No sólo zapatistas cayeron en enero del 94

martes, 17 de febrero de 2004
* Otros indígenas ajenos al movimiento fueron abatidos por militares Tuxtla Gutiérrez, Chis , 16 de febrero (apro)- El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) no es el único grupo que reivindica a sus simpatizantes caídos a manos de militares en enero de 1994, también familiares de civiles muertos por el fuego del Ejército Mexicano han empezado a reclamar justicia En los primeros días de enero de 1994, a Gregorio López Gómez, su yerno y su nieto de seis años, los sorprendió el alzamiento zapatista cuando regresaban de festejar el año nuevo en San Cristóbal de las Casas, rumbo a su comunidad de origen, La Floresta, municipio de Comitán La sobrina de Gregorio López Gómez, quien es empleada doméstica en esta ciudad, Ángela Gómez López, contó la historia de su tío luego que el sábado 14 de febrero se enterara que el EZLN había dado a conocer la lista de sus muertos De la etnia tzotzil, Ángela narró que a su tío y sus otros familiares también los había matado el Ejército Mexicano, sólo que ellos “no eran zapatistas, no sabían de la guerra, salieron apenas amaneció en La Floresta, para encontrarse con mi primo (el hijo de Gregorio López), quien es maestro en San Cristóbal” Dice Gregorio López, su hija Petrona, el esposo de ésta, y su hijo de 6 años, subieron en una camioneta particular cuando todavía era de mañana, de ese primero de enero, y llegaron a la altura del cuartel militar de Rancho Nuevo “Mi prima Petrona nos contó que apenas se acercaron al lugar, los soldados empezaron a disparar Todos murieron menos Petrona, que quedó inválida por las balas No tenían nada que ver con el EZLN, tampoco sabían que ya había estallado la guerra Pero los mataron y ya Después tuvo que trasladarse a la comunidad a recoger los cuerpos “Los sepultaron en La Floresta”, dice Ángela Explica que su tío Gregorio murió antes que cumpliera 50 años; la mayor parte de su vida la dedicó a la siembra de maíz y frijoles, es decir, una vida dedicada al campo y no a las “armas” Dejó una viuda y cinco hijos que luego abandonaron la comunidad y se trasladaron a San Cristóbal, donde uno de ellos se dedica a impartir clases No se explica por qué nunca se llevó a cabo una investigación sobre estos hechos Los familiares sepultaron a los muertos “y ahí quedó todo Porque eran militares los que los habían matado, no se pudo hacer nada; en ese tiempo había mucho miedo entre nosotros” Sin embargo, ahora pide a las autoridades investiguen a fondo el caso de aquellas personas que, sin tener nada que ver con el EZLN, cayeron a manos de elementos del Ejército Mexicano

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