Cuba: tres años con Raúl

miércoles, 9 de febrero de 2011

LA HABANA, 4 de febrero (apro).- El general Raúl Castro Ruz cumplirá en el presente mes tres años de haber asumido el poder en Cuba en momentos que su gobierno registra una histórica baja en sus divisas, sobrecarga de su deuda externa, reducción a casi 30% de sus importaciones –incluyendo los alimentos comprados en Estados Unidos-- y el incontrolable aumento del desempleo por los recortes en el presente año de unos 500 mil burócratas.

Sin el carisma de su hermano Fidel, quien le cedió el poder el 24 de febrero de 2008, pero más identificado con el cubano medio, al actual presidente de los consejos de Estado y de Ministros sabe que el presente año es crucial para “la sobrevivencia del socialismo”, por ello intenta reducir el papel el Estado, eliminar los subsidios que ahogan sus finanzas y abrir el abanico al sector privado interno, con pequeñas y medianas empresas, y con capital extranjero con ambiciosos proyectos en el sector turístico.

En paralelo, el presidente Raúl Castro le sigue apostando a la exploración petrolera en aguas cubanas de la llamada Zona Económica Exclusiva (ZEE) del Golfo de México. Primordialmente mantiene sus esperanzas de encontrar grandes yacimientos de petróleos --calcula que podría tener reservas por hasta 20 mil millones de barriles de crudo-- con la plataforma petrolera hecha en China pero liderada por la empresa española Repsol-YPF.

En la ZEE empezaron exploración empresas importantes como Norsk-Hydro (Noruega), ONGC (India), Petronas (Malasia), PDVSA (Venezuela), Petrobras (Brasil) y PetroVietnam (Vietnam).

La crisis económica ahoga al gobierno comunista que preside Raúl Castro, por ello desde hace julio de 2010 inició de forma acelerada cambios estructurales en la economía cubana para lograr salvarla de un colapso.

Para la sorpresa de muchos, las recientes decisiones del gobierno de la isla en política interna le están dando oxígeno y un amplio margen para implementar sus duras reformas económicas.

La determinación del gobierno comunista de poner en libertad a decenas de prisioneros (62 hasta el 4 de febrero), considerados por Amnistía Internacional (AI) como “presos de conciencia”, paralizó a la oposición interna, fortaleció a las organizaciones de masas, consolidó el calendario de las reformas económicas y destrabó las conversaciones entre la isla y la Unión Europea (UE).

 

Reformas y pendientes

 

El presidente cubano Raúl Castro Ruz es el hermano menor del expresidente y aún primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), Fidel Castro Ruz.

El hijo menor de Ángel Castro Argizraje, un terrateniente emigrado de España, asumió el 24 de febrero de 2008 el control del poder en Cuba, tal y como estaba programado con los cambios a la Constitución en 1976.

El más pequeño de la familia Castro Ruz está considerado como el hombre que encabezará “una transición pacífica, lenta, moderada y controlada” en Cuba a las nuevas generaciones con las que compartirá el poder.

Desde el inicio de la Revolución Cubana en 1959, Raúl ha participado junto con su hermano Fidel en cada una de las decisiones históricas, aunque su activismo político y propuestas de cambios dentro de la isla inició de forma pública en 1990.

Según varios dirigentes del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), será el mandatario quien realice las reformas necesarias para lograr una economía que genere más divisas y abra a las empresas extranjeras sectores estratégicos como el turismo, petróleo, azúcar o la minería, particularmente el níquel.

Cabe recordar que la isla decidió liberar desde los años noventa sectores de su economía –en los que “toleró” algunas formas de privatización— con el propósito de enfrentar la crisis que provocó la caída de su comercio con el bloque soviético, el cual representaba la cuarta parte de su producto interno bruto (PIB).

Raúl Castro ha tenido un papel protagónico desde la profunda crisis que vivió la isla, conocida como Periodo Especial, derivada del derrumbe de la Unión Soviética.

Como ministro de Defensa creó, junto con generales y soldados, granjas y empresas y apoyó la creación de empresas cooperativas en el campo y la ciudad para dar alternativas en ramos como el turismo, tabaco, caña, producción de alimentos y la minería.

En el gobierno del general Castro se mantiene en el poder la generación histórica del Ejército Rebelde y de las generaciones emergentes nacidas durante las lucha contra Fulgencio Batista.

Aún permanecen en el poder personajes de la vieja guardia, como Ramiro Valdés, comandante de la Revolución, de 78 años, miembro del Buró Político y del Consejo de Estado y, desde los primeros días de enero del 2011, segundo coordinador (superministro) de los ministerios de la construcción, industria básica –incluye petróleo – y las comunicaciones.

Le siguen en la lista Guillermo García, comandante de la Revolución, de 82 años; Abelardo Colomé Ibarra, miembro del Buró Político, de 70 años, general de cuerpo del Ejército, vicepresidente del Consejo de Estado y ministro del Interior; Julio Casas Regueiro, de 70 años, general de cuerpo del Ejército, de 73 años, ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR); Leopoldo Cintra, número dos del Ministerio de las FAR, miembro del Buró Político y del Consejo de Estado y jefe del Ejército Occidental.

Así como Ulises Rosales, general de 67 años, vicepresidente del Consejo de Ministros y miembro del poderoso Buró Político del PCC. El Consejo de Estado lo nombró, el pasado 12 de junio de 2010, coordinador (superministro) de los ministerios del Azúcar, Agricultura e Industria Alimentaria, las tres instancias del gabinete encargados de la producción de alimentos.

Raúl Castro heredó un país con graves dificultades económicas y un contexto internacional adverso que lo obligó a impulsar reformas estructurales de su sistema económico, principalmente abriendo los sectores agrícola, comercial y de servicios a empresarios y cooperativistas.

En lo social, entregando las tierras ociosas y eliminando algunos de los excesos de prohibiciones que existen en todo el país.

Entre las medidas, decisiones y reformas adoptadas en tres años de gobierno del hermano menor de Fidel, se encuentra el levantamiento de restricciones a la venta de computadoras, algunos aparatos electrodomésticos y equipos, como reproductores de DVD y vídeos, ollas eléctricas y bicicletas a motor. Canceló la prohibición, no escrita, de hospedarse en los hoteles, reservados para extranjeros desde que comenzó el desarrollo acelerado del turismo internacional en 1993. Abrió las puertas a los cubanos, en iguales condiciones, en pago en divisas, así como también se les levantó la prohibición de rentar autos.

En los tres años de gobierno, Raúl Castro decretó un alza general de pensiones a jubilados y pagos por asistencia social a familias con pocos recursos hasta 20%, que beneficia a más de 2 millones de cubanos, y aprobó un aumento salarial hasta de 55% a trabajadores del área judicial.

Elevó a “seguridad de Estado” la producción de alimentos y anunció la entrega masiva de tierras ociosas, mejores precios a los productores de leche, tubérculos, hortalizas, café y tabaco, venta de instrumentos y ropa de labor, así como concesión de créditos.

A Santiago de Cuba, segunda ciudad en importancia, se le inyectaron millonarias inversiones para eliminar la falta de agua potable que la afecta desde hace medio siglo; se reanimó el transporte por ómnibus y ferrocarril y conmutó de la pena de muerte para un grupo de condenados.

Además, Raúl Castro convoco al VI Congreso del Partido Comunista, Congreso pendiente desde 2002 y que trazará los lineamientos políticos y económicos del país.

Estas son las medidas, decisiones y reformas ejecutadas por el gobierno de Raúl Castro desde que asumió la presidencia en el 2008.

Pero la lista de los pendientes es grande.

Los cubanos exigen la revalorización del salario, pues con ingresos promedio de 17 dólares deben comprar en tiendas en divisas y a altos precios. Además piden que se elimine la doble moneda, pues existe un peso devaluado y una moneda llamada CUC sobrevaluada. A ello se agregan los problemas de la vivienda, incluyendo todas las limitaciones vinculadas a las permutas, venta de propiedades y construcción con esfuerzo propio, así como la crisis del transporte público.

Pero uno de los principales reclamos de los cubanos al general Raúl Castro es la eliminación inmediata de las restricciones para viajar al extranjero, en particular la cancelación del permiso de salida para viajar legalmente al extranjero.

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