No regresaré a la vida privada: Benedicto XVI

miércoles, 27 de febrero de 2013
México, D.F., (apro).- El papa Benedicto XVI pidió a los feligreses, congregados en la Plaza de San Pedro, confiar en una Iglesia “viva” porque Dios, afirmó, no dejará que se hunda”. En su última audiencia pública, el máximo líder de la Iglesia católica aseguró que era "consciente de la gravedad y de la novedad" de su histórica renuncia, la primera de un pontífice en siete siglos, que se hará efectiva el próximo jueves 28. "El Señor nos ha dado muchos días de sol y ligera brisa, días en los que la pesca fue abundante, pero también momentos en los que las aguas estuvieron muy agitadas y el viento contrario, como en toda la historia de la Iglesia (cuando) el Señor parecía dormir", puntualizó el Papa, al mencionar indirectamente las controversias y escándalos que marcaron su pontificado. Benedicto XVI anunció que tras su renuncia se dedicará a la oración. No es su intención regresar a la vida privada, agregó. "El siempre es también un para siempre, no existe más un regresar a la vida privada. Mi decisión de renunciar al ejercicio activo del ministerio no revoca esto. No regreso a una vida de viajes, encuentros, recepciones y conferencias". Subrayó: "No abandono la cruz, sino que permanezco en modo nuevo adherido al crucifijo. No tendré más la potestad del oficio para el gobierno de la Iglesia, pero en el servicio de la oración me quedo, por así decir, en el recinto de San Pedro". Como una respuesta indirecta al desconcierto y a las críticas que ha suscitado su renuncia entre los católicos, apuntó: "He dado este paso consciente de la gravedad y de su novedad. Amar a la Iglesia significa también tomar decisiones difíciles. Hoy vemos cómo la Iglesia está viva, en un momento en que muchos hablan de su declive". Durante su discurso, Benedicto XVI reconoció que en los últimos meses sintió que sus fuerzas habían disminuido y pidió a Dios con insistencia la luz para hacerle tomar la decisión más justa no por su bien, sino por el bien de la Iglesia. En un momento se dirigió en español a los fieles de los países latinoamericanos y de España, a quienes pidió orar por el cónclave que deberá elegir a su sucesor. "Os suplico que os acordéis de mí en vuestra oración y que sigáis pidiendo por los señores cardenales, llamados a la delicada tarea de elegir a un nuevo sucesor en la Cátedra del apóstol Pedro". A todos los fieles dio su agradecimiento “por haber venido a esta última audiencia general de mi pontificado. Asimismo, doy gracias a Dios por sus dones, y también a tantas personas que, con generosidad y amor a la Iglesia, me han ayudado en estos años con espíritu de fe y humildad". Antes de concluir, insistió que la decisión de su renuncia la tomó “con plena libertad".

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