Uruguay: Con la mira puesta en la segunda vuelta

viernes, 24 de octubre de 2014
MONTEVIDEO (apro).- El doctor Tabaré Vázquez encabeza las preferencias de la ciudadanía uruguaya para los comicios generales de este domingo 26. El candidato del oficialista Frente Amplio ostenta una intención de voto en torno al 43%. Su contrincante del Partido Nacional, el abogado Luis Alberto Lacalle Pou, alcanza el 33%. De confirmarse estas tendencias en las urnas, habrá que esperar a la segunda vuelta para saber quién sucederá a José Pepe Mujica al frente del Ejecutivo en el período 2015-2020. El desenlace entre ambos candidatos en la instancia decisiva se prevé ajustado. Vázquez podría sumar parte de los votos del Partido Independiente, que hoy reúne el 3% de las adhesiones. Lacalle Pou contaría con el apoyo del candidato del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, a quien las encuestas ubican en tercer lugar con 15% de los votos. “Vemos esa segunda vuelta hoy muy peleada, sin un ganador claro, hay un empate técnico”, dice a Apro Mariana Pomiés, directora de Opinión Pública de la consultora CIFRA, a quien pertenecen las mediciones. Las consultoras Radar y Equipos estiman que el oficialismo se impondría por estrecho margen en la segunda vuelta. Pero dudan que pueda conservar la mayoría parlamentaria con la que hoy gobierna. Médico oncólogo, exdirigente deportivo, masón declarado, Tabaré Vázquez ocupó la primera magistratura del país entre 2005 y 2010. Se convirtió así en el primer representante de una fuerza de izquierda, el Frente Amplio, en detentar el cargo. Quebró de este modo el predominio de las dos fuerzas que habían ocupado la escena política uruguaya a partir de 1830: el Partido Colorado y el Partido Nacional o Blanco. Ambos partidos tradicionales abarcan un espectro que va del centro a la derecha. Lacalle Pou es hijo de Luis Alberto Lacalle, el último presidente del Partido Nacional que gobernó el país, entre 1990 y 1995, aplicando medidas de corte neoliberal. Uruguay arrastra también la herencia de sus dictaduras militares. La última se prolongó entre 1973 a 1985. El candidato oficialista, Tabaré Vázquez, se ha negado a participar de debates con sus pares de la oposición. Su campaña electoral, que en la primera mitad del año abrazó el eslogan “Vamos bien”, sufrió un giro en los últimos dos meses. El mensaje conformista no cayó bien en la ciudadanía. “Uruguay no se detiene. Quedan sueños por cumplir”, rezan hoy los carteles que se leen en calles y rutas. “El tercer gobierno no puede ser más de lo mismo. El gobierno del Frente Amplio ha ayudado a transformar el país. Tenemos que plantearnos exigencias distintas”, dice a Apro el diputado oficialista Alfredo Asti. La profunda crisis que vivió Uruguay en 2002 remeda la que meses antes estalló en Argentina. A nadie escapa el mérito del Frente Amplio en la tarea de reconstrucción. El desempleo pasó del 13% en 2004 al 6.7% en agosto de 2014. La pobreza descendió del 31.9% en 2004 al 13% en 2013. La diferencia entre los que más y menos tienen cayó por debajo de 0.4 del coeficiente Gini, ubicándose en 2012 en 0.38,  uno de los más bajos de la región. “Hemos mejorado salarios e infraestructura en áreas sensibles como educación, seguridad y salud y en este tercer mandato nos orientaremos a la obtención de mejores resultados”, dice Asti. “Hemos avanzado muchísimo en cuanto al cambio de la matriz energética, un poco menos en el tema comunicaciones, estamos retrasados en el tema vial, más aún en el tema ferroviario”, reconoce el diputado. “¿Qué es lo que falta? La pobreza descendió mucho, pero todavía hay pobres”, dice a Apro el militante frenteamplista Mario García, apostado en una plaza sobre la Avenida 18 de Julio, la principal arteria de Montevideo. “Lo raro es que la mayoría de los que se quejan, los partidos y la gente de dinero, se quejan porque tienen que pagar impuestos –dice–. Antiguamente pagaba siempre el pobre. Y el rico no los pagaba. Porque tenía un amigo de un amigo de otro amigo que le exoneraba los impuestos.” El militante reparte listas y volantes de su lema dentro del oficialismo. Cinco metros más allá hay una militante del Partido Nacional que realiza idéntica tarea. Y más allá están también los representantes del Partido Independiente y del Partido Colorado. El clima entre ellos es de camaradería. En este último tramo de la campaña, Montevideo se ha llenado de locales partidarios. Aquí a allá se ven pasacalles, pintadas, carteles. Los candidatos suelen coincidir en eventos y programas de televisión. El disenso se expresa sin agresiones.   Continuidades Formado en el British School de Montevideo, graduado como abogado en la Universidad Católica del Uruguay, Luis Lacalle Pou ha centrado su campaña en la necesidad de mejorar la educación. El eslogan elegido por el candidato del Partido Nacional --“Por la positiva”-- invoca, sobre todo, un cambio de estilo. Se pretende mostrar una actitud y un modo diferente de hacer política. “Está en discusión ‘la positiva’, a ver si no es una postura –dijo Lacalle Pou en el programa En la mira del canal televisivo VTV el 26 de septiembre–. ‘La positiva’ es una forma de entender la vida. En la actividad política y el gobierno tampoco es destruir todo lo que se hizo. Lo que está bien hecho, lo vamos a seguir haciendo y mejorarlo; lo que está mal hecho, lo vamos a cambiar”, sostuvo. Lacalle Pou ha dicho que mantendrá los lineamientos de la actual política económica en caso de triunfar. La cartera de Economía sería ocupada por Azucena Arbeleche, quien ha desempeñado altos cargos en el equipo económico del Frente Amplio. Mariana Pomiés, de la consultora CIFRA, cree que puede hablarse de una continuidad con cambios. “Serían modificaciones no muy grandes pero sí de sustancia, para el Partido Nacional”, dice a Apro. “Uruguay tiene buenos números en todo menos en educación. Es más fácil proponer pequeños cambios y seguir con una línea, porque el crecimiento económico, aunque más lento, continúa, las exportaciones han mejorado, muchos indicadores son positivos”, sostiene. “Creo que mantendríamos las políticas sociales tal y como están, que implican que las personas que hoy están por debajo de la línea de la pobreza sigan teniendo acceso a subsidios estatales”, dice a Apro el diputado del Partido Nacional Gustavo Borsari. “El plan de la computadora para cada chico en las escuelas se mantendría”, sostiene. “Se innovaría, por citar el área más notoria, en Educación, donde hay que hacer una profunda reforma, puesto que Uruguay en ese sentido estaba a la vanguardia en Latinoamérica y hoy ya no lo está.” Sostiene que la gestión ha sido deficitaria, teniendo en cuenta los ingentes recursos asignados. El diputado Borsari forma parte de la Comisión para Vivir en Paz, que propone bajar la edad de imputabilidad penal de 18 a 16 años en el caso de delitos graves. La propuesta se dirimirá en un plebiscito a realizarse de manera simultánea con las elecciones presidenciales. “En Uruguay, una parte del electorado se siente identificada con el Frente Amplio, y otra parte, un poco menor, está decidida a votar contra el Frente Amplio: Ese voto está seguro por los dos lados”, explica a Apro el periodista Marcelo Pereira. “Hay un franja pequeña, un 10% de la población, que es la que desequilibra las elecciones”, grafica. “La inteligencia de la oposición es centrar el mensaje hacia este grupo. No un discurso identificado con la línea programática ideológica del Partido Nacional. Es una campaña muy bien hecha desde el punto de vista formal, con una apelación a gestionar bien, sin ideologías, con una actitud positiva”, explica.   Mercosur También el Partido Nacional ha tenido que realizar ajustes en la campaña. Su candidato, Lacalle Pou, tiene 41 años, en contraste con los 74 de Tabaré Vázquez. “Existe un reclamo de recambio generacional en la política –dice Mariana Pomiés–. En el Frente Amplio, que siempre fue el partido joven, innovador y moderno, los viejos dirigentes están ahí y no dejan crecer –explica–. Lacalle Pou intentó convertir eso en tema de campaña, pero creo que los uruguayos, más allá de ciertas leyes progresistas que se han sancionado en estos años, en algunas cosas somos bastante conservadores, y más vale viejo conocido que joven por conocer”. Vázquez puede exhibir, por otra parte, una experiencia exitosa al frente del Ejecutivo y una larga trayectoria en la profesión médica. Lacalle Pou no ha ejercido como abogado. En 2000 pasó a ocupar un asiento en el Parlamento. Sus padrinos políticos son sus propios padres, Luis Alberto Lacalle y Julia Pou, ambos dirigentes del Partido Nacional. Oficialismo y oposición proponen cambios en el seno del Mercosur. Uruguay ve las asimetrías con el resto de los integrantes del bloque como una limitación a su desarrollo e integración internacional. “No tenemos ningún interés en irnos del Mercosur, pero no podemos permanecer vegetativamente. Nos queda en última instancia un concierto de acuerdos bilaterales con los que podamos concretar", dijo el presidente uruguayo José Mujica a principios de octubre. “El Mercosur debe ser una plataforma de lanzamiento de la región al mundo y no un coto cerrado de caza para los integrantes del bloque para comercializar entre ellos”, sostiene el diputado oficialista Alfredo Asti. Plantea la necesidad de que haya flexibilidad “para que, si no avanza el Mercosur, sí puedan avanzar sus socios”. Elogia, en este sentido, el tratado de libre comercio firmado por Uruguay con México en 2003, con el consentimiento del Mercosur. “Nosotros somos partidarios del Mercosur, pero un Mercosur abierto, que tenga relaciones con la Alianza del Pacífico, naturalmente con Estados Unidos y alcanzar finalmente el tratado de libre comercio con la Unión Europea”, dice el diputado del Partido Nacional Gustavo Borsari. La relación entre Uruguay y Estados Unidos luce aceitada. En mayo de 2014, José Mujica fue recibido por su par norteamericano Barack Obama en la Casa Blanca. El comercio bilateral aumentó a un total de 2 mil 200 millones de dólares en 2013. Ese mismo año, Uruguay exportó 383 millones de dólares a China, sobre todo en soya transgénica.

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