Internacional

Unesco pide a países de América Latina y el Caribe una mayor inclusión en la educación

En Brasil, Colombia y México, más de la mitad del personal docente reportó la necesidad de ser capacitado para enseñar al alumnado con necesidades especiales.
jueves, 5 de noviembre de 2020

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) llamó a los países de América Latina y el Caribe a tomar medidas urgentes para ayudar a los estudiantes que por diversas circunstancias se han quedado a la zaga durante la pandemia. 

El informe denominado “Todos y todas sin excepción”, elaborado por la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe ((OREALC/Unesco Santiago), el equipo del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (Informe GEM) y el Laboratorio de Investigación e Innovación en Educación para América Latina y el Caribe (SUMMA), muestra que, antes de la pandemia, en 21 países las y los estudiantes de los hogares de mayores ingresos tenían cinco veces más probabilidades que los más pobres de terminar la enseñanza secundaria superior.

En tal sentido, pidió “invertir y reformar urgentemente” la educación escolar en la región más desigual del mundo. 

Por otra parte, sólo la mitad de los jóvenes de 15 años alcanzaron un dominio mínimo de competencias lectoras en la región; en Guatemala y Panamá, por cada cien estudiantes de estrato socioeconómico alto que dominan los conocimientos matemáticos básicos, sólo 10 de los más desfavorecidos lo logran, mientras que los pueblos indígenas y las personas afrodescendientes tienen tasas de rendimiento y de alfabetización más bajas que el resto de la población.

El estudio reconoció los esfuerzos de los países para continuar el proceso educativo a través de modalidades a distancia, pero subrayó la necesidad de adoptar provisiones para llegar a quienes se han quedado rezagados y evitar que la emergencia se convierta en un desastre generacional.

Para el director de SUMMA, Javier González, los sistemas educativos de la región se caracterizan por su baja calidad y “por sus altos niveles de desigualdad y exclusión social”, por lo que los países –abundó-- deben adaptarse a las necesidades de sus estudiantes y territorios, reconociendo, valorando y construyendo sobre la diversidad como elemento esencial y constitutivo de la calidad educativa.

El informe resalta que, en el tercer grado, los estudiantes para quienes la lengua utilizada en la escuela no es la materna, tienen menos probabilidades de alcanzar un nivel mínimo de competencia de lectura, mientras que las personas jóvenes con discapacidad tienen 10% menos de probabilidades de asistir a la escuela.

En Brasil, Colombia y México, más de la mitad del personal docente reportó la necesidad de ser capacitado para enseñar al alumnado con necesidades especiales; los textos de varios países tienden a presentar a los pueblos indígenas en imágenes y situaciones estereotipadas, o no los representan en absoluto y a menudo no se prestan apoyos educativos en el idioma del hogar, afectando a niños de comunidades indígenas, puntualiza. 

El documento contiene una serie de recomendaciones para la siguiente década que ayudarán a los países de la región a ser más inclusivos y alcanzar los objetivos de la Agenda 2030, como mejorar la recolección de datos para saber quiénes están quedándose atrás, capacitar al cuerpo docente para que enseñe de manera inclusiva, y representar a todos los grupos de manera justa y respetuosa en los currículos y libros de texto.

De igual manera, destaca que la región suele ser un ejemplo de leyes y políticas sólidas que expresan una voluntad de cambio, pero hizo un llamado para que éstas se pongan en práctica de manera más adecuada, ya que a pesar de que en 42% de los países las leyes prevén la educación de las personas con discapacidad en entornos separados, no muchas escuelas primarias ordinarias reciben a estudiantes con discapacidad.

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