España y Cuba: Los argumentos de Moragas

lunes, 8 de noviembre de 2004
Madrid (apro) - Ha protagonizado un escándalo diplomático sin precedente en las relaciones de España con Cuba Sostiene que es un error eliminar la política de sanciones hacia el régimen de La Habana, y acusa al Gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero de ser más receptivo con “una dictadura” que con los defensores de la democracia y los derechos humanos Es Jorge Moragas, parlamentario y secretario de Relaciones Exteriores del Partido Popular --¿Por qué es partidario de la política de sanciones hacia Cuba? --Creemos que la posición de la UE respecto de Cuba es impecable y acorde con los principios y valores que inspiran todo el proyecto europeo, es decir: promoción de la democracia y del respeto a los derechos humanos y las libertades y cláusula democrática con aquellos regímenes políticos que no se ajustan a nuestros estándares democráticos Un espacio político como la UE quiere estimular los procesos que faciliten la consolidación o desarrollo de fórmulas de políticas democráticas Ésa era la práctica que se estableció en la posición común de 1996, que apostaba por un diálogo crítico, pero diálogo, con el gobierno cubano, acompañado de una mejora en la situación de los Derechos Humanos Creo que eso lo suscribiría todo el mundo que tuviese un talante democrático sincero --Esa política ha afectado mucho a las relaciones hispano-cubanas que, tradicionalmente, con independencia del gobierno que hubiera en Madrid, siempre habían sido muy cordiales --España ha desarrollado las relaciones durante estos años al mismo nivel: visita de los reyes, inversiones económicas, intercambio de flujo de ciudadanos entre ambos países; es decir, lo que define una relación muy saludable entre dos naciones Lo que ocurre, es que en el 2003, aprovechando que la atención informativa mundial se concentraba en Irak, el dictador procedió a detener a 75 personas, entre las que había 40 integrantes de los comités ciudadanos del “Proyecto Varela”, que es una apuesta política que nosotros hemos defendido siempre, y que apuesta por una transición pacífica a la democracia en Cuba, que consiste en pasar de la ley a la ley Ahí es donde nuestra experiencia de la transición española puede ser muy útil -- ¿Cómo es la relación con la disidencia? --Esas personas, que son de talante absolutamente democrático y pacífico --de origen humilde como la mayoría de los ciudadanos cubanos--han sido detenidas y condenadas a penas superiores a los 20 años, privadas de sus derechos más elementales Son gente que representa la posibilidad del cambio, un cambio civilizado, razonable, que otorga toda la responsabilidad a los ciudadanos cubanos Nuestra posición es apoyarles, pero no hacer ‘seguidismo’ de la estrategia inspirada por Estados Unidos: rechazamos el embargo, no tenemos una posición radical Pero llega el gobierno socialista, y con su ánimo de desandar el camino --lo que yo llamo la ‘política del cangrejo’--, deshacer todo lo hecho anteriormente, por el simple motivo de que es obra del Partido Popular Creo que en esto se han confundido Han entendido que el diálogo con un dictador se produce en los mismos términos de lenguaje que con cualquier demócrata, y eso no es así La pretensión de rebajar la exigencia democrática en Cuba que tiene el gobierno socialista, es lo que nosotros hemos denunciado --Pero mucha gente, no sólo del gobierno socialista, sino de otras formaciones y también diplomáticos de otros países de la UE, aducen que la situación actual impide, de hecho, un diálogo directo con el gobierno cubano, con lo que la eficacia de estas medidas queda reducida a nada --No estoy de acuerdo ¿Cómo medimos la eficacia? La eficacia, hablando de los derechos humanos, pasa por preguntarle a la oposición democrática, a los que padecen la represión, qué es lo que ellos opinan Eso no lo ha hecho el gobierno de Zapatero Cuando en España, en 1975, se fusila a una serie de personas y se produce la “congelación” de las embajadas por parte de la UE, no sé qué pensarían los políticos de izquierdas que ahora critican la posición similar que mantenemos Cuando uno proyecta una política europea en este sentido, basada en una serie de principios y valores, se debe ser coherente, porque si no, nadie nos va a hacer caso Oxígeno a anticastristas -- ¿A mayor presión no se produce un mayor enquistamiento y más reafirmación por parte de las autoridades de la isla? --No Lo único que hacemos nosotros es dar más oxígeno Cuanto más oxígeno demos a la disidencia, más invulnerable será Eso ha pasado en muchos espacios políticos históricamente Recordemos la presión internacional contra el apartheid en Sudáfrica contra el régimen racista por parte del mundo occidental No podemos deslegitimar ese tipo de estrategias que dieron sus frutos ¿Por qué sí hay quien hoy se opone a estas medidas? Porque Cuba, para mucha gente de izquierdas, representa un símbolo de resistencia ante lo que ellos consideran el imperio yanqui, pero, claro, es muy fácil alimentar ese régimen desde la distancia y la comodidad de tu salón en una moderna ciudad europea, y no exigir los mismos derechos de los que disfrutas tú para el pueblo cubano, al que dices respetar tanto --¿Qué otros problemas se detectan en la isla? --El problema de Cuba en estos momentos es de subsistencia, no sólo de la perversión de sus principios y sus valores políticos; es un problema material El régimen ha fracasado y hay un señor, que es un dictador –y creo que está en una fase de enajenación absoluta--, que es el dueño y señor del destino y el futuro de 11 millones de almas humanas Si entramos en un diálogo que suponga rebajar el nivel de exigencia democrática, automáticamente estamos lanzando un mensaje terrible a la disidencia Es esa la actitud que envalentona al dictador y provoca mayor represión Y no lo digo yo, lo dicen los disidentes Sólo he pretendido actuar de altavoz de los que no pueden expresarse Le aseguro que no hablo en nombre de mercenarios al servicio de Estados Unidos, sino de gente que condena la política estadunidense hacia Cuba, gente que ha recibido el Premio Sajarov a los derechos humanos del Parlamento Europeo y gente que pertenece a la Internacional Socialista, como Vladimiro Roca, del Partido Socialdemócrata --Y no está de acuerdo con la pretensión del Gobierno español de flexibilizar el trato -- Yo, como ciudadano español, me siento muy preocupado al ver que mi gobierno hace gestos que ofenden a esta gente, que son el futuro democrático de Cuba, y de esta forma, se dilapida el valor que tiene España para muchos ciudadanos cubanos Dentro de diez años, ¿qué pensarán esos líderes democráticos cubanos del pueblo y del gobierno español? No era necesario este cambio; ahora bien, si el ministro de Asuntos Exteriores español, el señor (Miguel Ángel) Moratinos, cree que él puede, en un cara a cara, convencer al dictador Castro, que lleva 45 años haciendo lo que le da la gana en su finca Si cree que porque es muy simpático y dialogante va a modificar y corregir toda la doctrina política de Castro, es muy dueño de pretenderlo, pero mi obligación política es hacerle ver que se equivoca El diálogo con un dictador no puede ser un diálogo normal Es un diálogo viciado, porque no se habla en el lenguaje democrático, porque hay un chantaje “No podemos entrar en la negociación de la liberación virtual de determinadas personas, porque eso es a lo que estaría dispuesto el régimen de Castro, y eso provocaría divisiones en la propia disidencia” --¿Contaba con que le impidieran la entrada en Cuba, como así sucedió? --Tres meses antes había estado en la isla y me dejaron entrar Seguí exactamente el mismo procedimiento Pensaba, aspiraba y quería entrar en Cuba porque tenía una agenda muy interesante También es cierto que contemplaba como posibilidad que se produjese lo que se produjo, e incluso una tercera opción: que me dejasen entrar y que, una vez dentro, hubiese algún problema El escenario final definitivo no fue el más incómodo, porque es mucho peor que te metan en la cárcel a que te expulsen del país desde el aeropuerto “El paso tiene que darlo primero quien se porta mal, no quien se porta bien Pagar por adelantado a un dictador es un mal negocio”

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