Entre críticas, Juan Luis Cebrián deja la presidencia ejecutiva de Prisa; lo sustituirá Manuel Polanco

miércoles, 15 de noviembre de 2017
MADRID (apro).- Manuel Polanco Moreno asumirá la presidencia ejecutiva de Prisa, editora del diario El País, en sustitución del periodista Juan Luis Cebrián, quien recibió duras críticas en la última Sesión Extraordinaria de Accionistas que le tocó presidir, en especial del principal accionista, Amber Capital (19%), por la “pésima gestión”, ya que en sus manos se hundió 80% el valor de la acción de la compañía de medios. Aunque Cebrián insistió en que la propuesta de Polanco Moreno era idea suya, está documentado que éste último mantenía una fuerte batalla con Cebrián al interior de la compañía por la gestión y la comprometida posición financiera de Prisa. “Me voy, me voy, pero me quedo”, dijo Cebrián en su mensaje ante los accionistas, al anunciar que deja su actual puesto el 31 de diciembre, pero seguirá dentro del grupo como presidente de una fundación de nueva creación, un consejo editorial emanado de la propia fundación y también el diario emblema de la compañía, El País. Según informó, lo hace para “blindar la autonomía editorial” de los medios de comunicación de Prisa, de manos de los “especuladores y aventureros”, en alusión a los fondos de inversión que entraron al capital de Prisa, al ser ésta una compañía que cotiza en Bolsa, que buscan destruir los “valores” de la empresa. Sin embargo, no refirió nombres. El periodista explicó que su deseo es defender el interés social de Prisa. Recordó que el grupo, desde su nacimiento, tiene un compromiso “ineludible con la democracia, la libertad de expresión y la educación”. “Sin independencia no hay credibilidad”, apuntó. La batalla interna Desde hace meses tiene lugar una fuerte batalla dentro de Prisa por la gestión de Cebrián con los principales accionistas y acreedores, a pesar de que él mismo gestionó la entrada de la mayoría de ellos. Cebrián, quien fue director fundador de El País, tiene 30 años en primera línea de Prisa y desde 2012 ocupa la presidencia ejecutiva de la compañía, consideró “conveniente” que se produzca “un relevo generacional al frente de la compañía” y que la sucesión se dará de “manera rápida”. Su salida de Prisa ya había sido puesta sobre la mesa como una condición de los principales acreedores y accionistas -Telefónica, Banco Santander, CaixaBank y HSBC- para que se produjera una ampliación de capital de 450 millones de euros, de los cuales 100 millones capitalizarán deuda. El consejero de Amber Capital, Joseph Oughourlian, tuvo una intervención muy crítica contra la gestión de Cebrián. “Se va, pero se queda”, parafraseó a Cebrián, para luego acusar: “El cáncer de esta compañía ha sido el excesivo personalismo”, en alusión al periodista. “Casi estamos contra la pared haciendo esta ampliación de capital. La gestión no ha sido mala, es lo siguiente”, es decir, “pésima”. El fundador de Amber Capital, en Nueva York en 2005, aseguró que “la salida de Juan Luis (Cebrián) será algo más que natural, algo indispensable”. Y criticó su permanencia con la creación de una nueva fundación. “Darle a este señor la fundación, darla la presidencia de El País. ¿Por qué?”, cuestionó. Cebrián pretendió interrumpir la dura intervención de Oughourlian, pero éste afirmó que con “20% del capital” no le podía quitar la palabra, apoyado por algunos consejeros presentes que le demandaron a un desencajado Cebrián que le permitiera hablar. El consejero anunció que votaría en contra de la destitución de cinco consejeros independientes y que se indemnizara a Cebrián con un bono adicional. “Seis millones de euros ya es bastante plata”. Pero “casi 10 millones de euros por un fracaso total”, se cuestionó. Tras la intervención de éste, Cebrián insistió en catalogar a Amber como un “fondo buitre”. El mexicano Roberto Alcántara, cabeza de un grupo de inversionistas, explicó que es natural que con la ampliación de capital se produzca la salida de los consejeros independientes actuales para que arriben los que defenderán los intereses de los nuevos inversionistas. Luego, hizo un recorrido sobre la inversión del grupo que él representa que tenían “expectativas de ser una buena inversión, de ser rentable. Desafortunadamente no ha sido así”. Sin embargo, se mostró dispuesto a permanecer leal a esta inversión. Además, explicó que aunque era casi un hecho que “o vendíamos (la editorial) Santillana o vendíamos Santillana”, lograron un nuevo acuerdo que implica la ampliación de capital y deshacerse de algunos activos. Sin embargo, el inversionista mexicano también fue crítico contra la permanencia de Cebrián ahora en una fundación. “No me sentiría bien que tuviéramos una fundación que girara solo en torno a él, porque giraría para él y para garantizar la independencia de nuestros medios”, reprochó. Polanco y la protesta Manuel Polanco, quien ocupará la presidencia ejecutiva de Prisa tras la salida de Cebrián el próximo 31 de diciembre, es hijo del fundador Jesús Polanco, actual vicepresidente de Prisa y cabeza de su área audiovisual. A principios de los 90 encabezó Santillana en Chile y la edición de El País en México. Ocupó el mando del periódico La Prensa, de México, donde el grupo español tuvo una importante inversión. En 1996 asumió la dirección internacional de Santillana en América. Volvió a España en 1999, luego se trasladó a Portugal en 2005, como consejero delegado de Media Capital, empresa de la que Prisa tiene en venta, a la espera de la autorización de la autoridad lusa. Ha presidido Prisa TV y DTS (Canal +) hasta su venta a Telefónica. Polanco es consejero de Prisa desde 2001 y miembro de la comisión delegada desde 2008. La junta de hoy se celebró en medio de una protesta, a las puertas de la Casa de América, de trabajadores de Pressprint, la imprenta de El País, en rechazo al cierre de la planta y un nuevo expediente de regulación de empleo (ERE), que significará el despido de los trabajadores. “Es el tercer ERE en menos de cinco años”, se quejaron los trabajadores. “Es una medida más de manual de estos ejecutivos que llevan años descapitalizando nuestras empresas mientras ellos se llenan de bonus sus alforjas”, lamentó el comité de empresa en una nota que entregaban a la entrada a todos los accionistas de Prisa.

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