Coronavirus

OIT: 30 millones de desempleados en las Américas al cerrar 2020

“Durante los últimos 10 meses, los mercados de trabajo de América Latina y el Caribe han retrocedido al menos 10 años y la crisis está lejos de terminar", alertó la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
jueves, 17 de diciembre de 2020

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A unos días de finalizar 2020, año de pandemia por covid-19, el saldo en materia de empleo para la región de las Américas es de 30 millones de desempleados, mientras que otros 23 millones de personas habrían perdido su trabajo ante la falta de oportunidades, según la Organización Internacional de Trabajo (OIT) para América Latina y el Caribe.

“En 2021 el empleo estará en terapia intensiva y los indicadores podrían empeorar”, destaca el informe anual Panorama Laboral 2020, que en esta ocasión retrató el impacto sin precedentes de la crisis por el coronavirus.

“Durante los últimos 10 meses, los mercados de trabajo de América Latina y el Caribe han retrocedido al menos 10 años y la crisis está lejos de terminar. Llegamos a 2021 con el empleo en terapia intensiva”, aseguró el director de la OIT para América Latina y el Caribe, Vinícius Pinheiro, en conferencia de prensa virtual.

“Esta es la crisis más grande que haya registrado este informe en toda su existencia”, indicó, y sostuvo que ahora el desafío es “sentar las bases para una nueva y mejor normalidad”, adoptando estrategias para generar más y mejores empleos en la medida que se reactive la producción y vaya disminuyendo la emergencia sanitaria.

Agregó: “Es indispensable lograr crecimiento económico con empleo. El empleo es crucial para reducir la pobreza y enfrentar la amplificación de las desigualdades que está dejando como secuela esta pandemia”.

Las cifras

De acuerdo con el informe Panorama Laboral 2020, se registró un fuerte aumento de la tasa de desocupación, que subió 2.5% en comparación con 2019, pasando de 8.1 a 10.6%.

“Esto significa que el número de personas buscando empleo, que no lo pueden conseguir, aumenta en 5.4 millones y llega hasta 30.1 millones”.

Y este año se registró un inédito tránsito hacia la inactividad por parte de personas que desistieron de buscar trabajo ante la falta de oportunidades. “La tasa de participación se desplomó en 5.4 puntos porcentuales hasta 57.2%” según los datos disponibles al cierre de 2020.

“Más allá de los porcentajes, esto significa que unos 23 millones de personas salieron de la fuerza laboral temporalmente y han perdido sus empleos y sus ingresos. En la medida que las economías se recuperen, su regreso a los mercados de trabajo generará presiones adicionales para los indicadores de desocupación del año próximo”, resalta el informe.

Puntualiza que, antes de la crisis sanitaria, lo que sostenía la participación y ocupación regional era la incorporación de las mujeres al mercado laboral.

“Por la pandemia, este proceso claramente enfrenta un retroceso. La reducción en tasa de participación proporcionalmente fue más importante entre las mujeres. La crisis sanitaria de 2020 ha tenido un impacto aún más significativo en el desempeño de los indicadores laborales de las mujeres”.

El mismo fenómeno se registró entre los jóvenes, pues en el caso de la población de entre 15 y 24 años, en los tres trimestres de 2020 las tasas de participación y ocupación cayeron 5.5 puntos porcentuales, ubicándose en 42.7 y 33%, respectivamente.

La tasa de desocupación juvenil subió a 23.2%, nivel que no había registrado en años anteriores, lo que implica que uno de cada cuatro jóvenes estaba sin empleo al tercer trimestre de 2020.

Del mismo modo, el empleo asalariado total y el empleo por cuenta propia cayeron, y el impacto de la crisis fue entre los empleadores y el servicio doméstico.

La contracción del empleo fue importante en sectores de servicios como hoteles y comercio. Se afectó también en la construcción y la industria. La menor caída fue en la agricultura, sostiene el informe.

Panorama 2021

Según la OIT, el año entrante podría volver a subir la tasa de desocupación hasta 11.2%. Para ello, la organización internacional consideró que influirán factores como el crecimiento económico moderado, en torno a 3.5%

Esto es “insuficiente para recuperar el terreno perdido en la crisis y la incertidumbre en torno a la evolución de la pandemia de covid-19, incluyendo los temores sobre rebrotes y sobre la eficacia de los procesos de vacunación”, previó.

Las lecciones aprendidas en esta pandemia serán importantes en el futuro, consideró Pinheiro.

Y entre éstas resaltó que no existe un dilema entre preservar la salud y la actividad económica, pues sin salud no hay producción ni consumo. Además, la seguridad y la salud en el trabajo ahora es un tema clave para la reactivación del empleo.

Otro aprendizaje, añadió, fue que el diálogo social es más relevante que nunca porque permite contar con estrategias consensuadas entre gobiernos, empleadores y trabajadores para enfrentar la crisis.

“La región fue duramente golpeada por esta crisis, incluso más que otras en el mundo, y eso se debió en gran parte a problemas estructurales que existían y conocíamos. Por ejemplo, la persistente falta de espacio fiscal, las brechas de cobertura de la protección social, la elevada desigualdad social y la alta informalidad que pusieron en evidencia la precariedad de grandes sectores de nuestras sociedades”, estableció.

Los desafíos del futuro

Para la oficina regional de la OIT, hay varios desafíos para el empleo en esta nueva normalidad derivada de la pandemia de covid-19: enfrentar la regulación del auge del trabajo de plataformas, el crecimiento del teletrabajo, el cierre de las brechas digitales, la capacitación, y su desempeño en condiciones de formalidad.

Asimismo, la formación profesional, protección social, inspecciones del trabajo y el apoyo de las Mipymes, que ahora son revisadas por especialistas de la OIT.

“Frente a la actual crisis por covid-19, es importante adaptar y actualizar la Política Nacional de Empleo en los países que ya disponen de ella o formular una política en los países que aún no la tienen. El camino hacia una nueva y mejor normalidad no será fácil ni será corto. Ese es el legado de 2020, el año que vivimos con covid-19”, resaltó Pinheiro.

 

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