"Esta crisis no la pagamos", advierten "indignados" en España

martes, 15 de mayo de 2012
MADRID (apro).- El movimiento 15-M celebró hoy su primer año de existencia con una “cacerolada” y una asamblea en la Puerta del Sol, sitio donde iniciaron sus festejos desde el sábado 12, con una multitudinaria manifestación, donde retumbaron, una vez más, los lemas emblemáticos en repudio a los políticos que no los representan. Los “indignados” alertaron de las “peligrosas consecuencias” sociales que traerá consigo el hecho de “estrangular” la sanidad y la educación pública en cumplimiento de la “obsesión” del gobierno para cumplir con la rebaja del déficit público, como lo exige la Unión Europea, en tanto que se exige que el gobierno inyecte dinero público a las entidades financieras. Esta fue la idea central que se ventiló en una multitudinaria asamblea que, igual que el pasado sábado 12, copó la Puerta del Sol. La plaza sigue copada también por la policía antimotines y elementos de seguridad vestidos de civil, persuadiendo a los manifestantes para que no vuelvan a acampar, por ser—según la delegación del Gobierno—un acto ilegal. Con esta medida, la delegación del gobierno emanado del conservador Partido Popular (PP), trata de evitar que haya acampadas, como el año pasado cuando convirtieron la Puerta del Sol en el epicentro del movimiento que luego se extendió a otros países europeos y Estados Unidos, con el Wall Street Occupy. La cacerolada del este martes llevó como lema “si no nos quieren escuchar, al menos nos van a oír”. Varios miles participaron en la movilización, cuyo sonido y aplausos invadieron la emblemática plaza del centro de Madrid. Los participantes utilizaban pañuelos, cartones o sombrillas para protegerse del asfixiante calor. Durante la “cacerolada”, los manifestantes gritaron algunas consignas en repudio al sistema financiero y a la clase política sometida a los mercados. “Esta crisis no la pagamos”, coreaban. “Que no, que no, que no nos representan!”, era otra. Hubo abrazos. Lo mismo que en la ciudad de Valencia, donde protagonizaron un abrazo masivo, para reconfortarse por el primer aniversario del movimiento. Emilio, un portavoz del 15-M, explicó que el movimiento ha madurado y aclaró que si bien su presencia pública aparentemente ha disminuido, se han extendido en barrios y pueblos, donde ahora es frecuente que los vecinos discutan en asambleas los problemas inmediatos y buscan mecanismos colectivos de solución a dichos problemas. Aparte de discutir y buscar solución a los problemas inmediatos, dijo, discuten sobre las estrategias para “desmontar las mentiras del sistema”. Aseguró que el 15-M no termina aquí, sino que seguirá trabajando, pese a las dificultades. En los cuatro días de actividades, fueron arrestados 28 jóvenes, sobre todo en las madrugadas, cuando buscaban acampar en la plaza y la policía lo impidió.

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