HSBC: La evasión fiscal

viernes, 13 de febrero de 2015
LONDRES (apro).- El escándalo por evasión fiscal en el seno del banco británico HSBC, uno de los más grandes del mundo, dejó al descubierto una trama corrupta de ayudas y favores a miles de clientes ricos y famosos que lograron evadir al fisco cientos de millones de dólares, gracias a procesos inmorales que será difícil erradicar sin una clara determinación política y una mayor presión de la opinión pública. La banca privada en Suiza del HSBC está ahora acusada de haber ayudado durante años a clientes acaudalados a esconder sus fortunas de los inspectores fiscales. Se trata justamente de una de las mayores organizaciones de servicios bancarios y financieros del mundo, con ingresos que superaron en 2013 los 16 mil 200 millones de dólares al año. La empresa, fundada en 1865 en Hong Kong, emplea a más de 306 mil trabajadores, en su mayoría banqueros, operadores de bolsa, analistas y técnicos administrativos. Cuenta con más de 10 mil oficinas en 82 países en territorios de Asia, Oriente Medio, Europa, África y América, y ofrece servicios en banca personal, comercial, corporativa y de inversión, así como en el negocio asegurador. Según la página oficial de la organización, en el área de finanzas personales el HSBC suministra servicios financieros a más de 125 millones de clientes alrededor de todo el mundo, incluyendo cuentas corrientes, cuentas de ahorro, hipotecas, seguros, tarjetas de crédito, préstamos, pensiones e inversiones. De acuerdo con la revista Forbes, HSBC es el cuarto mayor banco del mundo en cuanto a bienes (2 billones de dólares), el segundo mayor en cuanto a ingresos (146 mil millones) y el mayor en cuanto a valor de mercado (180 mil millones). En junio de 2014, la revista The Banker ubicó al HSBC como primer banco de Europa occidental y quinto en el mundo por capital. Las explosivas revelaciones por la masiva evasión fiscal fueron hechas tras una investigación conjunta del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), con más de 50 medios internacionales, entre ellos el francés Le Monde, los británicos The Guardian y la BBC, y el argentino La Nación. El caso surgió luego de que en 2007 documentos con las cuentas de 106 mil clientes de la banca privada en Suiza del HSBC salieran a la luz tras filtraciones del extécnico de computación, el franco-italiano Herve Falciani. La investigación del ICIJ y los medios de prensa concluyó que el banco ayudó a sus clientes más ricos y poderosos, entre ellos políticos, criminales internacionales y lavadores de dinero, que en total provenían de 203 países, a evadir cientos de millones de dólares en el pago de impuestos. Desde Londres, HSBC admitió que se hará "responsable" por falta de controles en el pasado, pero dijo que desde entonces "cambió fundamentalmente" sus prácticas. "Admitimos que la cultura de cumplimiento y estándares por diligencia en la banca privada suiza de HSBC, como también en la industria en general, era significativamente más baja que ahora", agregó. Según el HSBC, ha reformado todo su sector de banca privada y redujo el número de cuentas suizas en casi 70% desde 2007. "Hemos implementado numerosas iniciativas diseñadas para prevenir que los servicios bancarios sean utilizados para evadir impuestos o lavar dinero", continuó. El banco enfrenta sin embargo investigaciones criminales en Estados Unidos, Francia, Bélgica y Argentina, aunque no en el Reino Unido, donde tiene su base central. En Londres, el Comité parlamentario de Cuentas Públicas confirmó que investigará a fondo el hecho y agregó que llamará al exjefe del HSBC de 2006 a 2010 y antiguo ministro de comercio de 2011 a 2013, el lord Stephen Green, a dar evidencia sobre el asunto. La presidenta de ese comité, la legisladora laborista Margaret Hodge, confirmó que los parlamentarios investigarán "de forma urgente" ese caso. Aunque al menos mil 100 clientes británicos de mucha fortuna y poder, entre ellos donantes del Partido Conservador y exlores, lograron esconder su dinero gracias a la ayuda de HSBC, sólo uno de ellos ha sido procesado en el Reino Unido. Esa cifra contrasta significativamente con el millón de sanciones o penas financieras impuestas a personas que solicitaron el seguro de desempleo en 2013, o los 200 mil británicos que fueron multados por no haber pagado la licencia a la televisión (TV Licence), obligatoria para ver la televisión pública. Durante una acalorada sesión de preguntas y respuestas al Primer Ministro en la Cámara de los Comunes, el mandatario David Cameron evitó dar explicaciones sobre el tema, sobre porqué decidió nombrar a Green en el gobierno justamente después de conocerse semejante escándalo por evasión de impuestos. Miliband acusó al premier de ser un jefe de gobierno “inmoral” y subrayó que si su partido gana por mayoría las elecciones generales del 7 de mayo, exigirá a los centros financieros offshore vinculados con Gran Bretaña como territorios de ultramar, entre ellos Jersey, Bermudas y la Isla de Man, para que abran sus cuentas o sean incluidos en una “lista negra”. "¿Cómo puede explicar el primer ministro la puerta giratoria entre la sede del Partido Tory (conservador) y la filial suiza del HSBC?", preguntó Miliband a Cameron en el parlamento. "Es un primer ministro sospechoso, rodeado de donantes sospechosos", aclaró. De todas maneras, esta no es la primera vez que el HSBC queda en medio de pesquisas e investigaciones por irregularidades, ya que el año pasado el Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado de Estados Unidos reveló que, durante años, el HSBC lavó dinero de los cárteles mexicanos y de otras organizaciones criminales de Rusia, Irán, Arabia Saudita y Bangladesh. También concluyó que el grupo evitaba las sanciones comerciales de Estados Unidos contra Cuba, Sudán, Mianmar, Irán y Corea del Norte. En Estados Unidos existen además varias demandas civiles alegando que la entidad financiera, por medio del banco Al Rajhi, canalizó efectivo a dos de los terroristas que secuestraron los aviones de los atentados del 11 de septiembre. Y en 2014, la fiscalía de Bruselas acusó a la filial suiza de HSBC de fraude fiscal, blanqueo de dinero, organización criminal y ejercicio ilegal de intermediación financiera. En una entrevista con la revista Proceso, John Christensen, director ejecutivo y fundador del “think-tank” británico The Justice Network y uno de los principales expertos mundiales en temas de evasión fiscal, declaró que el único cambio posible para erradicar una cultura de evasión impositiva entre ricos y poderosos, llegará a partir de una presión pública sostenida y de una determinación política que lleve a la acción. Christensen, cuyo grupo independiente está dedicado a investigar, analizar y hacer campaña por un sistema impositivo internacional más justo y transparente, que luche contra la evasión impositiva y los paraísos fiscales, lleva más de 35 años trabajando en el sector. Su organización fue creada en 2003 con el fin de entender y debatir, como también promover reformas, especialmente en los países más pobres, que según el experto son los más afectados por la evasión fiscal. En 2013, un millón de millones de dólares se fugaron de los países en desarrollo y terminaron en paraísos fiscales por una práctica conocida como re-facturación, en la que las empresas falsifican documentos para que sus ganancias aparezcan en paraísos fiscales en los que no pagan impuestos en vez de en las jurisdicciones donde las empresas hicieron las ganancias. Christensen habló sobre el reciente escándalo que involucra al banco británico HSBC y cuáles son las alternativas para un cambio real. --El HSBC es el banco más grande de Gran Bretaña y del mundo, tiene su sede central en Londres y, a pesar de las denuncias, sólo uno de los miles de clientes evasores ha sido procesado en la justicia. ¿Qué piensa sobre esto? --Mi posición al respecto es que es curioso que no hemos visto procesamientos en las altas esferas. Sólo hemos visto un procesamiento en el Reino Unido, a pesar del hecho de que hubo miles de residentes en el país que fueron nombrados en esa lista del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). “Me parece muy peculiar que esto no haya generado mucha más atención, y no entendemos por qué no hubo procesamientos. Creemos que estos procesos judiciales no sólo son correctos y justos cuando hay personas que han cometido delitos de evasión fiscal, sino muy necesarios. No hay duda alguna al respecto, y aquí tenemos que hablar de evasión fiscal a una escala masiva. Es curioso, teniendo en cuenta que hubo evidencia al respecto, que no se llevaran a la justicia a estos criminales. Esto nos hace dudar mucho acerca de por qué un gobierno que ha sido muy activo a la hora de perseguir a las personas de bajos ingresos que cobran incorrectamente los subsidios públicos (benefit cheats, en inglés), y a quienes procesó de forma muy pública, no haya hecho lo mismo con los evasores fiscales más ricos. “Nuestra posición es la siguiente: Aquí hay un trato discriminatorio entre la gente que menos tiene y los evasores fiscales que utilizaron al HSBC en Suiza, incluyendo a personas muy ricas y poderosas”, declaró Christensen. --El HSBC emitió esta semana en Londres un comunicado en el que indicó que las denuncias en su contra están referidas a hechos ocurridos hasta 2007 y aclara que desde entonces ha reformado y transformado profundamente esos procesos financieros para evitar una futura evasión fiscal. ¿Coincide con la posición del banco? --Simplemente no creemos eso ni por un segundo. Antes que nada debo decirle que HSBC es sólo uno de muchos bancos que están cometiendo estos delitos. Se trata de un problema que es sistemático y que involucra a los principales bancos internacionales. Todos estos bancos han proveído de servicios financieros similares a sus clientes durante muchos años. No creo ni por un segundo que haya habido un cambio de actitud por parte de estas entidades, en particular del comportamiento dentro del HSBC. He hablado sobre esto con el mismo director ejecutivo del banco, pero sabemos que incluso los empleados que deben hacer cumplir esas regulaciones dentro del HSBC y en otros bancos, nos dicen que aunque se invirtió mucho en procesos de cumplimiento de normas y procesos, no hay un cambio claro dentro de los bancos para evitar seguir sirviendo a clientes criminales que evaden impuestos. “Soy muy escéptico acerca de estas disculpas y admisiones de las entidades financieras. Todos dicen lo mismo. Para ser honesto, yo he estado involucrado en investigar esta área durante 35 años, y durante 35 años siempre escuché lo mismo de los bancos. Siempre dicen que se trata de errores del pasado y que ahora han cambiado. He venido escuchando esto por décadas y nada cambia. Soy profundamente escéptico al respecto. Estamos hablando de un área muy lucrativa para los bancos y todas esas entidades han ofrecido servicios fraudulentos para conseguir incrementar sus ganancias”, agregó. --El Parlamento británico ha confirmado que investigará a fondo el escándalo del HSBC y que llamará al exdirector ejecutivo del banco y exministro de Inversión, el lord Stephen Green, para dar evidencia ante la Cámara de los Comunes. ¿Considera que esto modificará la situación o que incluso podría cambiar la cultura de evasión fiscal en el Reino Unido? --La investigación está a cargo del Comité parlamentario de Cuentas Públicas, que preside la laborista Margaret Hodge. Este comité está haciendo mucho para generar conciencia en nuestro país y tratar de cambiar el comportamiento de estos evasores criminales. Pero creo que lo más importante es que la presión pública de parte de la población ha jugado un rol clave a la hora de priorizar este tema en la agenda política. Y creo que la resistencia de parte de los políticos en las altas esferas se debe a que el financiamiento de los partidos políticos proviene precisamente de estos poderosos empresarios y evasores fiscales. “La única forma de ver un progreso real –y digo esto teniendo en cuenta que llevo muchos años en el tema y que he escuchado la misma retórica política que en muy raras ocasiones se traduce en un verdadero cambio político–, es a través de una presión pública sostenida”. --La organización que usted dirige, The Tax Justice Network, aboga desde hace más de diez años por una mayor transparencia y justicia dentro del sector de la banca internacional. ¿Cree que es posible lograr mayor transparencia? ¿Podría ser viable la implementación de un sistema más justo dentro de la banca internacional para combatir la evasión de ricos y poderosos? --Sí, no hay duda al respecto. Simplemente a un nivel técnico, el intercambio automático de información financiera puede y ha sido creada para que funcione. Muchas veces utilizo el mismo ejemplo cuando hablo de este tema. En los primeros días de la guerra contra el terrorismo lanzada por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, él decidió que se implementaría un mecanismo global de intercambio de información para dar con los terroristas, a través de procesos de frontera. “La tecnología permitió que todos los países del mundo reforzaran los controles fronterizos, permitiendo acceder a información de sospechosos de terrorismo. Con un simple control de pasaporte electrónico, se accedía e intercambiaba esa información entre los países. Ese es un ejemplo simple que demuestra que cuando hay determinación política para lograr este tipo de cooperación internacional, es políticamente simple lograrlo. “El verdadero problema con el intercambio automático de información es que carece de una simple determinación política para implementarse, y eso es porque los países más poderosos del mundo, incluyendo Estados Unidos y Gran Bretaña, son en sí ‘paraísos fiscales’”. --¿Sería entonces difícil implementarlo? --No es un desafío particularmente difícil o complejo de lograrse, depende simplemente de la decisión de los políticos y gobernantes de actuar. También agregaría que la negativa a la hora de procesar a los evasores, como ha ocurrido en el caso de los clientes británicos del HSBC, demuestra una vez más nuestra falta de decisión y acción política. Porque los procesamientos de estos criminales han sido en el pasado la mejor forma de disuadir un comportamiento criminal entre los erarios. Ahí tenemos que ponernos muy duros y llevar justicia, sin importar cuánto dinero tenga el evasor --concluyó el experto.