El último adiós a Celia Cruz, "la reina rumba"

jueves, 17 de julio de 2003
*En México se internacionalizó *Fidel Castro no la dejó entrar México, D F, 16 de junio (apro)- A las 16:15, hora de Nueva York, falleció “La reina de la salsa” La gran cantante cubana Celia Cruz, nacida un 21 de octubre de 1924 en La Habana, murió a los 78 años (se dice que grabó igual número de discos), luego de haber sido intervenida a finales del año pasado en el Hospital Presbiteriano de Manhattan de un tumor canceroso y tras convalecer a comienzos de esta semana, como consecuencia de los tratamientos de quimioterapia contra el mal Su marido Pedro Knight, quien fuera trompetista de La Sonora Matancera, orquesta con la que “La reina rumba” llegó a México a finales de los cincuenta, permaneció con ella hasta el final; de hecho, ambos lograron una importante fructífera mancuerna no sólo amorosa sino musical, desde su matrimonio celebrado en México hace cuatro décadas “No quiero retirarme, nunca he pensado en eso Sólo Dios lo hará, sólo Dios puede retirarme de la farándula Si he de morir, quiero que sea en el escenario, pero no aquí en México, porque México ya ha llorado bastante y no quiero ser causa de más llanto”, dijo durante el homenaje que se le rindió por medio siglo de carrera en el Auditorio Nacional de la capital mexicana en noviembre del año pasado, tras gritar su famoso: “¡Azúcar!” En esa ocasión anunció a la prensa mexicana que estaba lista la filmación de su biografía, misma que estaría protagonizada por la actriz negra norteamericana Whoopi Goldberg (donde Celia Cruz sí apareció fue en “Los reyes del mambo” y “Salsa”, así como en telenovelas y seriales televisivos) Enemiga acérrima del régimen de Fidel Castro, la vocalista destacó entonces que esa eventual cinta suya “posiblemente toque el tema de la Revolución Cubana”, la cual triunfó en enero de 1959 La madre de Celia se hallaba enferma, por lo que ella salió del país para “buscar plata”; según refirió la cantante en varias ocasiones, su madre murió y el régimen de Castro no le permitió regresar para enterrarla Cada vez que algún periodista le preguntaba cuándo cantaría en Cuba, ella rezongaba: “Volveré cuando se muera ese tipo (Fidel Castro), chico… ¿Por qué no me preguntas de mis discos? ¿Acaso ves algún cartel de él aquí? ¿Acaso le preguntarías a él si lo entrevistas que qué opina de mí?” Y aunque Fidel la sobrevivió, Celia Cruz todavía tuvo tiempo para expresar agradecida a la prensa mexicana en aquella ocasión: “No sé si me vayan a nombrar parte de la Revolución Cubana, sin embargo, creo que es posible porque por ese hecho histórico yo tuve la oportunidad de darme a conocer en México y ser lo que ahora soy” Hora de luto La muerte de Celia ocurrió a pocos días de haber fallecido otro grande de la música cubana, el “viejito” de 95 años del “Buena Vista Social Club”, Compay Segundo, el domingo 13, en Cuba La radiodifusora “Sabrosita”, que transmite música de rumba desde la Ciudad de México en el 1009 de FM, declaró luto todo este fin de semana por ambos artistas, prometiendo difundir sólo sus melodías El productor Alejandro Suart, quien representó a la cubana en múltiples giras, se mostró consternado, al grado que no supo cómo dar a conocer la noticia al público salsero: “Creo que lo mejor es recordarla con las cosas positivas, con su alegría, con su sencillez y olvidar aquello de Fidel” Sin embargo, no pudo guardarse las lágrimas: “Yo trabajé en la compañía de discos suya antes de que grabara sus dos últimas grabaciones de Sony Trabajamos mucho tiempo con ella y lanzamos ‘La vida es un carnaval’, que acá en México vendió 150 mil copias y muchos más en Argentina “A nosotros nos tocó promover sus grandes discos finales Ella estuvo quince veces nominada, pero ganó primero un Grammy con el tributo en homenaje a Beny Moré, en 1989; luego, otro con Ray Barreto, ‘El ritmo del corazón’, y entonces su cañonazo ‘Carnaval’ El día nacional de la salsa en Puerto Rico está dedicado a ella, y voy a ir a Miami, para verla, velarla y despedirla, es una obligación sentimental Sin lugar a dudas, Celia Cruz no puede dejar de vivir musicalmente” Suart habló del profesionalismo de la creadora de grandes éxitos como “Tu voz” y “El yerberito moderno”, pero también señaló: “Ella nació en Santo Suárez, barrio de La Habana, quizás en 1924, estudió en el Conservatorio de Cuba entre 1947 y 1950, cuando se unió a la Matancera Vino a México y Castro no la dejó volver para enterrar a su mamá Ella preguntaba que para qué iba a ir a Cuba, y en 1960 se radicó en Estados Unidos” En la década de los noventa le ‘llovieron’ los homenajes, como el “Premio Éxito a la Vida”, que le da la Institución Smithsonian; “La Medalla Presidencial” del gobierno colombiano, así como el Premio Hispánico Heritage Uno de los más emotivos fue en 1994, cuando Bill Clinton, entonces presidente norteamericano, le otorgó el máximo reconocimiento artístico: el Nacional Endowement for the Arts, en ceremonia celebrada en la Casa Blanca Si bien el escritor exiliado Guillermo Cabrera Infante la alabó en sus escritos, a la par que criticó al régimen de Castro por haber mandado “parar los bongóes” (“Celia está a la altura de Bessie Smith y Billie Holiday, más allá de Sarah Vaughan, Ella Fitzgerald y Nina Simone”, alababa), en 1995 el periodista colombiano Humberto Valverde publicó una importante biografía de la cubana-norteamericana: “Reina Rumba”, en Editorial Atenas, donde afirmaba: “El deseo de ella siempre fue morir en el escenario como Miguelito Valdés Sería lamentable que tuviera un mal morir Su trabajo con la Matancera fue su consagración” En diciembre del año pasado, cuando la revista Proceso presentó su número especial sobre la isla, “Pasión por Cuba” en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, Jalisco, la delegación cubana para la cual el evento fue celebrado, tuvo que responder a las preguntas de por qué Celia Cruz no estaba allí El trovador Manuel Argudín señaló entonces: “A ella jamás se le ha exiliado de la música cubana, al contrario: es una figura emblemática; pero, además, si aceptara venir, la echarían de Miami” Celia Cruz fue hija del fogonero de ferrocarriles habaneros Simón Cruz, quien deseaba para ella la carrera de maestra normalista En el programa radiofónico “La Corte Suprema del Arte” ganó el primer premio y así se inició profesionalmente con el tango “Nostalgia”, a ritmo cubano y acompañándose de unas claves Se dio a conocer en Cuba gracias a los programas de radio de la RHC Cadena Azul, siendo contratada por la emisora comunista Mil Diez, y más tarde cantó para la Unión Radio y Radio Cadena Suaritos, según cuenta la cubana Minerva Salado, autora nacida en 1944 en “Cuba, revolución en la memoria” (IPN, prólogo de Elena Poniatowska, 1996) La Sonora Matancera significó su gran escuela, y cada vez que se reunía con ellos para cantar, Celia Cruz recordaba aquellas grabaciones que habían hecho como “insuperables” Muchos de esos registros únicos los tiene Genaro Vázquez, del grupo “Africa”, quien la acompañara en varios conciertos en México cuando la Matancera ya no pudo seguir con ella Cuando en los sesenta se presentó en el Teatro Blanquita en México, iba de blanco Siguieron una serie de presentaciones por Nueva York y la República Mexicana que duraron 18 meses A su regreso casó con Pedro Knight en la iglesia de la Santísima Trinidad en México Fue en aquel tiempo cuando se unió a Memo Salamanca para grabar el disco “A ti, México” y “Nuevos éxitos de Celia Cruz” Justamente en este disco, mientras cantaba “Te solté la rienda”, de José Alfredo Jiménez, acuñó su famoso grito “¡Azúcar!” El también desaparecido timbalero Tito Puente, autor de “Oye cómo va”, decía: “Celia es una guarachera, sonera, es su estilo No hay muchas mujeres como ella, es única en su género, como Miguelito Valdés Cuando uno hace arreglos para ella debe tomar en consideración su inspiración y su cosa Todavía puede dar más, es un talento único Cuando se quiera retirar, ya nadie podrá reemplazarla” Hace algunos años, colaboró en un disco homenaje a Los Beatles pero se negó a cantar “Obladí Obladá” en inglés, y se le arregló una letra en español donde narra el romance con su esposo Y si bien era y es admirada por el público, Celia Cruz tuvo algunas declaraciones desconcertantes para las nuevas generaciones que admiraban su capacidad camaleónica, como cuando en diciembre de 1998 lamentó la autorización del gobierno británico para que Augusto Pinochet fuera extraditado a España y ser juzgado por crímenes contra la humanidad “Me duele, nada más digo eso Ya está muy viejito y deberían dejar que vaya poniendo su cama”, dijo entonces al periodista Arturo García Hernández En mayo del 2001 estampó sus huellas y firma en el Paseo de las Estrellas de Miami Beach y recibió las llaves de la ciudad, luciendo una peluca guinda Entonces declaró que sólo volvería a cantar en Cuba “cuando se vaya el cáncer (Fidel Castro), y si fuera, primero iría al cementerio para ver la tumba de mi madre que no me dejaron enterrar, y de ahí al Parque Central, a cantarle a todos los cubanos que me están esperando” Y dio más de qué hablar, al sugerir que el Grammy Latino debía desaparecer, “pues los latinos no sabemos hacer las cosas organizadamente, peleamos mucho, y ya desde el primer día del Grammy Latino 2001 ya estábamos peleando, debería desaparecer” La salsera también participó en Santo Domingo, República Dominicana, en los festejos del 45 aniversario del merenguero Johnny Ventura, donde promovió “La negra tiene tumbao” e insistió en que Woopi Goldberg haría su vida a la pantalla grande: “Nos hemos visto, pero no hemos hablado porque yo no sé inglés y ella tampoco sabe español” Y a manera de despedida: “Admiro mucho lo que hizo Compay Segundo y ‘Buena Vista Social Club’, pero no creo que dure porque hay que renovarse o morir Y para no seguir haciendo la misma salsa y el mismo merengue, se deben hacer mezclas “Yo estoy a favor de esto, y el día que no encuentre a algún salsero para colaborar, seguro que entonces me pondré a hacer rap… Sólo Dios puede retirarme del ambiente artístico y terminar con mi carrera, pero hay Celia para más y seguiré sacando discos hasta que el cuerpo aguante” El mundo sonero extrañará su canto en conciertos: “No vayas a olvidar a esta humilde guarachera, así que nunca olvides mi nombre: yo me llamo Celia Cruz, ¡ay, la bemba colorá! ¿Cómo me llamo?”

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