Fallece el escritor José Luis Sampedro, inspiración de los "indignados"

martes, 9 de abril de 2013
MADRID, (apro).- El escritor, humanista y economista, José Luis Sampedro, falleció la madrugada de ayer a los 96 años de edad. Su familia, quien informó a la agencia EFE que el cuerpo del escritor fue incinerado, dijo: “Él quería morir como vivió: discretamente”. Respecto de las reivindicaciones del movimiento ciudadano 15-M, el humanista barcelonés fue defensor de una economía más humana y solidaria, en aras de “contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos”. Duro crítico del actual sistema de mercado, donde los financieros se imponen a los gobernantes y afectan a los pueblos. El nombre de Sampedro fue una referencia, y volvió a ser buscado por los medios de comunicación para saber su opinión en torno de un nuevo orden económico cercano al pueblo. José Luis Sampedro nació en Barcelona el 1 de febrero de 1917, aunque su infancia la vivió en Tánger, Marruecos. Durante la guerra civil española fue reclutado por el bando republicano, y combatió en varios frentes. A mediados de los años 40 terminó sus estudios de economía. En una entrevista publicada recientemente por la revista Jot Down, el escritor dijo: “Estamos viviendo un momento trágico”, por considerar que en las elecciones “votamos a políticos y mandan los financieros”. Señaló que el “déficit democrático es grande, no hay democracia. Democracia quiere decir gobierno del pueblo y por el pueblo. Aquí solo hay voto una vez cada cuatro años, más condicionado por la manipulación mediática que por la educación. Votamos a políticos y mandan los financieros”, insistió. Al reflexionar sobre el papel de la troika (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea) en el rescate de las economías, Sampedro se preguntaba: “¿Quién tiene la soberanía? ¿Qué país se cree independiente? Ni Estados Unidos es independiente. En el mundo actual no hay esas independencias, hay interdependencias”. Y añadía: “El capitalismo lo convierte todo en mercancía, pero con la contestación social parece que está surgiendo otra cosa. Se vislumbra otro sistema”. Durante la segunda mitad del 40 y 50 se centró en la cátedra en la Universidad Complutense de Madrid y durante esos años trabajó en el Banco Exterior de España. Con la ofensiva de la dictadura franquista contra algunos catedráticos, el humanista se fue a Reino Unido, donde se desempeñó como catedrático en las universidades de Salford y Liverpool. De regreso en España, Sampedro inició su carrera literaria al escribir El caballo desnudo, una sátira sobre la situación de España. También escribió Octubre, Octubre; La sonrisa etrusca y La vieja sirena, entre sus ocho novelas, que se convirtieron en éxitos literarios, sin contar sus innumerables ensayos. El público, sin embargo, descubrió primero esa faceta de su vida productiva, como escritor, aunque este éxito les permitió descubrir el largo trayecto de Sampedro en la economía y su papel como defensor de una economía más humanista. En 1990 fue nombrado miembro de la Real Academia Española, donde pronunció el discurso “Desde la frontera”. El Consejo de Ministros le otorgó en 2010 la Orden de las Artes y las Letras de España, por “su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo”. Recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas en 2011, y el 24 de mayo de 2012 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alcalá. En febrero pasado, el Consejo General de Colegios de Economistas de España le concedió la Gran Cruz al Mérito en el Servicio de la Economía, por su tenacidad en el estudio de la realidad económica y social. Conforme la efervescencia ciudadana y juvenil en el norte de África y Europa iba creciendo, sus pensamientos se convirtieron en referente de las reivindicaciones que se daban en la calle. Fue autor del prólogo del libro del también nonagenario francés –y recién fallecido– Stéphane Hessel: ¡Indignaos!. Él mismo participó en el libro Reacciona, donde importantes firmas españolas reflexionan para clarificar y encauzar la pesadumbre de un sector creciente de la sociedad española.

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