AMLO, las dos caras de la moneda

miércoles, 17 de septiembre de 2003
México, D F, 16 de septiembre (apro)- Con los índices más altos de popularidad que jamás haya tenido político capitalino alguno a la mitad de su administración, el jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF), Andrés Manuel López Obrador, rendirá este miércoles su tercer informe de gobierno ante una Asamblea Legislativa (ALDF) dominada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) Aunque desde hace rato el político tabasqueño se dio “por muerto” como candidato del PRD a la Presidencia de la República, los sondeos de opinión lo muestran como el más sólido aspirante, muy por encima incluso del líder moral de su partido, Cuauhtémoc Cárdenas, y el de sus contrincantes priista y panista López Obrador tiene un pacto no escrito con Cárdenas, en el sentido de que quien llegue a la recta final mejor posesionado en las encuestas, debe ser el candidato del PRD a la Presidencia Y a estas alturas los números, las estadísticas, no mienten El funcionario capitalino es el que gozó hoy por hoy de la simpatía del electorado, aunque su ventaja se reduce sustancialmente cuando se le liga con el PRD Pero López Obrador ya afina ese detalle Por esa razón, sus conferencias no se reducen a hechos locales, sino a temas de alcance nacional Además, en distintas partes de la República, comienzan a surgir comités de apoyo a su candidatura, el último de ellos en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas Contra lo que hizo Cárdenas en su paso por el GDF, López Obrador desarrolló de entrada una agresiva política de comunicación social, con él como eje conductor En sus conferencias matutinas, por ejemplo, no sólo impone la agenda del día, sino que responde lo que quiere y cómo quiere Inicialmente, el Ejecutivo federal se convirtió en su sparring No había día en que cuestionara las declaraciones o las políticas de gobierno de Fox La estrategia le funcionó bien durante los primeros meses, pero un asunto de su interés y una recomendación especial del hombre más poderoso de México, el empresario Carlos Slim, lo hicieron modificar su actitud Interesado en darle una nueva fisonomía al Centro Histórico, López Obrador pensó que no había nadie más que pudiera invertir como el presidente del Grupo Carso y dueño de Teléfonos de México El jefe de Gobierno lo invitó a participar en el proyecto a sabiendas de que Slim tenía sus raíces en el Centro Histórico, porque ahí nació y creció Pero el multimillonario empresario le pidió que hablara con el presidente Fox para que éste diera su aprobación López Obrador accedió y, desde entonces, dejó de criticar al presidente y se convirtió en su mejor propagandista, lo cual a la postre le redituó mejores dividendos De un tiempo acá, comenzó también a ampliar el abanico de temas, y los asuntos de orden nacional ocupan más tiempo y espacio en sus conferencias, ganando así en proyección El otro factor que tiene por las nubes la imagen de López Obrador es la política social, a la que bautizó durante su campaña por la jefatura de Gobierno con el lema de “Primero los pobres” Calificada por sus adversarios políticos como “populista”, la estrategia se centró en la entrega de apoyos económicos a ancianos, mujeres embarazadas, desempleados y personas especiales, lo cual le ganó la simpatía de propios y extraños y, más aún, comenzó a ser aplicada por sus propios adversarios políticos Sin grandes aspavientos, se echó a la bolsa a otro sector de los capitalinos con la remodelación de la principal avenida de la ciudad, Paseo de la Reforma, así como la adecuación integral de uno de los espacios tradicionales de la capital, la Alameda, que durante casi 20 años permaneció abandonada Contra la postura que por años mantuvo el PRD, López Obrador abrió también las puertas al capital privado para la inversión en vivienda, en obras viales como los distribuidores viales de San Antonio y Zaragoza, y la compra de inmuebles en el primer cuadro Pero, no todo ha ido sobre rieles Quizá el punto débil sigue siendo el que más preocupa a los capitalinos, el tema de la seguridad A pesar que las estadísticas muestran un marcado descenso en la comisión de algunos delitos, la percepción de la ciudadanía es otra Y esto cobra vigencia con los asaltos bancarios que se desataron en los últimos días, además del súbito aumento en el número de violaciones en la capital La agresiva política de austeridad que impuso desde el principio, se vio reflejado también en el decaimiento de algunos servicios públicos importantes, como el de limpia y desazolve, así como en las retribuciones salariales de parte de la burocracia que, con el pago de horas extra, completaba el gasto familiar Con el severo recorte al gasto público, López Obrador se encargó, así mismo, de marcar su distancia del primer gobierno perredista que compartieron Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles, cuyo distintivo fue, precisamente, el dispendio, el derroche En estos primeros tres años de gobierno, López Obrador enseñó también la dureza de su carácter al congelar a uno de sus secretarios, César Buenrostro, de Obras, y al vetar la Ley de Acceso a la Información y a los consejeros electos En el primer caso, la estancia de Buenrostro no es más que un gesto de López Obrador hacia Cárdenas y, en el segundo, su postura obedeció a cuestiones de forma y fondo: los anteriores asambleístas eligieron a los consejeros sin concurso de por medio y, por si fuera poco, les autorizaron un salario dos veces más alto que el que gana actualmente el propio jefe de Gobierno, Con una mayoría perredista en la Asamblea, López Obrador cerrará algunos círculos en el segundo tramo de su gobierno, como el de la pensión vitalicia a la población de la tercera edad, así como la aprobación de un paquete de reformas en materia de seguridad recomendadas por el asesor externo, Rudolph Giulliani López Obrador aseguró que en su informe no habrá ninguna sorpresa, ni anunciará cambios en su gabinete porque cuenta, dijo, con “un equipo bien coordinado, que como una banda tocan al mismo tiempo y no desentonan”

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