Familiares de albañil demandarán a constructora y al GDF

martes, 22 de julio de 2003
Tezontepec de Aldama, Hgo , 21 de julio (apro)- Familiares de Saúl Cornejo Hernández, el trabajador hidalguense que murió durante la construcción del Distribuidor Vial San Antonio en la capital de la República, señalaron que demandarán penalmente al gobierno capitalino, lo mismo que a la constructora, por incumplir con la ayuda prometida Hasta le fecha, destacó Mario Cecilio Cornejo, hermano del desaparecido, que la constructora ESEASA ni siquiera les ha cumplido con darles la ayuda que prometieron para el sepelio ya hace mes y medio, ni tampoco con el seguro económico Luego, la representante del jefe del Gobierno capitalino Andrés Manuel López Obrador, Rosa Icela Rodríguez, tampoco cumplió con darles el apoyo económico para gastos, y sólo intentaba “comprarlos” ofreciéndoles comidas en restaurantes caros Una de las cosas que jamás se dijo, añadió, es que Saúl trabajaba en condiciones inhumanas en largas jornadas de hasta 16 horas diarias, por el apuro de terminar el distribuidor Por ello, Mario Cecilio, lo mismo que Juana Lucía Hernández, madre del occiso, señalaron que demandarán por la vía penal al gobierno capitalino y a la empresa, por evadir su responsabilidad, “pasándose la bolita uno a otro” Cuando se trataba de reunirse con los dueños de ESEASA, como se había pactado, el familiar indicó que luego de una espera los sacaban por una puerta trasera para que nadie se enterara de lo que había sucedido, es decir, que sólo los engañaban y no los atendían “Y es que cansados de tantos malos tratos de la secretaria de la representante del gobierno capitalino, de nombre Rosario, es que decidimos tomar esta decisión”, agregó Sergio Cornejo, otro de los hermanos del extinto El colmo, agregó Mario Cecilio, es que la viuda y los dos hijos que dejó Saúl, muerto el 28 de mayo, no han recibido la indemnización y ni un solo peso de la ayuda que ofrecieron ambos Recuerdan que en por lo menos seis ocasiones, su progenitora acudió a buscar a la funcionaria, recibiendo groserías y malos tratos de parte de su subalterna, por lo que consideraron que ya era hora de terminar con las vejaciones, pues no son limosneros

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