Chile: Las recaídas del general

sábado, 25 de diciembre de 2004
Santiago de Chile (apro) - El “delicado estado de salud” del exdictador Augusto Pinochet se convierte en la única y última arma judicial que esgrime su defensa para sacarlo del pantano judicial que atormenta sus últimos años Tal como hizo al ser detenido en Londres a solicitud del juez español Baltasar Garzón, o cuando el juez Juan Guzmán lo procesó por su responsabilidad en los crímenes cometidos por la Caravana de la Muerte, Pinochet recurre a su fragilidad para librarse de la justicia En aquellas ocasiones los tribunales lo eximieron de culpa, pretextando la existencia de problemas mentales, que la Corte Suprema chilena definió como “demencia subcortical de leve a moderada” Ahora, cuando las investigaciones del juez Guzmán respecto de los crímenes cometidos en el contexto de la Operación Cóndor se ciernen amenazantes sobre el exdictador, éste volvió a tener una recaída definida posteriormente por sus médicos como “accidente cerebro vascular con pérdida de conciencia, déficit neurológico y alteración de motricidad”, debido a lo cual fue trasladado de urgencia desde su residencia de campo ubicada en la localidad de Los Boldos hasta el Hospital Militar, donde se anunció que su situación era grave y “que existía riesgo de muerte” Esto ocurrió el sábado 18, y tan grave pintó la situación la familia que solicitó a un sacerdote le practicara el sacramento de la extremaunción, generando --o pretendiendo generar-- la imagen de un desenlace fatal inminente Dos días después de este supuesto grave accidente cerebral, que según la hija de Augusto, Lucía Pinochet, de superarlo le podría dejar un daño neurológico irreparable, la Corte de Apelaciones debía fallar si daba lugar al recurso de amparo presentado por la defensa del general (r) y que tenía por objeto anular su procesamiento, al alegar la inexistencia de un “debido proceso” y una supuesta arbitrariedad en la que habría incurrido el juez Guzmán al no considerar el estado de salud mental de su defendido Sin embargo, la Corte de Apelaciones, desestimando estos argumentos y el repentino cuadro crítico de salud de Pinochet, rechazó por unanimidad el amparo, respaldando con ello en la forma y en el fondo el procesamiento dictado por Guzmán En su resolución de siete páginas, los ministros establecieron que ninguno de los argumentos de la defensa de Pinochet es válido para impugnar lo decretado por el juez instructor de la causa Operación Cóndor En cuanto a la orden de prisión preventiva dictada por Guzmán, los magistrados de la Corte de Apelaciones dijeron que ésta fue “dispuesta con apego a todas las formalidades que al efecto establece el Código de Procedimiento Penal” Agregaron que el recurso de amparo busca “evitar que la autoridad pueda disponer una orden de detención en forma arbitraria”, lo que en este caso, a entender de los magistrados, no ocurrió A mayor abundamiento, la Corte expresó que la decisión del juez Guzmán fue altamente analizada “al justificar la existencia del hecho punible y la participación del imputado en los delitos por los cuales lo procesó, y aún más, en este caso también dio razones de los motivos por los cuales con los nuevos exámenes que se le realizaron, llegó a la conclusión de que es posible procesar al imputado” El miércoles 21, cuando la apelación a este fallo era debatida ante la Sala Penal de la Corte Suprema, el abogado de la defensa, Pablo Rodríguez Grez, manifestó a los jueces que Pinochet moriría de ocurrir otro accidente como el del sábado 18, expresando así mismo que el “derecho a la vida” debía tener primacía por sobre las consideraciones jurídicas: “En estricto derecho, (el juez Guzmán) carece de jurisdicción respecto del general Pinochet, habida consideración de que éste no puede ser sujeto idóneo para sostener una relación procesal válida por hallarse afectada su capacidad procesal de ejercicio” Ese mismo día y cuando los magistrados de la Suprema debatían, tras escuchar los alegatos respecto del destino de Pinochet, éste era dado de alta, fruto de una rápida e inesperada mejoría El Hospital Militar confirmó el alta de Pinochet mediante un corto comunicado, que señalaba que “atendida la satisfactoria evolución del expresidente de la República y comandante en jefe del Ejército, capitán general don Augusto Pinochet Ugarte, hoy ha sido trasladado a su domicilio para continuar en ese lugar su tratamiento y rehabilitación” Los vaivenes de la salud de Pinochet no han pasado desapercibidos para los abogados querellantes en esta causa, que expresaron a la prensa reunida en el palacio de los tribunales de Justicia, que el nuevo ingreso de Pinochet al Hospital Militar el fin de semana era “un show montado para tratar de influir en la decisión de los ministros de las Cortes” Los abogados dijeron “que cada vez que Pinochet está a la espera de una decisión judicial que lo complica, cae enfermo y es ingresado al Hospital Militar por cualquier motivo” Este comentario produjo el enojo del abogado Rodríguez, quien acusó a los querellantes de decir “canalladas e infamias” Marco Antonio Pinochet, hijo menor del exdictador, también reaccionó a las declaraciones: “Son personas malintencionadas, que lo único que buscan es destruir a mi padre a como dé lugar”, agregando que ellos deberían ir al Hospital Militar, “y hablar con los médicos para cerciorarse de lo mal que ha estado No se trata de ocultar nada, se trata de hablar la verdad Lo que pasa es que ellos tienen otra intención, perjudicar a mi padre y no ver la verdad” En entrevista con Apro, el abogado Eduardo Contreras expresó su absoluta confianza en que la Suprema rechazará el amparo, dando curso con ello a la detención de Pinochet, “puesto que el juez Guzmán ha dado cumplimiento a todas las normas del debido proceso al dictar el procesamiento, si se considera que está acreditada la existencia del delito, y que existen fundadas presunciones que involucran a Pinochet en la autoría de los crímenes cometidos en el contexto del Plan Cóndor, tal como lo señaló la Corte de Apelaciones” Expresó “que todo lo que dice la defensa sobre la salud de Pinochet no es impedimento para que sea procesado, debido a que la única eximente jurídica que lo podría salvar es que esté loco, y él no está loco” Los querellantes han expresado en el transcurso del proceso que los males que aquejan a Pinochet son propios de una persona anciana, más que de un demente Contreras señaló además que, “aun cuando Pinochet no tenga sus facultades mentales a plenitud, puede ser juzgado por los tribunales chilenos, tal como hizo el Tribunal de Nüremberg con los criminales de guerra tras la Segunda Guerra Mundial” Y puntualizó en este sentido con el caso del criminal nazi Rudolf Hess, “quien fue condenado, a pesar que tenía una serie de trastornos de memoria y problemas de paranoia, porque se consideró que tenía perfecta conciencia respecto de la naturaleza de los delitos que había cometido y de las consecuencias de sus actos, además de todas las posibilidades de entenderse con su abogado” La sala penal de la Suprema dejó en acuerdo el fallo, lo que significa que ya tomó una resolución, pero que no la hará publica hasta que el fallo esté redactado Del trascendental fallo que hayan tomado los magistrados Milton Juica, Alberto Chaigneau, Enrique Curi, Jaime Rodríguez Espoz y Nibaldo Segura, depende la suerte de Pinochet Si se da el caso que hayan ratificado la opinión de la Corte de Apelaciones y hayan confirmado el procesamiento dictado por el ministro Guzmán, Pinochet no sólo estaría en graves problemas por su participación en la gestación y puesta en marcha de Cóndor, sino que además vería oscurecer su panorama por su responsabilidad en el crimen del excomandante en jefe del Ejército, Carlos Prats, así como por los ilícitos cometidos con dineros fiscales que quedaron al descubierto al conocerse la existencia de millonarias cuentas en el Banco Riggs

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