"No sabes cuánto te quiero", soltó el Gabo a Scherer

miércoles, 3 de abril de 2002
--Galardona la Fundación Nuevo Periodismo trabajos de reporteros --Presentes, los escritores Carlos Monsiváis, el nicaragüense Sergio Ramírez y el argentino Tomás Eloy Martínez Monterrey, N L (apro)- Dos grandes periodistas de América Latina rompen las normas del estilo y se convidan un beso en las mejillas, en pleno Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey Sí, el escritor colombiano Gabriel García Márquez resolvió que la objetividad no es posible en el periodismo, y se dejó llevar por la pasión, la fraternidad y, lo que es peor, por el cariño --No sabes cuánto te quiero, me jodiste --le soltó el Gabo a Julio Scherer, en el momento sublime de una tarde de fraternidad, en donde el periodismo saltó al otro lado del escritorio y se premió ante los ojos de todos Scherer se volvió al Gabo y lo abrazó, como suele abrazarse a los amigos de hace tiempo Había olvidado, cosa fácil en fiestas como esta, el diploma que le había otorgado la Fundación Nuevo Periodismo, creada y presidida por el mismo colombiano El olvido, el descuido, sólo pudo ser percatado por el periodista Carlos Monsiváis, atento --como leopardo-- a cualquier movimiento en esta selva de ojos, aplausos y signos de alegría Y antes, como no queriendo, Sergio Ramírez, el escritor nicaragüense, había depositado la primera frase de la tarde: "El periodismo es un oficio al que vale la pena entregarse para siempre" En efecto, esta fue una tarde de entregados voluntarios al oficio más bonito del mundo Otra vez Ramírez: "La aventura apenas empieza" Aunque según el primer cronista de la historia, Homero, había dicho que nada empieza en la primera letra y nunca nada terminará por ser contado La tarde nublada de Monterrey anticipaba el vino tinto y los buenos sentimientos, y dato curioso, casi todos los grandes momentos suceden en tiempo nublado Monsiváis, compañero de siempre de Scherer, resolvió la jugada en un movimiento de alfiles: "Scherer se convirtió, antes que nadie, en el constructor de sus mandamientos y en el fiel creyente de su carácter ético" Cuando Monsiváis, en un discurso cargado de ironía contra el totalitarismo, el autoritarismo y las "buenas conciencias", tiene que hablar de Proceso, no se mete en problemas Evita la respuesta obligada de muchos de los entrevistados por el semanario No niega los cargos, y asume: "Proceso es la exposición para informar hasta donde es posible" Minutos después del episodio del beso, la semana de Pascua se abrió para que caminara, seca, una frase maravillosa del escritor argentino Tomás Eloy Martínez: "El periodismo es uno de los mejores caminos para ganarse la vida" Casi todos los concurrentes exigieron, después de esta tarde, el nuevo canon latinoamericano del periodismo: calidad narrativa, profundidad e interés social No era para menos, el periodismo habló en primera persona, cosa que está prohibida en sus manuales de texto Pero es necesario apuntar que García Márquez vistió todo de blanco: sombrero, zapatos y reloj del mismo color; parecía la encarnación de su personaje llevado al cine, el de "El Coronel no tiene quién le escriba" Así, durante la ceremonia, en la mesa principal, se ubicaron, a la extrema izquierda Monsiváis; luego Jaime Abello Banfi, el director ejecutivo de la fundación; en medio, el Gabo; a su derecha Nina Zambrano; más allá Mercedes, la esposa del colombiano, y luego el argentino Tomás Eloy Martínez, y al extremo derecho el escritor nicaragüense Sergio Ramírez También al frente, pero en primera fila, el gobernador Fernando Canales Clariond y los presidentes municipales Felipe de Jesús Cantú y Gerardo Garza Sada Tocó a Nina Zambrano, directora del Museo de Arte Contemporáneo (Marco) de Monterrey, dar las palabras de bienvenida De su lado, el maestro de ceremonias explicó que en enero del 2001 se reunió el jurado en esta misma ciudad para dar su veredicto, con la salvedad del escritor-periodista Riszard Kapuscinsky, quien envió su fallo por fax desde Polonia Abello leyó las actas de premiación, y explicó que hubo 42 elegidos de 447 textos enviados a concurso Comentó que haber leído esos trabajos había sido toda una lección sobre América Latina y sus males: corrupción, violencia, destrucción ecológica y la vuelta del pasado que ensombrece al futuro Luego, se ponderó la labor de los fotógrafos, entre cuyos finalistas destacó un mexicano: Marco Antonio Cruz, cuyas gráficas, de su agencia Imagen Latina, han ilustrado desde hace años las páginas de Proceso Sería Sergio Ramírez quien haría la presentación, a nombre del jurado, de los trabajos ganadores El abogado de profesión remarcaría que la lectura de los trabajos había sido "como asistir a una escuela de periodismo", que él no tuvo Y reflexionó que para el periodista era un gran don saber contar sus historias como lo haría un novelista: "Periodismo también es literatura" Contó que el jurado, a través de los trabajos enviados, había tenido la oportunidad de asomarse a la violencia policiaca, a la degradación juvenil y a tantos paisajes humanos retratados por los mimos reporteros gráficos, "que siempre están en la escena del crimen El jurado recibió la oportunidad impagable de ser testigo del drama latinoamericano" Y el nicaragüense festejó que los premios fueran para jóvenes periodistas Apuntó que literatura y periodismo son oficios de esperanza, porque pueden ayudar a cambiar la realidad Diría que Julio Scherer "abre la lista de los grandes maestros del oficio que serán reconocidos cada año" Tocó su turno a Monsiváis, quien haría una descripción de la prensa mexicana, de 1947 a finales de los sesentas, caracterizada por "redacciones colmadas de tecnologías que fueron modernizándose, noticias maquilladas, oferta de lectura entre líneas, gángsters que convirtieron lo publicable en impublicable, y publicaciones destinadas a un solo lector: el Presidente en turno; a la compra y venta de conciencias" Después de repasar la trayectoria de Scherer, contó cómo el periodista amplió los derechos informativos Desde Excélsior, dijo, "se dirigió siempre al lector, aprendió a fondo el oficio, y se opuso sin aspavientos a la ?tradición?, donde el periodista hace como que informa y el gobierno como que se sorprende" Describió a Scherer "como un producto de antes de la mercadotecnia y un hombre que persuade para que se hagan revelaciones de los que más tienen que perder con la información" Rememoró el golpe contra Excélsior, y dijo que Scherer y quienes salieron con él, "representaron la dignidad sin poses Luego aparece Proceso ?continuó--, donde se desarrolla el periodismo que comenzó con Excélsior, con la novedad del reportaje de investigación, que Scherer estimula" Cuenta cómo este tipo de periodismo se extiende fuera del semanario, a otros impresos y, con timidez, al campo televisivo Dijo que a veces los reportajes en Proceso son repetitivos o grandilocuentes, pero siempre desenmascaran algo Ubica al periodismo como la narrativa de lo real, y a Julio Scherer como el "entrevistador implacable y cortés" Y luego el argentino Tomás Eloy Martínez dice de Scherer que su nombre ha sido legendario y ejemplar durante décadas: "Somos muchos los que hemos visto en él a nuestro a maestro; nos ha enseñado que para querer a la democracia, hay que aprender a vivirla" Finalmente, Scherer sube a recibir su premio y, a diferencia de los otros galardonados, abraza uno por uno a todos los miembros del jurado, y besa a las mujeres Tras concluir su discurso, corre de vuelta a abrazar a todos? y olvida su diploma en el atril Tanto el Gabo como Scherer dirán más adelante que lo que pasó hoy no habrá de ser más que una anécdota

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