Salva CIDH debate sobre permanencia; habrá mayores recursos

viernes, 22 de marzo de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) logró superar el debate de su permanencia, luego de que los Estados miembros se comprometieron a incrementar su financiamiento y permitir aportaciones para que el organismo se abastezca de recursos externos. Durante la larga sesión de la Asamblea Extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) se lograron decantar las propuestas en contra de la independencia financiera de la CIDH impulsadas por los países liderados por Venezuela, conocido como bloque del ALBA, en el que encuentran Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Estos países a través de sus cancilleres habían manifestado su oposición a la aprobación del documento presentado por el secretariado general de la OEA, que propone a los miembros del organismo “reafirmar su compromiso de lograr el pleno financiamiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos a través del Fondo Regular de la OEA”, y que mientras se logra la cobertura total, “invitar a los Estados miembros a los Estados observadores y a otras instituciones a que continúen realizando contribuciones voluntarias en el marco de los lineamientos de la Corte Interamericana de Derecho Humano 2010-2015 y del Plan Estratégico de la CIDH 2011-2015, preferentemente sin fines específicos”. Sobre el tema de los fondos también se instruye al secretario general de la OEA presentar al Consejo Permanente, a la “brevedad posible, un análisis detallado y actualizado de los costos del pleno funcionamiento de los órganos del SIDH conforme a la información proporcionada por la CIDH y la Corte Interamericana de Derechos Humanos”. Se aprobó también proponer a la CIDH que las relatorías técnicas, como es el caso de la de Libertad de Expresión, se les dé el carácter de especial y que se les fortalezca “sobre la base de un financiamiento adecuado y sin perjuicio de sus otras responsabilidades”. Desechadas las mociones de inconformidad expresadas por los cancilleres de los países del ALBA, Estados miembros de la OEA que tradicionalmente han hecho aportaciones extraordinarias, ratificaron su intención de incrementar sus aportes voluntarios, entre ellos Estados Unidos, México, Chile Perú y Canadá. De acuerdo con el informe financiero de 2012 de la CIDH, de los 8.8 millones de dólares ejercidos, 4.8 provienen de la OEA y 3.9 de fondos especiales, de esa cifra 1.7 millones son canalizados por países miembros donantes, y de esos recursos 1.3 millones son aportados por Estados Unidos. Países como Ecuador y Venezuela han cuestionado aportaciones sobre todo de Estados Unidos, que no ha ratificado la Convención Americana de Derechos Humanos, para financiar relatorías como la de Libertad de Expresión, que ha sido especialmente crítica con los gobiernos de Rafael Correa, de Bolivia, y del extinto Hugo Chávez, de Venezuela. Sin embargo, hubo un consenso general en que mientras la CIDH no cuente con los recursos suficientes para sobrevivir su autonomía será puesta en duda. La sesión extraordinaria de la OEA se prolongó debido a que nuevamente los países del ALBA reclamaban que sus propuestas no habían sido suficientemente debatidas, entre ellas el cambio de sede de la CIDH a un país que hubiese ratificado la Convención Americana de Derechos Humanos, y crear la relatoría especial para la tortura y las ejecuciones extrajudiciales. Bolivia y Ecuador amenazaron incluso con abandonar el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH). Las diferencias fueron limadas después de que el representante de argentina propuso dejar abierta la discusión y el debate asentado en el documento a discusión, y avanzar por lo pronto en el fortalecimiento financiero de los órganos de derechos humanos de la OEA. El documento que finalmente fue aprobado admite para análisis los documentos de reforma elaborados por la CIDH con base en consultas a Estados, sociedad civil, usuarios del sistema y académicos; promover que todos los Estados miembros ratifiquen la Convención Americana de Derechos Humanos y que la CIDH se apoye en organismos locales de derechos humanos para continuar en su labor de promoción.

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