Cavernarios

lunes, 18 de octubre de 2004
México, D F, 18 de octubre (apro)- ¡Gracias, gracias mil, estimados vivientes!: admítanlas, que tengo por qué darlas, ya que a pesar de los casi 2 mil 500 años que nos separan, de los descubrimientos científicos que hemos hecho como especie y de los adelantos técnicos que hemos logrado, sobre todo en los medios de comunicación y en especial con eso de la TV, muchos de ustedes, tantos que sus nombres son legión, cada vez se acercan más y más a ser unos perfectos cavernarios ¡Por los dioses, no se confundan! No vayan a pensar que llamarlos cavernarios es un insulto Que ninguno de ustedes piense que es porque los vea como primitivos seres peludos y con una cachiporra en la mano, de espíritu tan retrógrado que su única respuesta al progreso es un golpe de la misma a cualquiera que lo proponga ¡No! Todo lo contrario Bien Para evitar malentendidos, les digo que yo soy aquel que propuso la “teoría de la caverna”, la que en esencia dice que los hombres somos semejantes a prisioneros encadenados desde su nacimiento, con la espalda a la pared, en el fondo de una caverna cerrada por un muro en sus tres cuartas partes Lo que ven los prisioneros, es lo que se puede llamar las sombras chinescas proyectadas sobre el muro por todo lo que se encuentra entre el sol y la abertura de la caverna Los prisioneros toman esas sombras por objetos reales, con lo que confunden la apariencia con la realidad, el fenómeno con el ser ¿Y qué? ¿No millones de ustedes, desde niños, no han pasado y siguen pasando más horas escuchando radio o frente a la pantalla chica que las que se dedicaron y dedican al estudio, a adquirir más conocimientos? ¿No millones de ustedes se informan y forman sus juicios, sus opiniones, por lo que les comunican determinados conductores de noticieros u otras líderes de opinión? ¿No miles, millones de ustedes cantan determinadas canciones, visten, comen, beben, fuman y hasta adquieren y consumen determinados productos higiénicos porque así se lo sugieren o les orientan a ello seductores anuncios publicitarios que aparecen en periódicos, revistas, radio y, principalmente, en TV? ¿Entonces? Así las cosas, me regocija y agradezco en extremo, como corresponde a un bien nacido, el que teniendo en cuenta esos hechos, en ese su tiempo, sesudos estudiosos de los mismos hayan recordado mi “teoría de la caverna”, comparando a los medios, esencialmente a la TV, con la susodicha Me encanta, no lo niego, que los apasionados apologistas y enconados críticos de la misma, por y con los pros y contras que esgrimen en su ardorosa controversia, a la vez, comprueben la penetración del medio, descubran sus consecuencias en el individuo y la sociedad y refuercen y afirmen su idea de la caverna mediática Espero que lo anterior haya aclarado lo suficiente, a los que lo hubieran pensado, que el llamarlos y considerarlos cavernarios no era, en modo alguno, con el propósito de insultarlos y sí con un alto sentido filosófico; pero tampoco se me vayan a envanecer con eso, pues recuerden que este servidor también sugería que los hombres, su pensamiento, reinventa más que inventa… como, una vez más lo confirma eso de su la caverna mediática y las realidades virtuales que desfilan por la misma ¡Por Zeus!, no voy a decirles si su la caverna mediática es buena o mala, ese es su problema, vivientes, que deben resolver ustedes mismos por su propio bien Lo que no pueden negar y tienen que admitir es su gran poder, ¡que va en aumento!; que ya es como ágora o foro en que se debaten y hasta se resuelven los más diversos temas, invadiendo incluso espacios reservados a la política y la magistratura, a ciencia y paciencia de políticos y magistrados ¿Será por miedo a su poder por parte de los mismos? Ustedes juzguen, lectores ¿O será por otras oscuras causas? Bueno, sí, insisto: no voy a sacarles de la duda de si su la caverna mediática les es benéfica o maligna; eso tienen que averiguarlo por ustedes mismos, estimados cavernarios Y en sus manos está el conseguirlo Recuerden que en mi “teoría de la caverna” también se decía que si un prisionero lograba desencadenarse y salía al exterior, seguro que la luz en principio le deslumbraría, pero que al fin conseguiría ver y comprender las cosas y el sol que las ilumina Ese prisionero representa al hombre que quiere conocer la verdad, y sus intentos por alcanzarla muy bien puede despertar la burla y hasta el odio de los otros cavernarios hacia él, es un riesgo que debe correr Queridos cavernarios, ignoro cuántos de ustedes estén dispuestos a correrlo, pero al que lo intente, le deseo de todo corazón que no sea objeto de burla y, mucho menos, si despierta odio, se le obligue a tomar cicuta, como le ocurrió a Sócrates, mi venerable maestro Con afecto para todos PLATÓN

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