Israel: la doble vía del antisemitismo

viernes, 13 de febrero de 2009
MÉXICO, D F, 13 de febrero (apro)- La semana pasada, la Fiscalía General de Venezuela arrestó a 11 personas relacionadas con el ataque contra la principal sinagoga de Caracas, ocurrido el 31 de enero, poco después de concluir la ofensiva de Israel sobre Gaza Ocho eran policías y otro había sido escolta del rabino del templo Además, hubo complicidad de los vigilantes que se encontraban adentro
Aprovechando el shabbat de los judíos, aquel día un grupo de hombres armados irrumpió en la sinagoga y las oficinas de la Asociación Israelita de Venezuela (AIV), que también tiene ahí su sede, donde permaneció cinco horas causando destrozos en las instalaciones ?objetos sagrados incluidos? y escribiendo consignas antisemitas en las paredes También se llevó los registros de las cámaras de seguridad
         "Nunca en la historia de la comunidad judía en este país habíamos sido objeto de un ataque similar", expuso Elías Farache, presidente de la AIV, y lo atribuyó al clima de tensión entre los gobiernos venezolano e israelí, a raíz de la operación Plomo Endurecido, que dejó en Gaza unos mil 400 palestinos muertos y 4 mil 500 heridos, gran parte de ellos civiles
         Tres semanas antes, el presidente Hugo Chávez había expulsado al embajador de Israel en Venezuela, Shlomo Cohen, por lo que calificó como un genocidio en Gaza, y pidió que los dirigentes israelíes fueran juzgados por estos "crímenes atroces" Israel no se quedó atrás Ygal Palmor, portavoz de la cancillería, calificó el comportamiento de Chávez de "brutal", y consideró que "quien se alía con integristas, extremistas y asesinos, pierde todo respeto y honor" Finalmente, Tel Aviv declaró "personas non gratas" a los dos últimos representantes venezolanos en territorio israelí (uno frente a la Autoridad Nacional Palestina)
         La decisión de Chávez no tomó a Israel por sorpresa, según recordó Alex Ben Tzvi, jefe de la División de América del Sur del Ministerio de Relaciones Exteriores, ya que en agosto de 2006, cuando atacó a Líbano para combatir a la guerrilla chiita de Hezbollah, el presidente venezolano retiró a su embajador en Tel Aviv, prácticamente con los mismos argumentos que estaba esgrimiendo frente a Gaza
         En cualquier caso, el gesto de romper con Israel convirtió a Chávez en una especie de héroe no sólo para los radicales, sino entre muchos de quienes, en todo el mundo, protestaron públicamente contra la ofensiva israelí En Cisjordania, en Beirut, en Alejandría, pero también en París, en Berlín, en Buenos Aires o en Sao Paulo la fotografía del presidente venezolano se convirtió en una constante entre los manifestantes, que reclamaban a otros mandatarios hacer lo mismo
         El tema de Gaza polarizó, como pocos, a los gobiernos y a la opinión pública mundial En América Latina, Bolivia fue la única en seguir el ejemplo venezolano, pero también Brasil, Cuba, Ecuador y Nicaragua tuvieron duras expresiones contra la cúpula israelí, en las que menudearon acusaciones como "crímenes de guerra" y "terrorismo de Estado" Y aun países como Argentina, Chile y México que asumieron una posición "más equilibrada", censuraron el excesivo uso de la fuerza por parte de Israel
         Ningún otro país, incluidas las naciones árabes, rompió sus lazos diplomáticos con Israel Pero exceptuando a la administración Bush, que mantuvo su apoyo incondicional a la guerrera política israelí hasta el último minuto, la reacción mundial mayoritaria fue que, si bien ambas partes debían cesar sus ataques, la respuesta de Tel Aviv a los cohetes de Hamas era absolutamente desorbitada y violaba la normatividad de guerra
         Esta posición se vio reflejada prácticamente en todos los foros internacionales y en la propia Orgnización de las Naciones Unidas, que llamó a realizar una investigación de acciones que podrían configurar crímenes de lesa humanidad A ella se sumaron organismos civiles, partidos políticos, sindicatos, asociaciones estudiantiles, medios de prensa y simples ciudadanos de a pie, que salieron a protestar a la calles ante la carnicería en curso
         A todos respondió Israel con el argumento de su derecho a defenderse y responsabilizó a Hamas de las víctimas civiles por utilizar a la población como "escudo humano" Se quejó de la "incomprensión" de la mayoría de los gobiernos, fustigó la "histeria" de numerosos medios de prensa, descalificó como "extremistas" a los manifestantes y, en general, insinuó un antisemitismo subyacente en todas las críticas
         Como no ocurre con ninguna otra nación, la línea que divide a la censura que se hace a un gobierno de la actuación de todo un pueblo, y aun de toda una comunidad religiosa, es sumamente tenue Tanto por ignorancia y prejuicio de unos como por hipersensibilidad y fanatismo de otros Sobra decir, que estos factores son explotados a conveneincia por los grupos políticos en pugna
         Así, la decisión de Chávez de romper relaciones con Israel tuvo un doble efecto Sin duda, el ataque a la sinagoga en Caracas no se habría dado de no existir un clima de confrontación política y algunos insinuaron, incluso, que estaría instigado desde el gobierno Pero por su parte, entre la comunidad judía ?y no sólo de Venezuela? circuló profusamente un discurso, sin fuente, en el que el mandatario venezolano volcaba expresiones francamente antisemitas y negaba el holocausto, lo que nunca se le oyó decir en público
         Otro roce diplomático con tintes antisemitas se dio en Argentina, donde vive la comunidad judía más numerosa de América Latina (250 mil miembros), sensibilizada además por los atentados de los años 90 contra dos de sus principales asociaciones (AMIA y DAIA), que se saldaron juntos con más de 100 muertos y 400 heridos Una investigación independiente concluyó que ambos fueron planeados por Irán y ejecutados por el grupo chiita Hezbolá
         Ahí, pese a algunas destacadas voces disidentes, la comunidad judía apoyó en forma casi monolítica la operación militar en Gaza, justificada por los cohetes de Hamas; y calificó de injusta la reprobación mundial, porque no tomaba en cuenta las víctimas israelíes Actos de solidaridad y desplegados de apoyo proliferaron en este sentido
         En el bando contrario, una manifestación que agrupó a la colonia árabe argentina (también una de las más numerosas), organismos sociales y de derechos humanos, partidos de izquierda y otros grupos críticos creó incomodidad cuando algunos calificaron al gobierno de Israel de "nazi y genocida" Pintas iguales aparecieron en las paredes de Buenos Aires y, aunque el gobierno de Cristina Kirchner asumió una posición intermedia, recibió una queja de su contraparte israelí por lo que llamó "un brote de antisemitismo"
         Otro reproche similar se presentó ante el gobierno español, donde miembros del govern autonómico de Cataluña participaron en una marcha de protesta en Barcelona con expresiones parecidas En Madrid se registró un ataque a la embajada de Israel y en ciudades como Granada o Sevilla se vieron pintas antijudías Nada, sin embargo, comparado con los ataques de claro corte antisemita en Francia y Gran Bretaña, que sumaron más de 100, la mayoría liderados por grupos islámicos locales
         Según un estudio del Foro Conjunto de Lucha contra el Antisemitismo, dado a conocer el 27 de enero con motivo del "Día Internacional del Holocausto", tan sólo en enero se contabilizaron unos 250 episodios que incluyeron agresiones verbales y/o físicas contra comunidades o grupos judíos en Europa, Estados Unidos, Canadá y América Latina, sin contar con datos provenientes de países africanos o asiáticos
         Amos Hermón, encargado del Foro, dijo que los sucesos de enero "no tienen precedente en dos decenios, tanto en número como en intensidad"; aparte de que el crecimiento exponencial de los ataques siguió justamente a un año en que habían bajado entre 15% y 20%
         Itzjak Herzog, ministro israelí de Asuntos Judíos en el Mundo, por su parte, expresó su preocupación por el uso de estereotipos antijudíos en manifestaciones, artículos de prensa y caricaturas, y sobre todo el equiparamiento de la Estrella de David con la Svástica nazi, aludiendo a que los judíos olvidaron lo que sufrieron durante la II Guerra Mundial; lo que atribuyó a "la creciente influencia de elementos islámicos y de izquierda radical"
         Aquí es donde se difumina de ambos lados la división entre crítica política y antisemitismo Porque como diría el famoso director de orquesta argentino-isrealí, Daniel Barenboim, "el pueblo judío debería saber y sentir más agudamente que otras poblaciones lo inaceptable e inhumano del asesinato de civiles inocentes" Y la crítica a la matanza de civiles palestinos en Gaza no debería ni ser motivo de expresiones antisemitas ni considerarse como antisemitismo
         Hay, sin embargo, una fuerte tendencia a confundir al judaísmo con el Estado de Israel y, peor aún, con su gobierno Más allá de que el movimiento sionista eligió como "hogar nacional judío" a la tierra bíblica prometida a sus ancestros, lo que le confirió a la naciente entidad política no sólo raíces históricas, sino también religiosas, hay una enorme ligereza en la forma indistinta en que medios, políticos y hasta académicos utilizan los términos israelí, israelita, judío y hebreo como si fueran lo mismo
         El "Estado judío", el "gobierno hebreo", los soldados "israelitas" se leía y oía por todas partes durante la ofensiva militar a Gaza, sin distinguir a la actual ciudadanía israelí de sus antepasados hebreos e israelitas, y de todos aquellos que practican la religión judía, dentro y fuera de Israel Cabe subrayar, además, que ni todos los ciudadanos israelíes ni todos los judíos practicantes se identifican con la agresiva política sionista del gobierno de Tel Aviv
         Sin embargo, esta confusión semántica, sumada a la ignorancia, los prejuicios y el fanatismo ha abonado a la persistencia de un antisemitismo que corre por una doble vía Leer, por ejemplo, los comentarios de los lectores o de quienes mantienen blogs en la red a favor o en contra de la intervención en Gaza era para alarmar a cualquiera: la descalificación, el insulto y hasta la incitación a matar a quien detentara la posición contraria, fueron una constante La mayoría más con motivaciones raciales y religiosas, que con argumentos políticos
         Pero si bien este pro y antisemitismo son en general preocupantes, más grave todavía resulta la intolerancia que se vive dentro de la comunidad judía, ahí sí por identidad racial y religiosa, dentro y fuera de Israel "Traidor" y "judío que se odia a sí mismo", han sido algunos de los epítetos que se han lanzado contra quienes se han opuesto a la opción bélica y defienden una solución pácifica con los palestinos No hay que olvidar que fue un fanático ultraortodoxo el que en 1995 asesinó al primer ministro Yitzak Rabin, por atreverse a firmar los Acuerdos de Oslo
         Ahora que en las elecciones no ganó claramente ninguno de los candidatos, y que la formación de un gobierno depende de los partidos ultranacionalistas y aun religiosos, es probable que esta confusión entre antisemitismo y política se ahonde Hacia ambos lados
 

Comentarios