Cuba: La Iglesia reactiva su diplomacia

jueves, 27 de mayo de 2010

LA HABANA, 27 de mayo (apro).- Las relaciones entre la Iglesia católica y el gobierno del presidente Raúl Castro viven una etapa de cohabitación política-diplomática. Destaca en este nuevo maridaje sus conversaciones sobre la posibilidad de liberar a “presos de conciencia” o comunes.

Grandes expectativas ha generado la próxima visita de monseñor Dominique Mamberti, canciller del Vaticano. El colaborador cercano del Papa Benedicto XVI  visitará Cuba del 16 al 20 de junio próximo para inaugurar la X Semana Social Católica, con una conferencia magistral en el Aula Magna de la Universidad de la Habana, que versará sobre Estado y laicidad.

Será el invitado de honor de una reunión en la que se discutirán temas como “La necesidad de diálogo y la reconciliación entre cubanos”; “Los retos de la economía de Cuba”, y “Las complejidades actuales de la sociedad'' de la isla comunista.

El francés Mamberti será el segundo jerarca católico que en 51 años ha podido subirse a una tribuna en el Aula Magna de la universidad más importante de Cuba. El primero fue el Papa Juan Pablo II durante su histórica visita a la isla en 1998.

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) convocó a representantes de las 11 diócesis de la isla a tener una “amplia reflexión” sobre temas torales del país, así como a destacados intelectuales cubanos y extranjeros, la mayoría de los cuales no profesa ninguna religión.

El gobierno aprobó todas y cada una de las peticiones de la Iglesia católica para realizar este histórico evento, donde la presencia de monseñor Mamberti será de vital importancia en esta nueva relación Iglesia-Estado. El canciller del Vaticano realizará paralelamente conversaciones con altos funcionarios.

 

“Presos de conciencia”

 

El viaje a La Habana de Mamberti no sólo tiene como objetivo participar en la Semana Social Católica. El canciller lleva una amplia agenda con temas como la situación de las “Damas de Blanco” (esposas e hijas de presos); el restablecimiento de una comisión bilateral que reactive las pláticas sobre educación, y dará continuidad a las pláticas con el gobierno de Castro sobre los llamados “presos de conciencia”.

Berta Soler, una de las líderes de las “Damas de Blanco”, dijo que, durante su estancia en la isla, Mamberti podría “lograr algunas excarcelaciones de presos políticos” y también de presos comunes, como lo hizo el Papa Juan Pablo II en 1998.

Soler confió en la posible liberación de algunos presos, debido al “papel importante” que juega en estos momentos la Iglesia católica. En particular, se refirió a la mediación que realizó hace dos meses el arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, para que el gobierno apruebe la marcha por las calles de la capital cubana de las esposas e hijas de “presos de conciencia”.

El tema de los presos tiene un lugar importante en la agenda de la jerarquía católica.

“Si nuestra voz fuera escuchada, necesariamente tendría como contenido un llamado al diálogo”, reiteró el cardenal Ortega en una entrevista publicada en abril pasado en la revista Palabra Nueva, una publicación de la arquidiócesis de La Habana.

Recordó que la conferencia de Obispos Católicos de Cuba lamentó la trágica muerte de Orlando Zapata.

“Le pedimos a las autoridades que tienen en sus manos la vida y salud de los prisioneros, que se tomen las medidas adecuadas para que situaciones como esas no se repitan y, al mismo tiempo, se creen las condiciones de diálogo y entendimiento para evitar que se llegue a situaciones tan dolorosas que no benefician a nadie y que hacen sufrir a muchos”, dijo Ortega.

“Esta disposición conciliadora, aunque parezca infructuosa, es la misma que repetimos en el caso de Guillermo Fariñas (en huelga de hambre desde hace 82 días), el otro ciudadano cubano que se ha sumado a este modo de protestar; pedirle que abandone la huelga de hambre”, subrayó.

Las declaraciones del jerarca católico se hicieron realidad el pasado 8 de mayo. Ese día José Félix Pérez Riera, secretario adjunto de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, y Ramón Suárez Polcar, canciller del Arzobispado de La Habana, visitaron a Guillermo Fariñas, disidente en huelga de hambre.

Los dos obispos llegaron al hospital de Santa Clara, donde se encuentra el psicólogo y periodista independiente.

“Vinieron para saber hasta qué límite iba a llevar esta protesta. Les dije que hasta las últimas consecuencias. Yo les planteé que mi interés era la liberación de los presos políticos por encima de cualquier otra cosa”, afirmó Fariñas, quien se encuentra en huelga de hambre desde el pasado 24 de febrero para exigir la liberación de 26 presos políticos enfermos.

La Iglesia católica ha insistido en los últimos meses en la urgente necesidad de que haya cambios. El cardenal Ortega alertó al gobierno cubano que existe “un consenso nacional” para que se realicen “cambios necesarios con prontitud”.

“Creo que esta opinión alcanza una especie de consenso nacional y su aplazamiento produce impaciencia y malestar en el pueblo", dijo el  arzobispo de La Habana.

El nuevo maridaje de la Iglesia católica con el gobierno comunista de Cuba quedó sellado la tarde del miércoles 19 de mayo. El máximo jerarca de la Iglesia católica de la isla, Cardenal Ortega, fue recibido con bombo y platillo por el presidente cubano Raúl Castro Ruz.

 

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