El Papa pide perdón por curas pedófilos

viernes, 11 de junio de 2010

MÉXICO, D.F., 11 de junio (apro).- Por primera vez en un acto público, el papa Benedicto XVI pidió perdón este viernes, en la Plaza de San Pedro, en Roma, por los abusos sexuales cometidos por curas católicos contra cientos de niños en Alemania, Austria, Italia, Holanda, Bélgica y Estados Unidos, entre otros países de América Latina.

Al clausurar un año sacerdotal, ante unos 15 mil sacerdotes, monjas y religiosos provenientes de todos los continentes, el pontífice prometió “hacer todo lo posible para asegurar que ese tipo de abusos nunca más puedan ocurrir”.

Y añadió: "Imploramos insistentemente perdón a Dios y a todas las personas afectadas”.

En este año de alegría para el sacramento del sacerdocio, agregó, “salieron a la luz los pecados de los sacerdotes, y en particular los abusos contra niños", y ofreció que hará todo lo posible para examinar la autenticidad de la vocación de los futuros sacerdotes.

"Los acompañaremos aún más en su camino, para que el Señor los proteja y los custodie en las situaciones dolorosas y en los peligros de la vida", dijo.

Y advirtió que la Iglesia católica usará la "vara del pastor" para proteger a sus sacerdotes de los farsantes, de las desorientaciones y del falso amor.

Tras estallar, a inicios del año, una serie de escándalos en Irlanda, que se dieron a conocer luego de las denuncias en México contra el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, el Papa optó por la tolerancia cero” contra los sacerdotes pedófilos.

"Hoy vemos que no se trata de amor cuando se toleran comportamientos indignos de la vida sacerdotal", subrayó Benedicto.
Sin embargo, él mismo fue acusado de haber callado un caso de pederastia hace más de tres décadas, cuando era arzobispo en Alemania.

Luego de la intervención del Papa en la Plaza de San Pedro, un religioso colombiano comentó: "Ha sido un año difícil, pero también de reflexión. Los escándalos, lo que se ha escondido por años, a muchos nos ha dejado sorprendidos, incrédulos. La tentación y la coherencia resultan, pues, más actuales que nunca".