Reconoce El Vaticano "dones y cualidades" de gays

lunes, 13 de octubre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- En una apertura sin precedentes, los obispos católicos de todo el mundo señalan que los homosexuales tienen “dones y cualidades” que deben ser aceptados por la Iglesia, sin que ésta comprometa su doctrina sobre la familia y el matrimonio. En el marco del actual sínodo sobre la familia, que se realiza en el Vaticano, los obispos redactaron un documento preliminar en el que resaltaron estos “dones y cualidades” de los homosexuales, aunque siguen sin aceptar los matrimonios entre personas del mismo sexo. Dicho documento señala que la Iglesia debe estar dispuesta a ofrecerles la bienvenida, “aceptando y valorando su orientación sexual sin comprometer la doctrina católica sobre la familia y el matrimonio”. Este posicionamiento es considerado un importante avance por algunos observadores, tomando en cuenta el tradicional rechazo de la Iglesia hacia los homosexuales. El jesuita James Martin, uno de los estudiosos más reconocidos sobre el tema, señaló: “Este es un cambio notable en el modo en que la Iglesia católica habla sobre los homosexuales. Claramente, el sínodo está atendiendo las experiencias complejas de la vida real de los católicos en el mundo y buscando tratarlas con misericordia, como lo hizo Jesús”. Todavía en septiembre pasado, el obispo de la diócesis mexicana de Aguascalientes, monseñor José María de la Torre, calificó despectivamente de “invertidos” a los homosexuales, lo cual provocó una fuerte reacción de rechazo entre la comunidad gay de México, al grado de que lo denunciaron ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). En el sínodo sobre la familia que se realiza en el Vaticano hay una postura mucho más tolerante, que al perecer será formalizada, aunque los obispos aún se niegan a aceptar el matrimonio gay, pues señalan que existen “problemas morales conectados con las uniones homosexuales”. Y respecto a los matrimonios de heterosexuales, los obispos también se mostraron más abiertos, al aceptar “la realidad positiva de los casamientos civiles”, e incluso la cohabitación o unión libre, pues ésta puede ser un primer paso para que la pareja decida después el matrimonio eclesiástico.

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