Washington: la complicidad con Echeverría (Parte III)

martes, 2 de julio de 2002
Washington, DC -Los documentos del gobierno estadunidense sobre la guerra sucia mexicana fueron desclasificados parcialmente en los últimos años La apertura alcanzó hasta diciembre de 1973, por lo que el acceso al material que se produjo después de esa fecha sigue vedado al público Incluso hay decenas de documentos del Departamento de Estado de los años previos que se mantienen clasificados bajo el argumento de que contienen información de seguridad nacional Y los archivos que agencias de información e inteligencia estadunidenses, como el FBI y la CIA, tienen de esos años en México se mantienen en secreto Raúl Plascencia, el visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que condujo la investigación sobre las desapariciones políticas, declaró en una entrevista realizada en diciembre último que en algunas fichas revisadas en México para elaborar el informe sobre los desaparecidos aparecen las siglas FBI Y comentó que el Ministerio Público deberá investigar si eso corresponde a la intervención de autoridades de otro país De hecho, el FBI participó en el entrenamiento de algunos policías mexicanos a finales de los años sesenta, según consta en otros informes desclasificados Tales entrenamientos se realizaron reservadamente, a pedido del gobierno de México, con el expreso objetivo de reprimir actividades y protestas de movimientos estudiantiles y de izquierda Así, el 5 de junio de 1967, el entonces gobernador electo de Nuevo León, Eduardo Elizondo, telefoneó al consulado estadunidense en Monterrey para sondear la posibilidad de que su próximo director de Seguridad estatal, Guillermo Urquijo, recibiera entrenamiento en Estados Unidos Urquijo visitó luego el consulado para informar de sus planes Tanto Elizondo como Urquijo dejaron claro que su propósito, para el cual Urquijo dijo que había recibido carta blanca del presidente (Gustavo Díaz Ordaz), es crear una organización policial que ofrezca una nueva aproximación a los problemas subyacentes de estudiantes y otros desórdenes instigados o liderados por comunistas, resolviéndolos antes de que se magnifiquen, informó al Departamento de Estado el consulado estadunidense de Monterrey, según consigna un telegrama confidencial de junio de 1967 Agregó que si es exitoso, esto podría servir como un modelo para todo México Y recomendó a Washington dar al pedido el máximo posible de apoyo Washington respondió que dicha solicitud debía ser canalizada formalmente por el gobierno mexicano, pero la traba burocrática se solucionó con una llamada telefónica del propio Echeverría, entonces secretario de Gobernación, a la embajada de Estados Unidos en México Se acordó que el pago de los entrenamientos corriera por cuenta de las autoridades mexicanas y que los participantes en el curso dijeran a sus amigos que están visitando Estados Unidos como turistas, debido a que no se desea publicidad sobre el verdadero motivo del viaje, indicó otro telegrama al Departamento de Estado Finalmente, Urquijo viajó a Washington con dos de sus oficiales más cercanos para intervenir en un programa que incluyó visitas al FBI y a la Academia Internacional de Policía, así como su asistencia a unidades de seguridad de diversas ciudades Sin embargo, en junio de 1967, la embajada estadunidense descartó en otro documento que hubiera preparativos de guerrilla en México, argumentando que si eso ocurriera, la sede diplomática probablemente se enteraría ya sea por sus propias fuentes de información o a través del estrecho trabajo de cooperación con los militares y las agencias de seguridad mexicanas Apenas un año después, otro informe de la embajada advertía a Washington que México enfrenta en el largo plazo una cantidad de problemas extremadamente serios y difíciles que si no se resuelven, probablemente van a conducir a una situación crítica La situación debe ser puesta bajo estudio y evaluación permanente, concluyó el texto, firmado por el embajador estadunidense Fulton Freeman Después vinieron el movimiento estudiantil y la masacre de Tlatelolco (Proceso/2002)

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