Obama evalúa una acción militar "limitada" contra Siria

viernes, 30 de agosto de 2013
WASHINGTON (apro).- El presidente Barack Obama indicó que una eventual acción militar contra el gobierno sirio de Bashar al-Assad sería limitada y no una campaña de largo plazo. “No he tomado una decisión final sobre las distintas acciones que podríamos tomar”, declaró Obama en la Casa Blanca al inicio de una reunión con los presidentes de Estonia, Latvia y Lituania. La palabras de prudencia de Obama tomaron por sorpresa a la capital estadunidense, ya que un par de horas antes de que hablara el presidente, el secretario de Estado John Kerry señaló que el gobierno tenía las evidencias de que el miércoles 21 unos mil 429 civiles, incluidos 426 niños, fueron asesinados en un ataque con armas químicas que se llevó a cabo en las afueras de Damasco. “En ninguno de los escenarios del ataque contra Siria estamos considerando algún tipo de acción militar que involucre a tropas terrestres, eso significaría llevar a cabo una campaña militar de largo plazo”, matizó Obama. Kerry anunció en el Departamento de Estado la liberación de un “reporte de inteligencia” elaborado por la Oficina Nacional de Inteligencia, a cargo de James Clapper, en el que presuntamente se recopilan las evidencias del uso de agentes químicos en el ataque a la población civil en los alrededores de la capital Siria. Sobre el informe, Kerry aseguró que las conclusiones que contiene son “claras y alarmantes”, y retó al mundo a hacer una revisión del reporte elaborado por la Oficina Nacional de Inteligencia. Las evidencias, “provenientes de miles de fuentes”, y el veredicto al que llegaron nuestros sistemas de inteligencia sobre el ataque con armas químicas, es que lo llevó a cabo el régimen de Assad para hacer daño a la oposición y los vecindarios ubicados en los suburbios de Damasco que la apoyan”, subrayó el secretario de Estado. Mientras, el Pentágono informó que ya se encuentra en el mar Mediterráneo otro buque de guerra que se unirá a los cuatro que ya se encontraban en puntos estratégicos en esa región. Cada uno de los barcos de guerra de Estados Unidos cuenta con un arsenal de unos 32 misiles crucero de la clase Tomahawk, los que junto a los que se dispararían desde un submarino nuclear para destruir objetivos militares dentro de Siria debilitarían al gobierno de Assad en su capacidad de ataque contra la oposición. Se habla también de que varios aviones caza saldrían desde una base militar en Turquía o Arabia Saudita para recrudecer el ataque y garantizar la destrucción de los objetivos en Siria. Obama explicó que ante las evidencias es responsabilidad del mundo el castigar al gobierno de Assad, por violar las convenciones internacionales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la prohibición del uso de armas químicas. “No podemos aceptar un mundo donde mujeres, niños y civiles inocentes son asesinados con armas químicas a una escala terrible”, indicó el presidente Obama. La cautela del mandatario estadunidense sobre la orden de ataque podría responder, primero, a que su decisión sería un acto de unilateralismo en violación de las leyes internacionales. Al igual que lo hiciera en 2003 el expresidente George W. Bush, en el caso de la invasión y guerra que ordenó contra Irak, el ataque a Siria se realizaría sin el consentimiento del Consejo de Seguridad de la ONU. La única diferencia entre lo que hizo Bush y lo que haría Obama es que este último no pretende atacar Siria para eliminar o derrocar del poder al gobierno de Assad. Bush mintió al mundo y a su país al acusar al gobierno de Irak de tener armas de destrucción masiva para justificar su objetivo de acabar con el régimen de Saddam Hussein. Cuestionado sobre el eventual ataque, Obama acotó: “Seguimos en el proceso de planeación y, obviamente, son muy importantes las consultas con la comunidad internacional y el Congreso”. El gobierno estadunidense quiere conseguir por lo menos el “apoyo moral” de gobiernos en el mundo, especialmente de los que integran la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para intentar justificar el ataque militar, y aminorar las críticas por la decisión militar e ilegal que estaría tomando. El 29, el Parlamento de Gran Bretaña negó al primer ministro David Camaron la autorización para intervenir junto a Estados Unidos en un eventual ataque a Siria. El gobierno de Alemania también ya se excluyó como parte de la aventura militar. “No está en el interés de seguridad nacional de Estados Unidos el ignorar este tipo de violaciones claras a las normas internacionales, y la razón de ello es porque hay muchas normas internacionales que son muy importantes para nosotros”, admitió Obama. El gobierno estadunidense sostiene que no busca la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU para lanzar el ataque contra Siria, porque una resolución en ese sentido sería anulada por el poder de veto que ejercen Rusia y China, países miembros permanentes de ese órgano del sector multilateral. Este sábado saldrán de Siria los 15 inspectores de la ONU que fueron a ese país a investigar y recolectar evidencias del ataque con armas químicas a las afueras de Damasco. En Washington se habla de que a partir de ese momento se abre la ventana de posibilidades para el ataque. Obama viajará el próximo martes a Estocolmo, Suecia, y 24 horas después a Rusia para participar en el encuentro del G-20, donde se espera que el tema de Siria sea el tópico dominante.

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