Cuba: Los acompañantes de los presos liberados

domingo, 29 de agosto de 2010

LA HABANA, 29 de agosto (apro).- En medio de una agresiva embestida de la disidencia interna en contra del trabajo de mediación de la Iglesia católica de Cuba –al que califican de “lamentable y bochornoso”--, fueron liberados durante la segunda quincena de agosto otros seis presos políticos para sumar 32 (de un total de 56), los que fueron trasladados a Madrid, España.

Los 32 presos llamados de “conciencia” por Amnistía Internacional (AI) no llegan a la capital española sólo con sus maletas y cargando los tristes y sufridos años – todos fueron detenidos en el 2003-- en alguna de las prisiones de las 14 provincias de la isla; también llegan acompañados de familiares o personas cercanas a ellos: padres, cónyuges, hermanos, hijos, nietos, tíos, primos, yernos y, en algunos casos, personas que no tienen una relación directa con el opositor, como los novios o novias de sus familiares.

El número de familiares que han aprovechado el acuerdo entre la Iglesia católica y el gobierno del presidente Raúl Castro para la liberación de los disidentes presos, y su posterior traslado a Europa, es cinco veces mayor que el número de opositores puestos en libertad.

Una fuente de la Iglesia católica cubana confirmó a Apro que unos 150 familiares, o cercanos a la familia, de los 32 opositores que obtuvieron su libertad, solicitaron “acompañar” en su “viaje” a los disidentes excarcelados y, en estos momentos --asegura la fuente que pidió el anonimato-- ya se encuentran en Madrid.

“El gobierno cubano no ha puesto ninguna traba o condiciones para que los familiares de los presos políticos puedan viajar a España. No existe un número mínimo ni máximo de familiares que puedan acompañar al opositor. Ellos mimos deciden quién o quiénes quieren que los acompañen”, precisó la fuente.

Un diplomático de l embajada de España confirmó que el gobierno de la isla autorizó la salida de por lo menos 150 familiares de presos políticos. De acuerdo con estimaciones de la Iglesia católica y de la propia embajada de España, el número total de familiares de los 56 opositores que viajarán a España podría rebasar las 220 personas.

Las dos fuentes coinciden en que cada preso político liberado solicita que viajen con él un promedio de siete personas, aunque no todos son familiares directos.

El pasado 17 de agosto, por ejemplo, aterrizaron en Madrid tres disidentes excarcelados acompañados de unos 15 familiares.

Ellos fueron Marcelo Cano Rodríguez, presidente del Colegio Médico Independiente de Cuba, quien fue detenido el 22 de marzo de 2003 y condenado a 18 años de prisión; Efrén Fernández Fernández, apresado el 18 de marzo de 2003 y con una condena de 12 años y, finalmente, Regis Iglesias Ramírez, detenido el 19 de marzo de 2003 y condenado a 18 años cárcel.

Los tres presos, que pasaron más de siete años en prisión, y sus familiares fueron trasladados por la Cruz Roja de España a un hotel de la localidad madrileña de Móstoles, donde vivirán temporalmente hasta resolver su situación legal.

España se ha comprometido a darles a los presos y a sus familiares techo y comida durante los próximos seis meses, además de una ayuda extra en efectivo de 50 euros por persona al mes, asistencia médica y sicológica.

La solicitud más sorprendente, sin duda, es la que hizo el ahora expreso político Jesús Mustafá Felipe, de 66 años, detenido el 18 de marzo de 2003 y condenado a 25 años de prisión.

Mustafá era uno de los 25 presos enfermos que aparecían en la lista de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), pues padecía de una enfermedad cardiovascular (pre-excitación ventricular), sufría de espina bífida, desórdenes digestivos e hipertensión arterial.

Jesús Mustafá Felipe, miembro del Movimiento Cristiano de Liberación, llegó a Madrid el 23 de julio y desde entonces permanece alojado en el hotel La Princesa (Alcorcón), junto a su esposa, hija, yerno y nietos, uno de ellos con su novia.

El pasado 17 de agosto solicitó al gobierno de España sus buenos oficios para que 18 familiares que aún permanecen en Cuba fueran trasladados al país ibérico.

Entregó a las autoridades una lista de las personas que le gustaría estuvieran a su lado en Madrid. La lista lo encabeza una segunda hija de otro matrimonio, junto a sus tres hijos, sobrinos y personas cercanas a la familia. Se desconoce aún si su solicitud fue aprobada.

Mustafá Felipe es también uno de por lo menos 12 cubanos liberados recientemente que han expresado su deseo de trasladarse con su familia a Estados Unidos, país en donde radica desde hace años algún familiar.

Pero no les será fácil. El 23 de agosto, el estadunidense Departamento de Estado dejó en claro que evaluará “caso por caso” las solicitudes de aquellos presos cubanos excarcelados que quieran viajar a Estados Unidos procedentes de España.

El portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, dijo que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, habló por teléfono (el sábado 21 de agosto) con el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, a quien manifestó la disposición de Washington a acoger, en el marco de la legislación vigente estadunidense, a excarcelados cubanos.

El propio cardenal cubano Jaime Ortega había pedido a Estados Unidos acoger a presos políticos excarcelados que quieren emigrar a ese país. En los días que pernoctó en Washington a principios de agosto, el arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, se reunió con altos funcionarios para hacerle patenta la solicitud de la Iglesia católica.

Así lo confirmó el 24 de agosto Orlando Márquez, portavoz del arzobispado de La Habana, quien atajó rumores sobre las negociaciones que habría realizado el prelado en la capital estadunidense.

“Esa fue la gestión fundamental (pedir asilo para los presos) del último viaje del cardenal a Washington, interceder ante las autoridades estadunidenses para que atendieran el reclamo de estas personas que, por una cuestión humanitaria, quieren viajar a Estados Unidos”, dijo.

“El cardenal estima que su mediación no concluye cuando las personas salen del país, y prestando atención al interés de estas personas, de algunos de ellos, de emigrar a Estados Unidos, aprovechó ese viaje para mediar por ellos allí ante las autoridades estadunidenses'”, subrayó.

El vocero del cardenal Ortega tuvo que salir al paso de las agrias críticas que le endilgaron cerca de dos centenas de disidentes que radican en Cuba, quienes le recriminaron a la jerarquía católica, en especial al arzobispo de La Habana, su “apoyo político” al gobierno de Raúl Castro.

En una misiva firmada por unos 170 disidentes y enviada al papa Benedicto XVI, expresan su oposición a la mediación de la Iglesia católica en la liberación de los presos políticos. “No estamos de acuerdo con la postura que ha mantenido la jerarquía eclesiástica cubana en su intervención por los presos políticos, es lamentable y de hecho bochornosa”.

La carta al Papa provocó un inmediato rechazo del Arzobispado de La Habana.

“Resulta llamativo que sea la oposición radical, que jamás ha trabajado en la construcción de un escenario para un posible diálogo político con el gobierno cubano, la que le recrimine semejante asunto a la Iglesia.

“Seguir perfilando y articulando el debate en la sociedad cubana en torno a la democracia, la reforma económica, la justicia social, la soberanía nacional y la conciliación entre cubanos es hoy, más que nunca, estratégico”, respondió contundente la jerarquía católica de la isla.

El torpedeo de los opositores contra la Iglesia católica de la isla es apenas un primer capítulo de futuros disensos y enfrentamientos que protagonizaran los dos actores que, hasta hace poco, coincidían en el camino para construir una nueva nación poscastrista.

 

mav

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