Gran Bretaña: Tormenta económica

viernes, 18 de mayo de 2012
LONDRES (apro).- El gobierno de Gran Bretaña, que enfrenta la crisis económica más profunda de los últimos 100 años, mantiene firme su impopular receta económica de ajustes, despidos y más austeridad, un cóctel explosivo que promete generar mayor descontento social, huelgas y hostilidad hacia la coalición que encabeza David Cameron. El país, con un índice de desempleo que trepa al 8.2% anual y un déficit que en marzo pasado alcanzó 6.4% del Producto Interno Bruto (PBI) –97 mil 300 millones de libras (unos 119 mil 315 millones de euros)–, trata de esquivar un descalabro económico que podría empeorar aún más si colapsa la eurozona. El gobernador del Banco de Inglaterra (Banco Central), Mervyn King, redujo el pasado miércoles 16 el pronóstico de crecimiento para este año en Gran Bretaña a 0.8%, y advirtió que el país enfrenta "una tormenta proveniente del Continente (europeo)". El anuncio coincidió con un reporte de la prensa local, que indicó que Cameron planea recortar otros 25 mil millones de libras esterlinas (unos 40 mil millones de dólares) al sistema de subsidios y ayudas estatales, como parte de su estrategia de reducción al déficit fiscal. King indicó que la economía británica no volverá a registrar niveles de crecimiento como los vistos previamente a la crisis financiera internacional hasta por lo menos 2014, al reducir el pronóstico de crecimiento para los próximos dos años. El Banco Central pronosticó que la caída en el consumo se mantendrá, debido a que el índice de inflación está cayendo a un ritmo más lento que el previamente esperado, manteniéndose por sobre 2% para el próximo año. Aunque el Banco indicó que no ve una "forma significativa" de incorporar un evento financiero extremo, como el colapso del euro, en sus proyecciones económicas advirtió que el mayor riesgo para la recuperación proviene ahora de la eurozona, que es el principal destino de las exportaciones británicas. King hizo las declaraciones poco después de que la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS, en sus siglas en inglés) confirmó que el índice de desempleo en Gran Bretaña se redujo a 8.2% en el primer trimestre del año. De acuerdo con la entidad, entre enero y marzo hubo 45 mil desempleados menos en el país, con un total de 2.6 millones de personas sin trabajo. El ONS indicó además que el número de personas que cobran el seguro de desempleo se redujo en abril en 13 mil 700, a pesar de informarse que Gran Bretaña cayó nuevamente en una recesión al comienzo de 2012. Tras el anuncio, el ministro de Empleo británico, Chris Grayling, afirmó que las cifras son un "paso bienvenido en la dirección correcta". "Desde hace un número de meses el empleo ha crecido, y esto está comenzando a mejorar el índice de desempleo. De todos modos, aún enfrentamos mucha incertidumbre internacional, así que tenemos que mantenernos firmes con nuestra estrategia económica actual", agregó. En tanto, el periódico inglés Daily Telegraph reveló el pasado miércoles 16 que Cameron planea recortar otros 40 mil millones de dólares al sistema de subsidios y ayudas estatales. Según documentos confidenciales de Downing Street filtrados al diario, los planes incluyen reducir los subsidios de viviendas y modificar el seguro de desempleo, para incentivar a aquellos sin trabajo a conseguir un empleo a tiempo completo, en lugar de uno a tiempo parcial. También se incluirá una serie de medidas para incentivar a más mujeres, en particular a las madres solteras, a volver a trabajar. La propuesta fue elaborada por el asesor de Cameron en políticas de estado, Steve Hilton, y el ministro de Trabajo y Pensiones, Ian Duncan Smith. El lunes 14 se informó que al menos medio millón de británicos perderán su subsidio por discapacidad, como consecuencia de una polémica reforma al Sistema de Bienestar Social para reducir el gasto público. La medida, anunciada por el impopular ministro de Trabajo y Pensiones, Duncan Smith, busca ahorrarle al Tesoro británico hasta 2 mil 240 millones de libras esterlinas (3 mil 600 millones de dólares). Unas 500 mil personas que reciben el subsidio público por discapacidad perderán ese dinero, que les permitía quedarse en sus casas sin tener que trabajar. Duncan Smith afirmó que en los últimos años se registró un incremento de 30% en los casos de personas que cobraban ese subsidio, por un valor para las arcas públicas de 20 mil 800 millones de dólares, algo que el ministro consideró "totalmente inaceptable". Bajo los nuevos planes, 2 millones de solicitantes de ese subsidio serán reevaluados en los próximos cuatro años, y sólo aquellos considerados en necesidad de ayuda estatal básica calificarán para el dinero estatal. "Hemos introducido un nuevo subsidio, porque el último creció en más de 30% en los últimos años. Ha crecido a un nivel muy superior al que crecen los casos de enfermedades o discapacidades que imposibilitan a ciudadanos trabajar", destacó el ministro. "Mucho de ese incremento se debía a lo fácil que era solicitar el subsidio por discapacidad, pero todo eso quedó en el pasado. Ahora los casos se evaluarán más detenidamente y con requisitos más estrictos", agregó. Duncan Smith defendió la polémica reforma que hará que personas sin brazos o piernas, incluidos exsoldados y mujeres, dejen de cobrar el subsidio, "ya que podrían hallar algún tipo de trabajo de acuerdo con sus condiciones". Los recortes presupuestarios y las reformas al Sistema de Bienestar británico, que incluyen modificaciones a los subsidios, pensiones y condiciones laborales, generaron mucho rechazo en la población, especialmente dentro del sector público. El pasado jueves 10, unos 400 mil trabajadores, entre empleados del sector público, personal de inmigración, empleados estatales, de la salud pública, profesores y trabajadores del sistema penitenciario, se sumaron a una huelga de 24 horas y marcharon en protesta por las reformas en el sistema de pensiones que los obligarán a trabajar más años, contribuir más y cobrar menos una vez retirados. Los manifestantes se congregaron fuera del Hospital de St. Thomas, frente al Palacio de Westminster y la Torre del Big Ben, para exigirle a las autoridades del país que detengan las reformas jubilatorias. La propuesta del gobierno busca incrementar sustancialmente los aportes de los trabajadores públicos, aumentar la edad de jubilación a los 68 años y reducir las pensiones. Los sindicatos que agrupan a dichos trabajadores consideran que los cambios "son un robo" para los empleados, que tendrán que aportar más de sus sueldos para la jubilación, hasta 15%, y deberán trabajarán por más tiempo, para percibir pensiones más bajas. Sin embargo, el gobierno indicó que el actual sistema jubilatorio "es injusto", además de ser "demasiado costoso" para el Estado debido a una creciente expectativa de vida de la población. Gail Cartmail, sindicalista del gremio Unite, que representa a trabajadores de la salud y otros organismos públicos, afirmó que los afiliados rechazaron las propuestas del gobierno en un voto "por una amplia mayoría, de 94%". "Estas propuestas significan que los trabajadores tendrán que aportar más, deberán trabajar por más tiempo y al final recibirán una jubilación más pequeña. La mayoría de los empleados públicos se hartó", dijo la gremialista. Por su parte, Mark Serwotka, secretario general del sindicato PCS, declaró a la radio 5 de la BBC que el costo de las pensiones públicas "está cayendo en proporción con el PIB británico". También marcharon contra los planes del gobierno unos 32 mil agentes de la Policía Metropolitana, en la mayor protesta de esos trabajadores desde 2008, para repudiar recortes y ajustes impuestos por las autoridades. La ministra del Interior en la oposición, la laborista Yvette Cooper, que marchó junto a los policías por la capital británica, afirmó que al menos 16 mil agentes perdieron sus puestos en todo el país en los últimos meses, "debido a una medida irresponsable por parte del gobierno, que pone ahora en riesgo la lucha contra el delito". El gobierno de Cameron sufrió el pasado jueves 3 una demoledora derrota electoral en comicios municipales, un voto de castigo a sus impopulares medidas para achicar el gasto público en al menos 130 mil millones de dólares. El gobierno de coalición formado por conservadores y liberales democráticos aplicó en octubre de 2010 un programa de austeridad para reducir el déficit presupuestario, que en marzo pasado alcanzó 6.4% del PIB. El mes pasado el déficit del presupuesto, excluyendo las ayudas al sector bancario, aumentó en 11 mil 100 millones de libras (13 mil 500 millones de euros), por encima de los 10 mil 300 millones de libras (12 mil 600 millones de euros) del mismo mes del año anterior. Además, el Estado británico registró un endeudamiento neto en marzo de 18 mil 200 millones de libras (22 mil 200 millones de euros), por encima de los 18 mil millones de libras (unos 21 mil 900 millones de euros) que se tomaron prestados en el mismo mes del año anterior. Según el Tesoro, a pesar de los problemas el gobierno cumplirá con su objetivo de reducir este año fiscal el déficit estructural por medio de su política de recorte del gasto público y limitación del endeudamiento. Resta por verse si dicho cóctel de ajuste será respaldado por una población cada vez más enfurecida con la coalición o si generará un mayor descontento social.

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