Honduras y Panamá cancelan la cooperación cubana

viernes, 5 de febrero de 2010

LA HABANA, 5 de febrero (apro).- Los recientes triunfos electorales de la derecha en algunos países de América Latina han congelado –y en algunos casos han dejado inconcluso– la cooperación que mantienen con Cuba en programas de salud, educación, ahorro energético y deportes.

Honduras, primero con Roberto Micheletti, el presidente golpista, y ahora con Porfirio Lobo, el nuevo mandatario, dieron un golpe mortal a todos los proyectos de colaboración bilateral, entre los que destacan el programa para el ahorro energético, la atención sanitaria --con la Escuela de Tecnología de la Salud y del Instituto de Enfermedades Infecciosas-- y los programas de alfabetización.

En la cronología del nuevo mapa de los gobiernos derechistas encabezados por empresarios, le sigue Panamá. El gobierno panameño de Ricardo Martinelli dio por concluido, el pasado 5 de enero, el convenio con la isla del programa Operación Milagro y la sustituyó por el programa Visión 2020, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El multimillonario Sebastián Piñera, presidente electo de Chile, seguirá el camino de alejarse y truncar proyectos convenidos por los últimos cuatro gobiernos, de una coalición de centro izquierda con Cuba, los mismos que fueron ratificados y ampliados el 13 de febrero de 2009 en una visita de tres días a la isla de la presidenta Michelle Bachelet.

 

¡Good bye! Honduras

 

El pasado martes 2, el Consejo de Estado que preside el general Raúl Castro Ruz otorgó la Medalla de la Amistad a Juan Ramón Elvir, el aún embajador hondureño en Cuba y uno de los hombres más cercanos al expresidente Manuel Zelaya.

La medalla que otorga la isla a las personalidades sobresalientes por su labor solidaria hacia Cuba, se la impuso a Elvir el propio ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez Parrilla, como una deferencia para exaltar las buenas relaciones con Zelaya.

Fue un acto diplomático que tenía un mensaje a la comunidad internacional: Cuba no reconocerá al nuevo gobierno de Lobo. Con la distinción a Juan Ramón Elvir, el gobierno cubano daba también como concluida su cooperación bilateral en programas de salud y educación con el país centroamericano.

Durante los tres años en que Ramón Elvir fue embajador de Honduras en Cuba se fortalecieron los vínculos bilaterales, con alto grado de cooperación en el campo de la salud y la educación, fundamentalmente, que incluyó la presencia de unos 300 médicos de la isla en esa nación centroamericana.

Así lo reconoció Roberto Yepe, subdirector de la Dirección de América Latina y el Caribe de la cancillería cubana, quien elogió la gestión del saliente embajador en proyectos de colaboración en el programa para el ahorro energético y la Escuela de Tecnología de la Salud y del Instituto de Enfermedades Infecciosas, truncados con el golpe de Estado del pasado 28 de junio.

El 9 de julio el gobierno cubano anunció el retiro de Honduras de todo el personal de la colaboración no médica que se encontraba prestando sus servicios en ese país. En total sumaron 143 personas dedicadas al campo de la educación y el deporte. El personal de salud lo hace de forma discreta.

Una baja sensible, porque entre los colaboradores cubanos que abandonaron el país se encontraba la brigada encargada de instrumentar un programa de alfabetización, el cual, según datos de la UNESCO, había beneficiado a más de 50 mil adultos y logró la declaratoria de “territorios libres de analfabetismo” en 58 municipios de 15 departamentos (estados) del país, además de que redujo el índice nacional de analfabetismo de 16.4% a 12%.

La llegada del derechista Porfirio Lobo acabó de derrumbar cualquier intento de relanzar los programas de educación y salud. Con la medalla al diplomático de Zelaya, Cuba simplemente se despidió: ¡Goodbye! Honduras.

 

Panamá, entre lo público y lo privado

 

“Hoy este recibimiento tiene una connotación especial. Ustedes llegan orgullosos de la labor cumplida, llegan llenos de historias de alegría y de dolor. De alegría por haber podido atender a miles de pacientes, en su mayoría indígenas, campesinos y gente de bajos recursos (…) Pero también vienen con el dolor de otras historias que no pudieron dejar resueltas, de otras miles de personas que también tenían sus esperanzas puestas en esta Operación".

Estas fueron las palabras de Roberto González, viceministro de Salud Pública de Cuba, al recibir en el aeropuerto Internacional “José Martí” a la brigada médica que regresaba de Panamá.

Cuba decidió, el 28 de enero, retirar de Panamá a todo su personal médico de la Operación Milagro. La salida de los galenos cubanos se realizó en medio de una intensa polémica sobre quién, Cuba o Panamá, decidió “unilateralmente” romper con el convenio firmado en 2007, cuando gobernaba el centroizquierdista Martín Torrijos.

El viceministro de Salud Pública, Roberto González, acusó al nuevo gobierno panameño, del conservador Ricardo Martinelli, de dar por concluida la misión de la brigada de médicos cubanos sin consultar con La Habana.

“Fue una decisión unilateral del gobierno de Panamá”, ratificó el funcionario varias veces.

Con el título “Los ojos abiertos de América Latina”, el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), coincidió con el viceministro de Salud al asegurar que la “retirada inmediata” de los médicos cubanos que cumplen la misión en el país istmeño fue una decisión tomada unilateralmente por el gobierno panameño.

Granma recordó que el ministro panameño Franklin Guevara anunció el pasado 5 de enero la sustitución de la Operación Milagro, de los cubanos, por el programa de la Organización Mundial de la Salud conocida como Visión 2020.

Las autoridades de salud de Panamá lamentaron el pasado lunes 1 la decisión de Cuba de retirar a los médicos oftalmólogos que participaban en el programa “Operación Milagro”.

En un comunicado, el gobierno panameño señaló que lamentaba la medida “unilateral” de la embajada de Cuba, divulgada a través de los medios, de retirar a los galenos, asegurando que ambas naciones habían acordado prorrogar dicho programa hasta abril.

Odalys González Peña, jefa de la Misión Médica cubana en el país istmeño, acusó al gobierno de Panamá de cancelar la misión cubana para apoyar a los oftalmólogos privados. Apuestan a lo privado más que a lo público, dijo.

         La cancelación del programa de salud dañó las relaciones políticas y diplomáticas entre ambas naciones. Tanto, que se espera que en los próximos meses Panamá anuncie la cancelación de otros convenios bilaterales firmados en el gobierno de Torrijos.