El adiós de Henri Cartier-Bresson

viernes, 6 de agosto de 2004
* El fotógrafo francés fundador de la agencia Mágnum expuso con Álvarez Bravo en el Palacio de Bellas Artes hace 69 años México, D F, 5 de agosto (apro)- Autor del famoso concepto del “instante decisivo”, Henri Cartier-Bresson dejó de existir el pasado lunes en L’Isle Sur La Sorgue, Vaucluse, Francia, cuando el próximo 22 de agosto cumpliría 96 años de edad No se saben las causas de su deceso, aunque algunas agencias internacionales de información han publicado que hacía varios días que el mítico fotógrafo ya no tomaba alimentos y se encontraba muy debilitado No fue sino hasta después de sus exequias, realizadas en Montjustin, cuando la familia del artista --conocido como El ojo del siglo, por el título de la biografía que escribió sobre él Pierre Assouline-- dio a conocer su deceso El fotógrafo mexicano Manuel Álvarez Bravo (1902-2002) fue amigo durante años de Cartier-Bresson y comentó alguna vez que para el artista francés, nacido en 1908 en Chanteloup, su mayor atracción por la fotografía era el choque directo con la realidad, en la cual encontraba una mina inagotable Cartier-Bresson comenzó a fotografiar en 1931 Sin embargo, en una exposición organizada en 1980 por el International Center Photography de Nueva York, dirigido por Cornell Capa, que recorrió varios museos de Estados Unidos y el Palacio de Bellas Artes en México, se mostró una imagen de 1926 “Tiempo en que todavía pensaba dedicarse a la pintura y para ello estudiaba con André Lhote”, escribió la crítica de arte Raquel Tibol, en Proceso, en septiembre de aquel año, con motivo de dicha muestra Y consignó que había otra fotografía de 1929, tomada también en Francia “Después --agregó-- su cámara andaría por todos los continentes y cruciales momentos históricos: España, antes de la guerra civil; China, en los últimos días de Kuomitang; la India, antes y después de Gandhi; instituciones públicas en Nueva York y espectáculos tradicionales en Japón” En una breve semblanza, la especialista relata que la primera exposición de Cartier-Bresson se realizó en la Galería Julian Levy, en Nueva York, en 1932 Un año después de que Álvarez Bravo irrumpiera en la escena fotográfica mexicana tras ganar el concurso La Tolteca En la información de las agencias se cuenta que Cartier-Bresson se vinculó con los surrealistas y fue asistente de los cineastas Jean Renoir y Jaques Becker En 1940 fue capturado por los nazis y logró escapar en 1943 Cuatro años después, en 1947, fundó con el húngaro Bob Capa, el británico George Rodger y el polaco David Seymour, la afamada agencia Magnum, en la cual, según Tibol “estos notables fotógrafos y otros más llevaron el fotorreportaje a sus más altos niveles” Cuenta al respecto: “Apenas terminada la Segunda Guerra Mundial se unieron para reivindicar el control de sus propias imágenes, así como preservar la independencia moral y material con respecto a los periódicos y publicaciones, y también con las personas que fotografiaban Proclamaron el derecho a fotografiar lo que les interesaba o lo que se les daba la gana y no lo que se les ordenaba Decidieron, así mismo, conservar los negativos para ejercer control sobre su trabajo” En 1934, hace justo setenta años, Cartier-Bresson visitó México En otro de sus textos para el semanario, Tibol relató que el fotógrafo había llegado con un grupo de expertos, encabezado por el argentino Julio Brandán, que se proponía convencer al entonces presidente Abelardo Rodríguez de financiar el trazado de una autopista panamericana Tras el fracaso, continúa la crítica, el fotógrafo decidió quedarse, en un departamento habitado por los escritores Langston Hughes (Estados Unidos) y el oaxaqueño Andrés Henestrosa Un año más tarde, del 11 al 20 de marzo de 1935, expuso conjuntamente con Álvarez Bravo en el Palacio de Bellas Artes Tibol consigna que en 1952 se público una selección de sus fotografías con el título Imágenes a escondidas, de Ediciones Verve, en la cual el epígrafe elegido por el fotógrafo para su texto introductorio fue una frase del cardenal de Retz: No hay nada en este mundo que no tenga un momento decisivo “Cuando el libro fue publicado en inglés por Simon & Schuster cambió de título: The decisive moment, expresión que quedó adherida como una etiqueta a su acción y que el ya experto captador de realidades aceptó para significar el momento en que se produce el encuentro, la coincidencia entre su experiencia y lo real”, escribió Tibol En opinión de Raquel Tibol, no sólo existe el momento en el cual el fotógrafo captura una imagen, sino también aquel en el cual una persona la mira y la interpreta de alguna forma que puede ser diferente a la que tuvo el autor: “En fotografía no hay ‘momentos decisivos’ absolutos Tanto para el que la toma como para el que la percibe, todo es según el ojo que mira”

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