Cuba: Las consecuencias de la muerte de Orlando

viernes, 26 de febrero de 2010

LA HABANA, 26 de febrero (apro).- La muerte de Orlando Zapata Tamayo, luego de una huelga de hambre que sostuvo por más de dos meses en la cárcel de Kilo 8, en la vecina provincia de Camagüey, trastocará las negociaciones de Cuba con la Unión Europea (UE) para eliminar la llamada posición común. Además, pone en duda la política de acercamiento y diálogo de Washington con La Habana.

El inesperado fallecimiento del disidente, nacido en la provincia de Holguín, reactivó en España --país que preside la UE durante el primer semestre de este año-- una virulenta campaña para evitar que  el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero insista en poner fin a la llamada posición común, que desde 1996 supedita el diálogo de ese bloque con Cuba a los avances en materia de democracia y derechos humanos.

Dentro de la isla, opositores al gobierno cubano, así como diplomáticos y estudiosos de las relaciones internacionales, coincidieron en señalar a Apro que la muerte de Zapata Tamayo “marca un mal precedente” y provocará cambios en las relaciones con la UE y Estados Unidos.

Los opositores Manuel Cuesta Morúa, del Partido Arco Progresista;  Elizardo Sánchez, vocero de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, y Óscar Espinosa Chepe, preso político con licencia extrapenal, aseguran que dejar morir a Zapata en una larga huelga de hambre reenfocará las relaciones internacionales. Asimismo, que la comunidad internacional, en especial la UE, reaccionará de forma enérgica y podría congelar las negociaciones que encabeza España para poner fin a una nueva relación con Cuba.

         Diplomáticos de Brasil, Bolivia y Guatemala, e investigadores de la Universidad de La Habana consultados por Apro, ven no sólo “un alejamiento” de la comunidad de países de Europa con la isla, sino que la muerte del disidente también perturbará la política de acercamiento que inició desde el año pasado el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Y sus predicciones no están lejanas de la realidad.

         El grupo conservador de la Eurocámara reaccionó de inmediato para lamentar la muerte de Zapata y dejar en claro que no “apoyará” ningún cambio en la posición común, impulsada en 1996 por el gobierno de José María Aznar, y que condiciona la normalización de relaciones con los avances en la democracia cubana y la mejora de los derechos humanos.

El portavoz de la Comisión Europea, John Clancy, recordó que el tema de los derechos humanos en la isla es “una prioridad” de las naciones que integran la UE. “El bloque europeo ha pedido en muchas ocasiones la liberación incondicional de todos los presos políticos, incluidos los 75 que fueron sentenciados en 2003”, apuntó.

En 2003, cuando el gobierno cubano arrestó a 75 disidentes y les impuso duras condenas, la UE congeló las relaciones con la isla. Las diferencias empezaron a ser superadas en 2007, y se esperaba que en junio del presente año los países europeos tomaran la decisión de romper con la llamada posición común.

La muerte de Zapata deja mal parado a España, el principal promotor de que la UE dé un giro en sus relaciones con Cuba.

El 19 de febrero, cuatro días antes de la muerte del disidente, Cuba y España habían concluido una nueva ronda de conversaciones sobre derechos humanos, en el marco de las consultas políticas establecidas por ambos países en 2007.

La cuarta reunión de este mecanismo estuvo presidida por la directora de Asuntos Multilaterales de la cancillería cubana, Anayansi Rodríguez, y por el director general de Política Exterior del ministerio español de Asuntos Exteriores, Alfonso Lucini.

Todo marchaba bien para Cuba y España en sus pretensiones de lograr abolir la llamada posición común, la cual, según el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, se convirtió en un instrumento inoperante, añejo, burdo y tan falaz como las propias leyes que sustentan el bloqueo estadunidense contra la isla.

El gobierno de Raúl Castro considera inaceptable la posición común de la UE, pues asegura que tiene una injerencia en sus asuntos internos y es un obstáculo en la plena normalización de sus vínculos con el bloque europeo.

A principios de febrero, el coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, afirmó en una gira por La Habana que era “un error la posición política común” de la UE respecto de la isla.

“Los países de la UE se equivocan si no abren relaciones comerciales a fondo con Cuba, porque otros llegarán a ese mercado, como China, que ya está llegando (…) Se equivocan incluso desde el punto de vista económico. Habría que aprovechar la presidencia de (José Luis) Rodríguez Zapatero en la UE para lograr que se quebrara esa posición común”, dijo.

Pero el escenario político y diplomático se transformó completamente con la muerte de Orlando Zapata.

El Partido Popular Europeo (PPE), la principal fuerza de la Eurocámara, exigió el jueves 25 a Rodríguez Zapatero abandonar la idea de modificar la posición común que fija las relaciones de la UE con Cuba.

El secretario general del PP europeo, Antonio López-Istúriz, recalcó que no apoyarán la propuesta del gobierno español de hacer cambios en las relaciones con la isla.

Otra posición tiene el canciller español Ángel Moratinos, quien está convencido de que el diálogo con el gobierno de Raúl Castro es la mejor manera para avanzar en el respeto de los derechos humanos, porque, afirma, ha quedado demostrado que las sanciones y el aislamiento no dan resultados.

Con la muerte de Zapata, quien fue sentenciado inicialmente a 28 años de cárcel, aunque, en su caso, le sumaron condenas de hasta 36 años de prisión, las conversaciones con Estados Unidos iniciadas en julio pasado entrarán en la vorágine de los tiempos de la Guerra Fría.

 

cvb

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