Filial suiza de HSBC anuncia una "transformación radical" para evitar nuevos fraudes

lunes, 9 de febrero de 2015
MÉXICO, D.F., (apro).- La filial suiza del banco británico HSBC fue sometida a una “transformación radical” para evitar que la institución sea utilizada para ejercer actividades de lavado de dinero y de fraude fiscal. Así lo informó este lunes el director general de la filial, Franco Morra, después de que la investigación sobre los datos de la llamada “Lista Falciani” –realizada por un grupo de reporteros de varios países, encabezado por los diarios francés Le Monde y el británico The Guardian– revelara que entre 2006 y 2007 el banco desplegó todo un sistema con ramificaciones en varios paraísos fiscales para facilitar la evasión de impuestos de al menos 2 mil 500 clientes, entre los que se encuentran varios mexicanos. “HSBC Private Bank acogió un cierto número de clientes que no estaban totalmente en regla con sus obligaciones fiscales. La cultura de aceptación y los estándares de buen comportamiento eran netamente más bajos que los de hoy”, admitió el banco en un comunicado. Por ello, la nueva dirección del banco hizo un examen profundo de todos sus negocios y procedió a cerrar las cuentas que no correspondían a los estándares del banco, precisó Franco Morra. De acuerdo con un despacho informativo de la agencia EFE, ahora la filial asegura que no está interesada en trabajar con clientes que no cumplen con sus exigencias en relación con la criminalidad financiera, y aumentó los controles internos para evitar que se reproduzcan errores. Según el director general, las prácticas del pasado reveladas hoy deben recordar a todos que este modelo de la banca privada en Suiza ya no es aceptable. La información publicada por diversos diarios detalla que por el HSBC habrían pasado 180 mil millones de dólares que habrían servido para el fraude fiscal, blanqueo de dinero y para financiar el terrorismo internacional. Sin embargo, hasta ahora Suiza no ha abierto ningún proceso judicial contra HSBC o sus directivos, y la institución que vigila a los bancos, la FINMA, tampoco ha realizado un solo proceso específico relativo al suceso, además de que las autoridades fiscales suizas no han solicitado conocer el contenido de la información sustraída. El único proceso judicial abierto en Suiza relativo a este asunto fue contra el informático franco italiano Hervé Falciani, a quien la Confederación Helvética acusa de espionaje financiero, de violar el secreto bancario y el secreto comercial, y de apropiación indebida de datos relativos a clientes. Suiza pidió a España la extradición de Falciani, donde había sido detenido tras una orden internacional de captura solicitada por las autoridades helvéticas. La Audiencia Nacional de España rechazó la extradición argumentando que Falciani no hizo más que revelar acciones ilegales del banco, como actividades delictivas de defraudación tributaria, blanqueo de capitales e incluso de financiación de terrorismo. Los datos dados a conocer por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (CIPI) revelaron que entre los clientes mexicanos que ocultaron dinero en la filial suiza del banco HSBC, destaca el multimillonario Carlos Hank Rhon. Escondido detrás de la empresa “Hmex Pdte. Ltd.”, cuya sede está ubicada en Singapur, Hank Rhon ocultó 158 millones de dólares entre 2005 y 2007, protegido por el secreto bancario de Suiza. A inicios de 2014, el diario francés Le Monde tuvo acceso a los archivos internos guardados entre 2006 y 2007 por la filial suiza de HSBC, los cuales revelaron los datos bancarios de más de 106 mil clientes, así como de más de 20 mil sociedades offshore, a través de las cuales se transfirieron más de 180 mil 600 millones de euros –el equivalente a 2 billones 970 mil millones de pesos–, a Ginebra. Según los datos de “SwissLeaks”, mil 893 de estas cuentas bancarias de HSBC en Suiza pertenecían a mexicanos, mientras que 2 mil 642 clientes tenían un vínculo con México –39% de ellos tenía un pasaporte mexicano–. En total, el CIPI estimó que más de dos mil 200 millones de dólares almacenados en las cuentas de HSBC estaban vinculados a mexicanos. Si bien el CIPI aún no ha revelado los nombres de todas las personas implicadas en estas sospechosas transferencias, afirmó que “el monto máximo de dinero asociado con un cliente conectado con México fue de 596 millones de dólares”, al recordar que en 2007 el Producto Interno Bruto per cápita se elevaba a poco más de nueve mil dólares en México. Respecto de Carlos Hank Rhon, el CIPI recordó que forma parte de una de las familias más poderosas de México y de las 800 más ricas del mundo, e insistió en que el multimillonario fue investigado en varias ocasiones, tanto por la justicia mexicana como poer la estadunidense, la suiza y la francesa, sobre presuntos delitos de lavado de dinero y de vinculación con el narcotráfico, aunque el CIPI concluyó que en la actualidad “no existen cargos pendientes contra la familia Hank”. Carlos Hank Rhon es el hijo mayor del fallecido Carlos Hank González, quien por mucho tiempo fuera cabeza del Grupo Atlacomulco al que pertenece el actual presidente Enrique Peña Nieto. En 2012, Forbes lo ubicó como el octavo mexicano más rico del país y en el casillero 913 a nivel mundial. Su fortuna entonces se calculaba en 1.4 mil millones de dólares. Aparte del hijo del priista Carlos Hank González, el CIPI destacó que el también multimillonario Jaime Federico Said Camil Garza, investigado en 2013 en Estados Unidos por el supuesto papel de intermediario que desempeñó en los sobornos que pagó la empresa alemana Siemens a altos funcionarios de Pemex en 2004, abrió “al menos” dos cuentas bancarias en HSBC, en 1994 y 2000, y precisó que “las personas legales vinculadas con el perfil de Garza tenían direcciones en (los paraísos fiscales) Liechtenstein y las Islas Vírgenes”. Camil Garza se defendió ante el CIPI, al aseverar que su familia tuvo cuentas en HSBC porque su padre era un amigo cercano del fundador del banco. Asimismo, dijo que abrió una de sus cuentas “con el objetivo de realizar negocios en Medio Oriente y Europa”, pero aseveró que este plan “fracasó”, por lo que la cerró en 2001. Afirmó que “no reconocía” la otra cuenta ya que “pasaron 20 años desde su creación”. Concluyó que “todas mis cuentas en Suiza estuvieron perfectamente en reglas con las autoridades fiscales mexicanas”. Entre los más de 106 mil clientes de HSBC en Ginebra se encuentran, entre otros: traficantes de armas y de drogas, apoyos financieros de actores terroristas, políticos –entre ellos el rey de Marruecos–, celebridades, deportistas y empresarios. En diciembre de 2012, las autoridades estadunidenses impusieron al banco británico HSBC una multa de mil 900 millones de dólares por su responsabilidad en el lavado de miles de millones de dólares provenientes del tráfico de drogas en México. Según Le Monde, unos asesores especializados de la filial de HSBC en Ginebra organizaron un “amplio sistema de evasión fiscal” a través de la elaboración de sociedades fantasma en paraísos fiscales –en Panamá y las Islas Vírgenes, entre otros–, lo que garantizó a sus clientes la opacidad suficiente para burlar las leyes fiscales nacionales. Los clientes más cuidadosos de no dejar huellas viajaban a Ginebra para discutir directamente con los asesores de HSBC. Los demás se entrevistaban con sus asesores en las filiales de sus países, los cuales transmitían la información a la ciudad helvética, detalló el diario francés. Israel, el sexto país más afectado por escándalos Al dar cuenta de la apertura de una investigación por parte de la autoridades fiscales, medios locales informaron que más de seis mil 200 israelíes o residentes en Israel tenían cuenta en la entidad bancaria suiza HSBC, donde llegaron a depositar unos diez mil millones de dólares. Las cifras convierten a Israel en el sexto país más afectado por el escándalo fiscal que ha destapado el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) con la publicación de la llamada "Lista Falciani". Según el diario digital The Times of Israel, el dinero de los israelíes estaba distribuido en nueve mil 769 cuentas en el HSBC, y uno de los titulares tenía hasta mil 500 millones de dólares en la suya. La mitad de los seis mil 200 depositarios tiene la nacionalidad israelí y los demás están relacionados fiscalmente con la Hacienda de este país, bien por residencia o por negocios. Entre ellos destaca el marchante de petróleo Jonathan Kollek, con doble nacionalidad israelí y canadiense. Otros israelíes con depósitos en Suiza son el empresario del diamante Beny Steinmetz, el conocido rabino Yeshayahu Pinto -sospechoso de soborno en otro caso- y el empresario Zadik Bino.

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