El uso político del Bicentenario

sábado, 11 de septiembre de 2010

Nueve países de América Latina iniciaron las conmemoraciones de sus respectivos bicentenarios de independencia desde 2009 y continuarán haciéndolo hasta 2011. Y aun cuando los gobiernos han sabido combinar los actos solemnes con las fiestas populares, en su mayoría han aprovechado la ocasión para sacar ventajas políticas de las efemérides patrias. Son los casos de Bolivia, Venezuela, Argentina y Chile.

Sucre primero y La Paz después fueron las primeras ciudades de América Latina en celebrar el bicentenario de las gestas independentistas de América Latina.

El bicentenario del primer grito libertario de América Latina, registrado en Sucre el 25 de mayo de 1809, encontró a esa ciudad, capital de Bolivia, y al departamento al que pertenece, Chuquisaca, fracturados por la división entre oficialistas y opositores… tanto que cada cual organizó sus propios festejos.

La alcaldía y la prefectura (gobernación) de Sucre organizaron el 25 de mayo de 2009 los principales actos de conmemoración de la gesta libertaria, cuya ceremonia principal fue un desfile cívico ante la Casa de La Libertad, lugar donde se fundó Bolivia el 6 de agosto de 1825.

En esos actos, los invitados principales fueron los prefectos (gobernadores) de Santa Cruz, Rubén Costas; Beni, Ernesto Suárez; y de Tarija, Mario Cossío, regiones en las que el partido oficialista del presidente Evo Morales, el Movimiento Al Socialismo (MAS), perdió en las últimas elecciones nacionales y regionales.

Los otros invitados de honor fueron el presidente del Senado, Óscar Ortiz, dirigente de la organización opositora Poder Democrático y Social (Podemos); el expresidente de la República Jorge Quiroga, y el exvicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, también de filas opositoras.

A 235 kilómetros de Sucre, en la pequeña localidad de El Villar, el presidente Evo Morales encabezó otros actos de conmemoración del bicentenario el mismo 25 de mayo de 2009, en el que el acto central fue una concentración de campesinos a la que fueron invitados autoridades nacionales, cuerpo diplomático y representantes de organismos internacionales.

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1767 de la revista Proceso, ya en circulación.

 

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