Argentina: Imágenes del pasado

lunes, 27 de diciembre de 2004
Buenos Aires (apro) - Los argentinos volvieron a toparse otra vez con su pasado a través de dos hechos que hicieron revivir, de distinta forma, los oscuros tiempos de la represión ilegal de la última dictadura militar Nadie sabrá si ambos episodios guardan relación entre sí, pero la duda quedó abierta Primero fue la transmisión por televisión, por primera vez, del “juicio a las juntas” militares que gobernaron el país entre 1976 y 1983, y que fue recibido favorablemente por organismos de derechos humanos Días después, el exdictador Jorge Rafael Videla, bajo arresto domiciliario en una causa que investiga el robo de bebés durante la última dictadura, sufrió un episodio “cerebrovascular” que lo dejó aturdido y sin habla en forma momentánea, y fue hospitalizado en el Hospital Militar Central, de Buenos Aires En directo La transmisión por televisión del “juicio a las juntas” fue decidida sin gran publicidad de por medio, y ocupó el horario central del canal municipal Ciudad Abierta, que se emite por cable y que depende de la alcaldía del jefe comunal centroizquierdista Aníbal Ibarra, aliado del presidente Néstor Kirchner La transmisión cubrió la versión completa, sin editar y con el audio original, del histórico juicio de 1985 durante el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-89) Durante 17 días, en transmisiones de media hora cada una, los argentinos pudieron ver y escuchar por primera vez los testimonios del horror de los sobrevivientes de los campos de concentración y exterminio de la dictadura, a los que hasta hoy sólo habían accedido a través de resúmenes de prensa o con la lectura del libro “Nunca más”, que recopiló todas las denuncias El juicio había sido celebrado con un público restringido dos años después de la recuperación de la democracia En esa ocasión, a los periodistas sólo se les permitió ingresar al tribunal con lápiz y papel, sin grabadoras ni cámaras fotográficas y de televisión “Aplaudo la iniciativa de transmitir en forma íntegra el juicio para que esto no vuelva a pasar La gente, en especial los más jóvenes, debe conocer las aberraciones de la dictadura”, dice a Apro Elisa Tokar, una de las sobrevivientes del campo de concentración instalado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el más temible centro ilegal de detención de la última dictadura Tokar fue secuestrada por uno de los “grupos de tareas” de la Armada el 12 de septiembre de 1977, y pasó un año en la ESMA, donde fue torturada al igual que miles de argentinos, 30 mil de los cuales continúan hoy desaparecidos, según organismos de derechos humanos Después, la sometieron a “trabajos forzados” en la Cancillería Su testimonio del horror no figura en el libro “Nunca más” ni su rostro aparece en el juicio a las juntas No se animó a declarar “Estaba aterrorizada, me había quedado en el país (tras la recuperación de la democracia) Después que salí de la ESMA me sometieron a trabajos forzados en la Cancillería No pude quitarme de encima el miedo Me daba terror ir a declarar”, cuenta en entrevista con Apro “El juicio lo conozco a través del testimonio de mis compañeros, gente involucrada directa o indirectamente Su transmisión por televisión es un gran paso porque hay una franja de la sociedad, en especial los menores de 30 años, que no vivieron esa época y que hoy están indiferentes” a lo que ocurrió, dice El juicio a las juntas terminó con severas condenas para los miembros de las juntas militares Videla y el exjefe de la Armada, Emilio Massera, hoy hospitalizado y también bajo arresto domiciliario, recibieron las penas más duras: reclusión perpetua El exjefe de la Aviación, Orlando Agosti, quien completó el trío de la primera junta militar que derrocó a Isabel Perón el 24 de marzo de 1976, recibió una pena de cuatro años y seis meses de prisión Otro exdictador, Roberto Viola, que sucedió en el poder a Videla, fue condenado a 17 años de cárcel efectiva Armando Lambruschini, que reemplazó a Massera en la Armada, recibió ochos años El resto de los integrantes de las juntas militares que se sucedieron en el poder hasta 1983 fueron absueltos, aunque algunos fueron sancionados en otros procesos, como el de la guerra de Malvinas (1982), que alcanzó al exdictador Leopoldo Fortunato Galtieri, fallecido el 12 de enero del 2003, y sobre quien pesó una condena a 12 años de cárcel Pero dos años después, y luego de varias condenas a represores, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final --conocidas como “leyes de perdón” y anuladas este año por el Congreso-- frenaron los procesos por las violaciones a los derechos humanos de la dictadura Alfonsín aprobó las leyes después de sufrir tres levantamientos militares Después de una tercera asonada golpista, su sucesor en el cargo, el expresidente Carlos Menem, amnistió a todos los condenados a inicios de la década del noventa Pero muchos de los exrepresores guardan hoy arresto domiciliario por la única causa que no fue alcanzada por la amnistía ni por las “leyes de perdón”: el robo sistemático de bebés hijos de detenidos-desparecidos La histórica dirigente de las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora (contraparte de la sección liderada por Hebe de Bonafini), Nora Cortiñas, juzgó “muy positiva” la transmisión del juicio, pero dejó flotando la posibilidad de prácticas de censura “Hay gente que dice que no están pasando las partes más duras”, afirma en entrevista con Apro “Pero la iniciativa me parece muy buena El juicio fue silenciado En aquel momento el pueblo no pudo verlo ni escucharlo Ahora hay una comunicación colectiva Es una oportunidad para que la gente pueda verlo y escucharlo, y que los más jóvenes puedan conocer lo que pasó”, añade Cortiñas afirma que “la política actual sobre el pasado va yendo bien” desde la asunción de Kirchner, quien promovió la anulación de las “leyes de perdón”, y es partidario de someter a juicio a los exrepresores “Pero estamos muy preocupados porque no se resuelve la situación de 4 mil procesados y 50 detenidos por pedir trabajo”, en su mayoría “piqueteros” (desocupados organizados), agrega “Auschwitz” Mientras los argentinos veían por televisión el juicio a las juntas, la última novela del escritor Gustavo Nielsen --Auschwitz-- salía a la venta con un tema que ya ha comenzado a suscitar una polémica en Argentina: un oscuro personaje somete a salvajes torturas a un niño que cree extraterrestre, y para aplicarlas se basa en los relatos de los sobrevivientes de la dictadura recopilados en el libro Nunca más “Hay cosas con las que no se juega”, dispara Cortiñas “Si bien no lo leí, no me parece bien El tema de las torturas en este país y en otros de la región es muy terrible No se juega con eso, no se puede hacer ficción” con el sufrimiento de los desaparecidos, asegura Pero Nielsen se defiende: “Dentro de la ficción se puede tocar todo Y no sólo tocar, sino también reírse, siempre y cuando sea ficción”, dice en entrevista con Apro Nielsen, de 41 años y uno de los escritores de la nueva generación de autores argentinos más destacados, ha recibido numerosos mensajes de correo electrónico y telefónicos de personas que han leído el libro y lo acusan de “racista y antisemita”, además de pedir --como en un caso-- el retiro de circulación y hasta la “quema” de su novela El personaje de la obra, un oscuro contador apodado Berto, cuyo libro de cabecera es Mi lucha de Adolfo Hitler, secuestra a la hija de una amante judía apellidada “Auschwitz” --como el centro de exterminio nazi en la Segunda Guerra Mundial-- convencido de que es un ser de otro planeta En su apartamento, la somete a una serie de torturas, que el autor describe en forma descarnada, y aplicadas con base en las lecturas que el personaje hizo del Nunca más “Berto lee el Nunca más como la enciclopedia del horror que la comisión (especial que lo redactó, la Conadep) intentó que no fuera Pero como la comisión no encontró la forma de eludir esta estructura de relato, el Nunca más para Berto ese inmenso muestrario de las más graves e incalificables perversiones”, como menciona el libro de la Conadep en sus conclusiones, dice Nielsen “Berto usa el Nunca más como si fuera un recetario de abominaciones La culpa no es mía Podrían haberlo escrito bien Podrían haber pensado más estructuras de relato”, afirma Uno de los integrantes de la Conadep fue el consagrado escritor argentino Ernesto Sábato, a quien sus detractores acusan de haberse reunido con el exdictador Videla tras el golpe del 76 y haber asegurado que era una buena persona Nielsen agita la polémica al lanzarle dardos envenenados al anciano escritor: “¡Podrían haber consultado a un escritor de verdad y no al desastre moral y literario de Sábato Siempre me acuerdo de esa foto suya con Videla y de las emotivas palabras que don Ernesto le dedicó con tanta admiración”, señala Mientras tanto, el exdictador Videla, de 79 años, pasa sus horas en el Hospital Militar Central, tras sufrir un “accidente cerebrovascular” que lo dejó temporalmente sin habla, aunque sigue “lúcido, estable y compensado” como para recordar todas las violaciones a los derechos humanos practicadas como política de Estado por su régimen de facto

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