El PRD y la sombra del caudillo

jueves, 17 de enero de 2002
México, DF - En su próxima elección interna, el PRD se enfrenta a algo más que a la renovación de su dirigencia nacional; tiene ante sí el reto de afrontar una crisis que afecta a la izquierda mexicana, la cual había encontrado en él un cauce legal que había buscado durante varias décadas de lucha y que costó cientos de muertes y desaparecidos En 1989, Cuauhtémoc Cárdenas encabezó una corriente nacionalista del PRI que se aglutinó con varias vertientes de la izquierda, como el PMS de Heberto Castillo, el PST de Jesús Ortega, el PRT de Rosario Ibarra y algunas expresiones de la guerrilla de los setenta El exgobernador de Michocán tuvo a bien proponer la formación del PRD para darle forma y destino a la lucha de la izquierda mexicana, que había estado proscrita una buena parte del siglo XX De manera casi natural, Cárdenas se convirtió en el eje aglutinador del PRD durante estos casi trece años de vida En su entorno se resolvían las pugnas y conflictos de las corrientes políticas que lo forman Pero después de su tercera derrota presidencial, su poder ha menguado y el PRD está huérfano de un dirigente que lo concilie Todos en el PRD reconocen el papel que Cárdenas ha jugado para el desarrollo político electoral de la izquierda mexicana, pero no todos le siguen dando un papel determinante en la vida del partido Incluso hay una corriente en el partido que plantea la necesidad de que el michoacano permita el paso a nuevas generaciones de dirigentes, que le den otro perfil al perredismo: hacerlo cambiar de un partido violento y de confrontación, a otro de propuestas, alianzas y capaz de convertirse en opción de gobierno Tras la derrota en las elecciones del 2000, el PRD se sumió en una crisis estructural de la cual quiso salir en el Sexto Congreso Nacional, que se celebró en Zacatecas en abril del año pasado Casi 2 mil representantes de todo el país se reunieron en esa entidad gobernada por el perredismo y, al principio, plantearon que de ahí saldría un PRD renovado, "refundado", con nuevos estatutos, otro programa y nuevas línea de acción política Pero pudo más la costumbre, y pronto se enfrascaron en una debate de corto plazo: "jubilar" o no a Cárdenas Los cambios estructurales propuestos, como la posibilidad de hacer alianzas de largo plazo con otras expresiones políticas, e incluso con el gobierno, se quedaron a medias Tampoco se aprobó que en las candidaturas se asignara la mitad de éstas a las mujeres, y mucho menos se aprobó la formación de una nueva dirigencia nacional más allegada de los sectores sociales Cárdenas fue ratificado como el "líder moral", la estructura del partido se mantuvo intocable y las alianzas políticas y electorales sólo se harían en circunstancias especiales En ese congreso, el expresidente de España y exdirigente del Partido Socialista Español, Felipe González, participó como invitado, y les advirtió del riesgo de no superar su crisis y afectar el desarrollo de la izquierda mexicana Los perredistas le aplaudieron, pero poco caso le hicieron: las corrientes se cerraron al cambio Hoy el PRD se enfrenta a su reto más difícil: modernizarse, ganar simpatía entre la sociedad y obtener mayores espacios en el Congreso de la Unión en el marco de las elecciones del 2003 Las candidaturas de Rosario Robles y Jesús Ortega muestran fielmente la disyuntiva del PRD La primera tiene la simpatía de Cárdenas y propone un partido de izquierda radical, de oposición frontal al gobierno de Fox y sin alianzas con ningún partido, pero más cercano a las bases militantes El segundo plantea la idea de un partido de izquierda más flexible, de alianzas y acuerdos con otras expresiones políticas, e incluso con el gobierno, menos frontal y más cercano a la democracia social europea Jesús Ortega no goza de la simpatía de Cárdenas ni de Andrés Manuel López Obrador, como sí la tiene Rosario Robles, y eso puede determinar el resultado final de la contienda Pero este hecho refleja que el PRD no se ha transformado en estos trece años de vida y se mantiene atado a la "sombra del caudillo", como lo fue el PRI en sus 71 años de historia en el poder Sin una estructura institucional que le ayude a resolver sus conflictos internos, el perredismo sigue atado a la figura de Cárdenas para solucionar problemas como los que se pueden derivar de la contienda entre Rosario Robles y Jesús Ortega El factor Cárdenas es el que al final resolverá el proceso de renovación de la dirigencia nacional, pero no necesariamente permitirá el desarrollo, la modernización o la salida de la crisis del PRD Y si este partido no supera el escollo en el que está sumergido, pocas posibilidades tendrá la izquierda mexicana para cohesionarse y presentar a la sociedad un proyecto viable de gobierno

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