Estética nazi

martes, 24 de febrero de 2009
El régimen nacionalsocialista encabezado por Adolfo Hitler se valió de la propaganda para impregnar al pueblo alemán de su ideología y proyectos Las obras de tamaño colosal servirían para realzar la grandiosidad de Germania, concebida como la capital del imperio que perduraría por mil años Si bien los nazis se burlaban de las vanguardias artísticas europeas, su régimen no produjo ninguna obra importante en el campo de las bellas artes Pero las ideas básicas del movimiento subyacen en ciertos segmentos de la sociedad alemana Días pasados, varios miles de neonazis se manifestaron en Dresden para conmemorar el bombardeo aliado de esa ciudad en febrero de 1945
BERLÍN- Al caer la noche del viernes 13, unos mil manifestantes neonazis marcharon con antorchas encendidas por las calles de Dresden Al día siguiente otros 5 mil, llegados de varias ciudades alemanas y de otros países de Europa, se les unieron para conmemorar el bombardeo aliado a esta localidad
El ataque aéreo se realizó entre el 13 y el 15 de febrero de 1945 y causó la muerte de unas 25 mil personas Las agrupaciones neofascistas aprovechan cada aniversario para hablar del "holocausto aliado a través de las bombas", a fin de minimizar el holocausto y los crímenes de guerra cometidos por el nacionalsocialismo
La marcha neonazi con antorchas imita los desfiles de los años treinta, sobre todo el realizado en Berlín la noche del 30 de enero de 1933, cuando las columnas de las SA ?la organización paramilitar del nazismo? atravesaron la Puerta de Brandeburgo para festejar el ascenso al poder de Adolfo Hitler
Para los nazis, la antorcha que porta el fuego era concebida como símbolo de renovación y de lucha: una alegoría de la nueva Alemania que surgía con el Tercer Reich Para escenificar su propia liturgia, el nacionalsocialismo se sirvió del fuego, uno de los cuatro elementos fundamentales ?junto al agua, la tierra y el aire? para los griegos y otras culturas de la antigüedad Además, en un país como Alemania, que vive inviernos muy crudos caracterizados por la oscuridad, el fuego tiene un valor simbólico ancestral
La sociedad alemana actual desconfía de la emoción que provoca el rito Esta actitud es la contracara del apoyo fervoroso que entre 1933 y 1945 le brindó al régimen nazi Hitler fascinaba a las multitudes con su carisma, talento retórico, fuerza de voluntad y dogmatismo a ultranza Las masas lo veneraban El culto a su persona fue el principio rector del nacionalsocialismo
El führer siempre otorgó gran importancia a su imagen pública En busca de un retrato representativo se tomó gran cantidad de fotos de estudio "Hitler, quien a menudo daba una impresión de rigidez, era difícil de fotografiar", escribe la historiadora de arte Katrin Peters-Klaphake en el catálogo de la exposición Arte y propaganda, presentada en 2007 en el Museo Histórico Alemán
Y añade: "Numerosos medios y trucos fotográficos se pusieron en práctica: desde la típica toma desde abajo, que lo hacía parecer más imponente, hasta complicados retoques para delinear la cara y acentuar sus ojos"
Una vez que Hitler asumió el poder, su imagen se difundió de manera masiva mediante fotografías en diarios, libros, carteles y postales Casi todas fueron tomadas por Heinrich Hoffmann Muchos de los cuadros y bustos que inundaban el espacio público y también los hogares alemanes fueron realizados a partir de esas fotos
"Mi propia escuela se rebautizó en 1933 como Adolfo Hitler Schule, lo mismo que calles, plazas y estadios", dice a Proceso Werner Finkelstein, nacido en 1925 en el seno de una familia judía "Los días festivos, en todas las casas colgaban las banderas con la suástica"
Finkelstein vivió en Berlín entre 1935 y 1939, año en que escapó de Alemania Aún hoy recuerda el gran desfile militar del 28 de septiembre de 1937: "Hitler y Mussolini ?dice? pasaron en auto casi enfrente de mi casa Desde las cinco de la mañana la gente salía con escaleras y sillas plegables para verlo pasar a mediodía"
El ideal ario
La llegada al poder del nacionalsocialismo acabó con la diversidad artística y cultural que había caracterizado a la República de Weimar El arte y la cultura debían ponerse al servicio del régimen y de su ideología de las razas Dentro de esta jerarquía, el valor más alto era ocupado, naturalmente, por la así denominada raza nórdica germánica o raza aria La idea de un Estado y una cultura fundamentados en esta base figura ya en el libro Mi lucha, escrito por Hitler en 1924
La repetición sistemática de los postulados nacionalsocialistas y la censura ante cualquier voz disonante estaban a cargo del ministro de Propaganda, Joseph Goebbels El nacionalsocialismo impregnó la vida pública y privada del Reich alemán en su totalidad El régimen promovía la familia tradicional como célula nuclear de la sociedad En la pintura proliferaron ?además de paisajes y motivos mitológicos, tanto de la antigüedad como germánicos? infinidad de escenas familiares en el campo, en las que reinaba la armonía
"En estas pinturas se retoman formas de producción de tipo preindustrial, campesinos que trabajan con las manos o el arado, con bueyes o caballos, pero no con maquinaria agrícola" dice a Proceso el historiador de arte Andreas Hüneke Y precisa: "Se intenta transmitir una atmósfera de vida apacible, pero además se representa el trabajo rural, símbolo de la alimentación del pueblo, un elemento importante para mantener en alto la moral, en vistas a la guerra que se preparaba" La autarquía económica era vista como requisito esencial de los planes bélicos
La conformación de un ideal de hombre representativo de una sociedad fue, después de la exaltación del líder, el segundo núcleo de la iconografía política en la Alemania nazi
A partir de los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín, el gusto oficial se orientó hacia la antigüedad griega Arno Breker se convirtió en el escultor preferido de Hitler Sus imponentes figuras plasmaban de manera ejemplar el ideal estético de la raza aria
La cineasta Leni Riefenstahl fue amiga cercana de Hitler Bailarina, actriz y posteriormente fotógrafa, Riefenstahl filmó a comienzos de los años treinta los congresos partidarios del nacionalsocialismo en Nuremberg Allí desplegó su talento para dar dimensión estética a las formaciones marciales del desfile nazi
Para Johannes Zechner, historiador del Museo Histórico Alemán, estas películas proyectan una idea central del nacionalsocialismo: "El individuo se encolumna detrás de la idea colectiva de cuerpo social o comunidad nacional Por ella se sacrifica la vida individual y se renuncia a los derechos personales, y más tarde, al declararse la guerra, se debe estar dispuesto a matar y morir"
El régimen se encargaba de darle difusión masiva a estos eventos "Ese show en Nuremberg, con miles y miles de miembros del partido con el uniforme y las banderas, nosotros lo veíamos en el noticiario que pasaban en el cine", comenta Werner Finkelstein
En 1938, Riefenstahl recibió numerosos premios internacionales por su película Olimpia, que consta de dos partes, y se centra en  los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 La cineasta utilizó un montaje muy dinámico y perspectivas de cámara que hasta hoy se usan para captar imágenes en ciertos deportes "La nota discrepante en Riefenstahl es haber sido muy talentosa y, por otra parte, políticamente ingenua u oportunista para ponerse al servicio del régimen", explica Zechner Y añade: "Riefenstahl era joven, vio la oportunidad de su vida, y el impulso para realizarse la llevó a hacer a un lado los reparos"
Finkelstein se exilió en Bolivia en 1939 y posteriormente en Argentina Sesenta años después regresó a Berlín Todavía hoy recuerda la atmósfera que reinaba en los Juegos Olímpicos de 1936: "Uno o dos meses antes terminaron las persecuciones contra los judíos, homosexuales, socialistas y extranjeros"
Y añade: "Los nazis se mostraban abiertos e invitaban a todo el mundo Había un ambiente de fiesta y nadie sospechaba que era todo propaganda Alemania cosechó muchas medallas y después, cuando ya se habían retirado las visitas, volvieron las persecuciones y la preparación de la guerra"
Germania
El estadio Olímpico de Berlín, donde se disputó la final del último Campeonato Mundial de Futbol en 2006, fue construido por orden de Hitler para servir de sede a los Juegos Olímpicos de 1936 El inmueble se ubica sobre el eje vial este-oeste de la que sería capital del Tercer Reich, Germania, planeada por Hitler junto con su arquitecto Albert Speer
El führer creía que Berlín aún no tenía la majestuosidad necesaria para representar al imperio que duraría mil años En 1937 nombró a Speer como inspector general de construcciones, rango equivalente al de un ministro El proyecto Germania incluía dos ejes viales de norte a sur y de este a oeste conectados con imponentes estaciones ferroviarias En el centro se emplazarían varias construcciones monumentales El Pabellón del Pueblo, con su cúpula gigantesca y su capacidad para albergar a 180 mil personas, sería el centro del poder político del Tercer Reich
De los planes originales de Germania, sólo se construyeron el Estadio Olímpico y el aeropuerto de Tempelhof En 1943, Speer fue designado ministro de Armamentos y Producción de Guerra Como tal se valió de la mano de obra de millones de personas sometidas a trabajos forzados, prisioneras de los campos de concentración
Durante los procesos de Nuremberg, Speer fue el único de los artistas del nazismo que cumplió pena de cárcel Fue condenado por crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad En sus 20 años de prisión, escribió un diario, Spandauer Tagebücher, publicado en 2002, en el que niega que haya existido una arquitectura nacionalsocialista
"Se promovía únicamente el exceso ?escribe Speer? Con las proporciones gigantescas, Hitler quería impresionar y amedrentar al pueblo a fin de asegurar psicológicamente su dominio y el de sus sucesores La ideología era visible en la determinación de los encargos, no así en el estilo"
La promoción de una imagen del judío como enemigo del cuerpo social tuvo su correlato cultural en la persecución de todas las tendencias artísticas de vanguardia En julio de 1937, el régimen organizó en Munich la primera Gran Exposición de Arte Alemán Simultáneamente se presentó la muestra Entartete Kunst (Arte degenerado), con la que pretendía difamar a la vanguardia alemana de la época Al arte moderno se le asignaba, de manera condenatoria, carácter de "judío", "bolchevique" o "enfermo", en contraposición con un arte "sano", cuya forma y contenido no eran precisados
Las 650 pinturas, esculturas y dibujos presentados en la exposición difamatoria eran un breve muestrario de las miles de obras que los nazis se robaron de museos y colecciones privadas En las cédulas de las obras de 110 artistas ?entre ellos Ernst Ludwig Kirchner, Georg Grosz, Otto Dix y Paul Klee? podían leerse comentarios despectivos de Hitler o de Goebbels
La exposición difamatoria tuvo una concurrencia mucho mayor que la del arte oficial "La gran masa fue para indignarse o reírse, tal como querían los nacionalsocialistas", explica Andreas Hüneke, quien dirige el Centro de Investigación Entartete Kunst, dependiente de la Universidad Libre de Berlín "La difamación implicaba un apoyo al gobierno, fundamental en una época en que ya se preparaba masivamente para la guerra", señala
El exilio
Durante el régimen nazi hubo dos casos paradigmáticos en la música sinfónica y en el teatro Wilhelm Furtwaengler, director de la Orquesta Filarmónica de Berlín, protegió a cuatro de sus músicos judíos, quienes finalmente dejaron Alemania en 1935 Sin embargo, dirigía en un recinto embanderado con suásticas en cuya primera fila solían estar el jefe de la Luftwaffe, Hermann Goering; el ministro de Propaganda, Goebbels, o el propio Hitler
Otro caso es el del actor Gustav Gründgens, nombrado director artístico del Teatro Estatal Prusiano en 1933 En 1936, Klaus Mann (hijo de Thomas) le dedicó la novela Mefisto, que trata sobre el precio que paga un artista por ocupar altos cargos en tiempos dictatoriales Gründgens ?al igual que Furtwaengler? se veía a sí mismo antes que nada como artista, y suponía que podría sortear sin manchas visibles su connivencia con el poder El cineasta húngaro István Szabó abordó la vida de uno y otro en Mefisto, 1980, y Taking sides, 2002
El 10 de mayo de 1933, en la Plaza Bebel de Berlín, se produjo la gran quema de libros de autores opuestos al régimen Mientras escritores como Thomas Mann, Bertolt Brecht o Erich Maria Remarque debían partir al exilio, otros colaboraron con el nazismo o se replegaron hacia el así llamado exilio interior, actitud que después de la guerra produjo una polémica virulenta El camino del exilio fue también seguido por la actriz Marlene Dietrich, así como por los cineastas Fritz Lang y Georg Wilhelm Pabst
En la Alemania nazi se hizo cine de propaganda contra los judíos y a favor del Partido Nacionalsocialista y de la guerra Sin embargo, 80% de las producciones corresponde al cine de entretenimiento De esta manera, Goebbels consiguió darle cierto glamour al régimen
Ni la literatura ni el cine dieron en esos años nombres de envergadura Tampoco en artes plásticas hubo obras en las que el régimen pudiera ver reflejada su pretendida supremacía "El nacionalsocialismo no produjo una forma de arte propia", apunta Hüneke
"Es difícil trazar fronteras y decir qué es exactamente arte nacionalsocialista Los mismos nazis decían que su arte debía conformarse en un largo proceso" Lo que se promovió fue un arte muy tradicional, ligado al de la época del káiser
Para Zechner no es necesario el que una obra haya sido concebida originalmente como propaganda nacionalsocialista Es el contexto, dice, el que le da su carácter
"Una obra ?afirma? se convertía en estética de Estado cuando el régimen la promovía porque tenía interés en presentarla como imagen del nacionalsocialismo" 

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