Excarcelan a uno de los hermanos Cerezo

miércoles, 2 de marzo de 2005
* Alejandro ganó un amparo y abandonó hoy el penal de La Palma * Continúan presos Antonio y Héctor, por los mismos cargos México, D F, 1 de marzo (apro)- Después de tres años y casi siete meses de prisión en el penal mexiquense de máxima seguridad de La Palma, este martes fue liberado Alejandro Cerezo Contreras, uno de los tres hermanos acusados por la Procuraduría General de la República (PGR) de ser miembros del Ejército Popular Revolucionario (EPR) La liberación del menor de los hermanos Cerezo fue producto de un amparo directo que le concedió el lunes el Segundo Tribunal Colegiado, con sede en Toluca, en contra de la sentencia de siete años y medio que se le dictó por posesión de armas, posesión de artificios y violación a la ley contra la delincuencia organizada Detenido desde el 14 de agosto de 2001, Alejandro, de 22 años, salió a las 18:30 del penal de alta seguridad del Estado de México, en donde estuvo junto con su hermanos hasta enero último, cuando Antonio y Héctor Cerezo Contreras fueron trasladados a los penales federales de Matamoros, Tamaulipas, y Puente Grande, Jalisco, respectivamente, acusados de ser los “cerebros” de las protestas por razones de derechos humanos de los narcotraficantes internados en La Palma En sus primeras declaraciones, Alejandro dijo que se trata de “una libertad a medias”, pues Héctor y Antonio aún permanecen detenidos, a pesar que el amparo que solicitó fue el mismo recurso que interpusieron sus hermanos La defensora de los hermanos Cerezo, Bárbara Zamora, indicó que será hasta la próxima semana cuando conozca los argumentos de los magistrados para negar el amparo a los otros dos acusados Alejandro indicó que dentro del penal sufrió la fractura de un brazo, problemas en la columna y tortura psicológica, pero rechazó presentar una contrademanda en contra de las autoridades, al desconfiar de la justicia mexicana Los hermanos Cerezo fueron detenidos el 8 de agosto de 2001, acusados por la PGR de la explosión de varios petardos en una sucursal de Banamex, al sur de la Ciudad de México Inicialmente, fueron sentenciados a siete años y medio de prisión, luego de apelar una primera condena de 13 años y seis meses La PGR los acusó de daño en propiedad ajena, transformación de artificios, posesión de armas, posesión de cartuchos, posesión de artificios, terrorismo y violación a la ley contra la delincuencia organizada De esos delitos, su defensa logró desvirtuar cuatro, y se mantuvieron los cargos por posesión de armas, posesión de artificios y violación a la ley contra la delincuencia organizada, aunque ésta también puntualizó que en la última acusación no se precisa la modalidad, si se trata de terrorismo, secuestro o narcotráfico Rehenes del gobierno: Francisco Francisco, el único de los hermanos Cerezo que no fue encarcelado, dijo a Apro que el endurecimiento carcelario a sus hermanos Antonio y Héctor se debe a la insistencia gubernamental de vincularlos con el EPR, y también como una respuesta a los hechos ocurridos en Tláhuac en noviembre anterior, en donde versiones extraoficiales indican que en la muerte de dos agentes de la Policía Federal Preventiva (PFP) participaron miembros de ese grupo Acusados por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal de “coordinar el trabajo político y de derechos humanos en favor de los narcotraficantes” presos en La Palma, Antonio y Héctor fueron trasladados el 16 de enero a los penales federales de Matamoros, Tamaulipas, y Puente Grande, Jalisco, respectivamente “Fue una medida política, de venganza del Estado mexicano por lo ocurrido en Tláhuac, pues los agentes de inteligencia de la PFP linchados, estaban investigando los supuestos vínculos de la familia Cerezo con el EPR”, asegura Francisco “Las versiones que han filtrado sobre la presencia del EPR en San Juan Ixtayopan es para justificar la forma en que detuvieron a la gente del poblado Mi familia salió de allí desde hace 15 años y mi papá es recordado por su trabajo comunitario y sus gestiones por el drenaje, la luz y la apertura de la avenida principal en Peña Alta”, colindante al lugar del linchamiento Participante en la defensa jurídica de los Cerezo, considera que la actuación del gobierno en contra de sus hermanos “es un castigo que tiene el objetivo de lastimar a mis papás”, a quienes el EPR ha reconocido como sus militantes Después del ataque a Banamex, con el que el gobierno priista de Ernesto Zedillo vinculó a los hermanos Cerezo, el EPR deslindó a Antonio, Héctor y Alejando, aunque aseguró que se trataba de hijos de “militantes nuestros” “Mis hermanos –dice Francisco-- son rehenes del Estado mexicano por el mero hecho de ser hijos de quienes son nuestros padres, aunque oficialmente nunca se ha informado que mis papás son del EPR Si lo son, que el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) saque sus fichas”, reta A decir de Francisco, Antonio y Héctor, de 27 y 26 años respectivamente, corren el riesgo de que se les abra un nuevo proceso por la supuesta relación que desarrollaron con algunos jefes del narcotráfico encarcelados en La Palma “No tenemos noticia de que eso haya ocurrido aún, pero ese es nuestro temor” Asegura que así como les han fincado acusaciones de ser terroristas sin que se los hayan comprobado, ahora los vinculan con el narcotráfico, a pesar que no convivían ni con Osiel Cárdenas Guillén, jefe del cartel del Golfo, ni con Benjamín, del cartel de los Arellano Félix “Mis hermanos ni siquiera convivían entre sí Alejandro y Antonio estaban en el módulo número uno Pero a pesar que estaban juntos, sólo se han visto una sola vez, pues no compartían celda Mientras Héctor estaba en el módulo cuatro, Alejandro, de 22 años, sigue en La Palma en una celda de “alta evolución”, donde se ubica a los internos de mejor conducta, explica Un estudio psicológico practicado a Alejandro en el 2003 indicó que su perfil es de una persona de “mediana peligrosidad”, por lo que no debía estar en un penal de alta seguridad Héctor y Antonio resultaron con una personalidad de “alta peligrosidad”, por “su capacidad de influenciar a otras personas”, pretexto que utilizó la SSP federal para ordenar su traslado

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