Cuba: Atorado el tema migratorio

lunes, 21 de diciembre de 2009

LA HABANA.- Cuba y Estados Unidos no logran definir una hoja de ruta para la continuidad de sus pláticas sobre migración.

Cuatro son los puntos torales que tienen congelada la agenda del segundo encuentro oficial sobre el tema, programado inicialmente para diciembre y, ahora, pospuesto para febrero próximo en La Habana.

Las dos delegaciones oficiosas no logran ponerse de acuerdo ni siquiera para justificar dicha reprogramación: la estadunidense aseguró que el cambio se debió a “problemas burocráticos”, en tanto la cubana argumentó “asuntos de procedimiento”.

La cierto es que Cuba planteó que las conversaciones, que se reanudaron en julio pasado, deben ser parte de un proceso de diálogo más amplio, dirigido a mejorar las relaciones bilaterales. Con ese ánimo, el gobierno de Raúl Castro propuso ocho temas que considera “esenciales y necesarios”, entre ellos precisamente los dos puntos que obligaron a posponer el segundo encuentro.

Se trata, primero, de la liberación inmediata de los cinco cubanos considerados por la isla como agentes “antiterroristas” que “sufren, desde hace 11 años, injusta prisión en Estados Unidos”. El gobierno de Castro afirma que el presidente Barack Obama tiene prerrogativas constitucionales para ponerlos en libertad.

El otro punto que la delegación cubana propone a la estadunidense es la discusión de la abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la “política de pies secos-pies mojados”, que –según el Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla– “estimula la migración ilegal”.

Los otros temas propuestos son: la exclusión de Cuba de la lista de países terroristas, el fin de las transmisiones radiales y televisivas desde  Estados Unidos contra el régimen cubano y el cese del financiamiento a la subversión interna, así como la posibilidad de cooperación en el combate  al narcotráfico, al terrorismo y al tráfico de personas, lo mismo que para proteger el medio ambiente y enfrentar los desastres naturales.

El jefe de la sección de Intereses de Cuba, Jorge Bolaños, y el secretario de Estado adjunto para Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon, iniciaron en abril pasado un cauteloso acercamiento entre los países, pero hasta ahora mantienen grandes desacuerdos.

Según fuentes gubernamentales cubanas, su delegación, encabezada por su viceministro de Relaciones Exteriores, Dagoberto Rodríguez, mantiene como prioridad de su agenda la liberación inmediata de los cinco cubanos y la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano, vigente desde el 2 de noviembre de 1966 (Ley Pública 89-732) y que facilita a los cubanos ilegales el cambio de su estatus de inmigrantes al de residentes permanentes.

A su vez, una fuente de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana informa que su representación insiste en que se permita a los diplomáticos de aquel país viajar sin restricción por la isla, además de que se reestructuren las operaciones en su sede, que está ubicada frente al malecón de la capital cubana.

La delegación estadunidense, al frente de la cual está Craig Kelly, subsecretario asistente principal para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, exige que sus diplomáticos monitoreen la vuelta a la vida normal de los indocumentados cubanos interceptados en el mar por la Guardia Costera, lo mismo que el otorgamiento de permisos de salida a todos los cubanos –incluidos los opositores– con visas para entrar a Estados Unidos.

El 14 de julio pasado, al concluir su primer encuentro en Nueva York, ambos gobiernos emitieron comunicados en los que afirmaron que su objetivo es promover una migración “segura, ordenada y legal”. En ese entonces el gobierno de Cuba presentó su propuesta de temas, pero dejó claro que “no se podrá alcanzar el objetivo convenido” mientras Estados Unidos mantenga la Ley de Ajuste Cubano y la política de pies secos-pies mojados.

El 1 de agosto siguiente, el presidente Raúl Castro Ruz secundó esa posición en la inauguración del Tercer Periodo Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Ahí reiteró que Cuba continuará cumpliendo los acuerdos migratorios con Estados Unidos, pero dijo que es necesario eliminar tanto la mencionada ley como la práctica de otorgarles asilo a los mirantes que logran pisar tierra (pies secos) y regresar a la isla a aquellos que son interceptados en alta mar (pies mojados). Esta política, sostuvo Castro, “estimula las salidas ilegales” y el contrabando de personas.

 

Fluctuación migratoria

El Congreso estadunidense institucionalizó la migración de los cubanos el 2 de noviembre de 1966, al aprobar la Ley Pública 89-732, conocida en español como la Ley de Ajuste Cubano.

Esta ley, vigente hasta nuestros días, es el instrumento legal para que los cubanos admitidos en el país o puestos bajo libertad condicional cambien su estatus de inmigrantes por el de residentes permanentes. De esta forma se legalizó la práctica, ya establecida, de privilegiar a los migrantes cubanos ilegales otorgándoles el carácter de refugiados y así alentar el éxodo.

 La primera semana de noviembre, la Ley de Ajuste Cubano cumplió 43 años de haber sido aprobada, y desde su aplicación se han registrado por lo menos cinco salidas masivas de cubanos hacia Estados Unidos.

Entre las oleadas recientes destaca la llamada crisis de los balseros, en 1994, cuando 36 mil personas se lanzaron al mar y fueron llevadas a la base naval estadunidense de Guantánamo. Esto determinó que al año siguiente Estados Unidos cambiara su política de puertas abiertas a los inmigrantes cubanos por la mencionada política de pies secos-pies mojados.

Ahora, los cubanos están eligiendo un tercer país –que suele ser  Ecuador, Guatemala o Belice– para llegar a la frontera de Estados Unidos con México y así obtener fácilmente la residencia.

Además, la Guardia Costera estadunidense ha reportado una drástica disminución de los cubanos que intentaron llegar a Estados Unidos por mar:

Entre octubre de 2008 y septiembre pasado (el año fiscal de Estados Unidos), sólo 799 cubanos fueron interceptados por la Guardia Costera, lo que implica una reducción de casi 70% respecto del año fiscal anterior, cuando fueron 2 mil 100.

En contraste, las autoridades del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana señalan que el tráfico de aviones provenientes de Estados Unidos –principalmente Miami y Nueva York– aumentó 35% desde que el presidente Obama levantó, el 13 abril, todas las restricciones para viajar a la isla y liberó el envío de remesas de los cubano-estadunidenses a sus familiares en la isla. Por la misma razón, el gobierno cubano incrementó el personal y las medidas de seguridad migratoria y aduanal.

Siete empresas realizan 40 vuelos semanales desde Miami y Nueva York a La Habana, Santiago de Cuba, Cienfuegos, Camagüey y Holguín con licencia del gobierno estadunidense, entre ellas Gulfstream Air Charter, Cuba Travel Services y ABC Charters.

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