EU: abusos sexuales en los Boy Scouts

martes, 6 de julio de 2010

MÉXICO, 6 de julio (apro).- En una repetición del patrón que ha marcado a la Iglesia católica, crece el escándalo de abusos sexuales cometidos contra jóvenes en los años ’60 y ‘70 en organizaciones de scouts en Estados Unidos.

Luego de que en abril de este año el abogado Kelly Clark derrotó legalmente a los Boy Scouts de América (BSA), en un proceso en el cual un jurado en una corte del estado de Oregon los condenó a pagar 18 millones 500 mil dólares, las querellas por ataques sexuales han proliferado.

BSA ha transmitido la imagen de una institución con un ambiente “seguro y moral”, pero desde la década de los ’40 ha estado removiendo en secreto a jefes guías por abuso sexual, según una demanda presentada por el abogado Kevin P. Sullivan, del despacho Sullivan & Thureson en la nororiental ciudad de Seattle, en nombre de los hermanos R.D. y C.D., violentados sexualmente por un jefe de tropa de los scouts.

“Sus propios registros muestran que ha sabido desde hace tiempo que los scouts atraen a los pedófilos en grandes números y que los niños exploradores, lejos de estar seguros, se encuentran ante el riesgo elevado de padecer abuso sexual”, cita el texto, de 21 páginas de extensión y en poder de Apro, presentado el 11 de junio de este año ante la Corte del Distrito Occidental de Washington, en Seattle.

“El escándalo está creciendo. Estamos seguros de que el patrón de abuso sexual es el mismo en la Iglesia católica y los scouts”, dijo a Apro, en una declaración breve, la oficina de Clark, cuya especialidad es el litigio en este tipo de delitos.

Clark representa legalmente a Kerry Lewis, quien padeció abusos sexuales a manos del jefe de tropa Timor Dykes cuando era niño explorador, y a otras cinco víctimas.

“El fenómeno mundial del abuso sexual infantil sigue un mismo patrón. Pienso que el universo entero del abuso sexual infantil está siendo exhibido. Eso es muy saludable. Y las víctimas están dispuestas a buscar justicia”, declaró Sullivan a esta agencia.

Sacerdotes católicos abusaron sexualmente de menores de edad en Estados Unidos, México, Irlanda, Bélgica y Alemania entre 1950 y la década de los ’90, encubiertos por sus superiores y por el Vaticano. Si se aplica ese mismo patrón, no es impensable que ocurriese lo mismo en organizaciones como los scouts.

 

“Un imán para pedófilos”

 

R.D. y C.D., quienes viven actualmente en Medford, estado de Oregon, pertenecieron a los BSA, fundada en 1910 y con una adscripción de unos cinco millones de miembros, además de que era un miembro activo de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días de Lakewood, en la localidad de Tacoma Stake.

Gary Reese, quien radicaría en Steilacoom (Washington), era el jefe de tropa en Lakewood y quien violó a los dos acusadores. Además, era sacerdote y dirigente juvenil en la iglesia citada.

En 1968-1969, R.D. pertenecía a la tropa de Lakewood. Durante las reuniones realizadas en la casa de Reese, el guía le ordenó a él y a otros scouts a luchar en ropa interior. Posteriormente lo llevó a su habitación y abusó de él.

En cuanto a C.D., su hermano menor, Reese lo molestó sexualmente varias veces en su casa, en excursiones y campamentos y en el área bautismal de la iglesia en Lakewood –esto último, en represalia por haber denunciado el ataque ante el obispo de esa feligresía. La queja ante el superior no sirvió de nada.

BSA supo por décadas que depredadores sexuales de muchachos se habían infiltrado en los scouts, según el expediente.

Los documentos internos de la organización, mantenidos confidenciales durante 70 años, revelan que la actividad es “un imán para los pedófilos” y que los abusadores removidos eran capaces de reingresar en la institución en otros sitios.

El scoutismo reúne las condiciones óptimas para atraer a los pedófilos, pues éstos tienen acceso a jóvenes solos, y alejados de sus casas en lugares como los campamentos da oportunidad a que los depredadores sexuales tengan contacto con los niños exploradores al cambiarse de ropa o dormir en el mismo lugar; promueve el sentido de obediencia que los jefes de tropa aprovechan; impulsa la idea de ceremonias secretas, rituales y juramentos de lealtad, lo cual facilita que el abusador mantenga silenciosas y dominadas a sus víctimas.

BSA sabía que había expulsado a “miles de pedófilos” de sus filas en los grupos locales y no informó de ello ni a los scouts ni a los padres de familia.

Los documentos internos de BSA relativos al abuso sexual son motivo de disputa legal, a raíz del caso Lewis en Pórtland. Inicialmente, el juez John Wittmeyer, de la Corte del Condado de Multnomah, resolvió en su fallo contra los BSA que la institución debía abrir sus archivos secretos sobre 20 años de abuso sexual, pero con los nombres de los infractores tachados.

Pero a causa de una apelación de BSA, la Corte Suprema de Oregon determinó detener la difusión de esos documentos. El argumento de los Boy Scouts fue que éstos debían permanecer sellados indefinidamente, porque eran confidenciales y su salida a la luz pública podría disuadir a víctimas futuras de denunciar los abusos. El estira y afloja legal aún no ha concluido.

“Todo lo que corrija las anomalías del pasado está bien. Es bueno conocer la historia, el público tiene derecho conocer qué ha pasado. ¿Cómo se protege a un niño? Con información, con conocimiento”, señaló Sullivan.

Sus clientes acusan a BSA y a la Iglesia de los Santos de los Últimos Días –que trabajaba en conjunto con los exploradores– de negligencia y violación del deber fiduciario, causar negligentemente perturbación emocional, fraude por ocultamiento de hechos, ocultamiento fraudulento, supervisión y contratación negligente.

R.D. y C.D., cuya madre murió en noviembre de 2009, sufrieron un profundo daño psicológico a causa de la agresión sexual. Ambos han padecido ansiedad, depresión y ataques de pánico en sus vidas adultas. C.D. ha sido alcohólico.

“Confiamos en ganar el caso. El fallo en Portland es un buen precedente. Esas personas están enfermas y la sociedad debe encarcelarlos, aislarlos de los niños”, declaró Sullivan, quien llegó en 2007 a un acuerdo judicial con la Arquidiócesis de Los Ángeles por el caso de un cura estadunidense que abusó de niños en Tijuana en la década de 1960

En tiempos recientes las demandas contra los boy scouts han proliferado en los tribunales estadunidenses. En marzo, la mamá de un niño denunció que Robert Brehm, líder de una patrulla de BSA, le obligó a practicar sexo oral a punta de cuchillo, en una querella presentada ante una corte del Condado de Sarasota, en el estado de Florida.

En septiembre de 2009, un joven de 18 años entabló un juicio en la Corte Superior de Hartford contra la organización por no haber impedido que un dirigente de tropa abusara sexualmente de él cuando era adolescente.

El acusado es James W. Harris III, quien purga una sentencia de 15 años de cárcel por asalto sexual en primer grado –el equivalente a violación– y quien habría abusado del joven “John Roe” entre 1991 y 1997 en viajes de campamento cuando era jefe de tropa.

En México, el único caso conocido hasta ahora ocurrió en Yucatán en 2002, cuando el jefe scout Mario Guadalupe Casanova Hernández fue detenido, consignado y condenado por violar a tres menores de edad que pertenecían a su tropa.

 

cvb

--fin de texto--