunto se ha agudizado en los años recientes y llamado la atención de los académicos y especialistas “En estudios que hemos realizado con jóvenes cubanos, en las circunstancias actuales del país, se llega a la conclusión de que la mayoría no desea emigrar Es muy fuerte el deseo de la juventud cubana de viajar”, dijo en un reciente debate sobre el tema la socióloga María Isabel Domínguez, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente Pero viajar resulta sumamente complejo en Cuba No es suficiente tener el dinero Un joven que desee viajar necesita en primer lugar que alguien del otro país lo invite La formalización de esa invitación cuesta 140 dólares Debe tener además permiso de su centro de trabajo o estudio, el pasaporte (50 dólares), el permiso de salida de las autoridades migratorias cubanas (150 dólares), un seguro contra accidentes y enfermedades repentinas ( su costo varía) y la visa del país receptor (alrededor de 30 dólares) y por último, el billete de avión, pues no hay otra forma de salir de Cuba El permiso de salida conlleva una fecha a partir de la cual se puede salir y otra que marca el último día para regresar Puede haber prórroga, pero siempre habrá una fecha límite para el regreso “Hay un efecto psicológico: el no poder viajar por una legislación o regulación determinada me hace sentir la cuasi necesidad de moverme, de viajar, de trasladarme y emigrar”, opinó en el mencionado debate publicado en el más reciente número de la revista Temas, la psicóloga Consuelo Martín, del Centro de Estudios de Migraciones, adjunto a la Universidad de La Habana Sin embargo, además del deseo universal de viajar que sienten los jóvenes cubanos, de conocer otros países y otras culturas, de comparar realidades, existe también la aspiración de emigrar temporal o definitivamente, compulsado por la incertidumbre sobre el futuro Aunque estos jóvenes han vivido en un país que le ofrece educación, cultura y salud gratuitas y de calidad, sus años de adolescencia y primera juventud ha transcurrido en los años de la crisis económica, cuya lenta recuperación no hace vislumbrar el final del túnel “También hay otra visión del asunto”, admitió la socióloga María Isabel Domínguez “Se puede resumir en ‘yo no quiero irme, pero si las circunstancias se mantienen de la manera en que están, y algunas de las ocupaciones a las que aspiro no se logran materializar, me vería obligado a emigrar’ Es decir, se trata de la emigración no como acto deseado y voluntario, sino como la búsqueda de una solución ante las incertidumbres, ante las necesidades personales”, apuntó “PA’LA YUMA” Las investigaciones también dan luz en otros elementos: Este fenómeno ocurre sobre todo en ciudad de La Habana, donde se concentra el 65% del potencial migratorio de la nación, debido a que la capital cubana es la ventana mayor de los cubanos hacia el mundo exterior Otro indicador de interés son los destinos deseados Mientras personas mayores y jóvenes sin calificación piensan en Estados Unidos como la Meca de sus aspiraciones, alentados por la política migratoria de ese país hacia Cuba y de la existencia de una numerosa comunidad cubana en Miami, La Florida, los jóvenes con cultura y nivel escolar miran más hacia Europa España está en primer lugar, seguida de Francia, Italia y Alemania Pero también hacia naciones atractivas como Canadá y hasta Australia “Yo me quiero ir para la Yuma (Estados Unidos), ahí tengo familia, socios (amigos) y los fulas (dólares) se consiguen fácil”, dijo un joven desempleado de 25 años, mientras que otro, un universitario de 20 años, confesó que “España me parece encantadora, con desempleo y todo, pero me parece lo máximo” Por su parte, un joven de 22 años que estudia una carrera de ciencias tiene otra perspectiva: “Yo no quiero emigrar, pero me gustaría trabajar un tiempo, dos tres años en el extranjero, y ahorrar dinero, para después regresar y trabajar en Cuba Cuando se me acabe, volver a hacer lo mismo” Ante la interrogante de que su perfil ocupacional tiene mucho futuro en la isla, responde con otra interrogante ¿Cuál es mi futuro aquí, donde voy a vivir, cuánto voy a ganar, cómo voy a mantener una familia? Yo no quiero ser rico, sólo quiero tener un trabajo con un salario que me permita vivir, tener un auto, una casa y tomar unas vacaciones una vez al año” Y agregó: “Si no me voy, me veo en Cuba, viviendo agregado con mis padres o mis suegros, yendo a trabajar en bicicleta y enfrentándome todos los días al problema de que no me alcanza el salario para comer y vestirme” “Evidentemente en el sector profesional hay un deseo de viajar mucho mayor que en otros sectores, pero dentro de ese sector profesional no se da igual la aspiración, o sea, hay diferencias: Aquellos que , por ejemplo, sus opciones de vida en el extranjero tienen una posibilidad más seria --digamos el sector artístico o literario, el sector científico-técnico, el sector de la medicina-- o sea, aquellos grupos con más posibilidades de tener una opción de inserción, piensan distinto en cuanto a ésto, que otros que no las tienen”, opina la socióloga Domínguez La despolitización del tema migratorio, está abriendo también paso a un nuevo fenómeno, en las cual se advierte también la noción de mucha gente de que la situación actual de restricciones puede cambiar Se trata de familias que designan a uno de sus miembros, el más joven y preparado, el más fuerte, para que se marche al exterior, se abra paso y comience a enviar remesas monetarias para el sustento de la familia en Cuba “Y una cosa muy interesante: Esa persona va sabiendo que la regulación va a cambiar y va a poder regresar, va con una noción de temporalidad creída, convencida ¿Por qué? Porque las cosas se están normalizando, cambiando, y ya emigrar no significa una ruptura necesaria con la Revolución ni con el país”, añade la psicóloga Consuelo Martín Un asunto que está agudizando las tensiones sobre el problema migratorio son las posibilidades de algunos profesionales de viajar, como los artistas, que pueden residir temporal o definitivamente en el extranjero, pero a otros, como los médicos, les está vedado “La imposibilidad del retorno al país es algo que existe en estos momentos para un grupo de personas que cumplen un conjunto de características que realmente lo eliminan Todavía la noción de salida definitiva, y la noción de permisos de entrada y salida para cualquier viaje temporal del tipo que sea pautan las mentalidades para la capacidad de traslado”, señaló por su parte la psicóloga Martín Algunos de esos problemas parecían tener solución en la proyectada III Conferencia "La Nación y la Emigración" que debía celebrarse del 11 al 13 de abril pasado, y que fue suspendida a última hora debido a dos secuestros aéreos y al secuestro de una lancha de pasajeros, ocurridos en los días previos al evento Según rumores circulantes, los problemas que significan el permiso de entrada (para emigrados) y el de salida (para residentes) fueron planteados por emigrados en encuentros previos con diplomáticos cubanos que viajaron desde Washington a Miami El gobierno guarda absoluto silencio sobre el tema, que volvería a la palestra cuando se convoque nuevamente a la pospuesta reunión Algo si está claro para muchas personas dentro de la isla: “No se puede dilatar mas el asunto, pues entre mas tiempo pase, mas complicada y difícil será la situación”

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