"Ya perdí la cuenta de las ejecuciones en Acapulco": Salgado Macedonio

sábado, 15 de abril de 2006
* "No quiero acostumbrarme a esta situación" México, D F, 14 de abril (apro)- A cuatro meses de su fungir como alcalde de Acapulco, Guerrero, Félix Salgado Macedonio no acaba de sorprenderse por la violencia desatada en el puerto, producto del enfrentamiento entre los cárteles de Sinaloa y del Golfo: "No quiero acostumbrarme a esta situación tan complicada, pero ya ni sé cuantas ejecuciones se han dado Ya perdí la cuenta", dijo Entrevistado vía telefónica, el alcalde perredista ?fundador del PRD, partido por el que fue diputado federal y senador--, Salgado Macedonio se confiesa preocupado por lo que no esperaba le iba a tocar: "No lo esperaba En su mayoría, los asesinos son gente de fuera y no son de aquí No pensaba que se iban a pegar entre los mismos narcos" Y es que esta semana tuvo saldos rojos para Acapulco: empezó con el estallido de una granada de fragmentación en una residencia, en la que resultaron heridas cinco personas, y cerró con la ejecución, de cinco balazos, uno de gracia, de un empresario, concesionario de las motocicletas Honda "Es una situación muy complicada porque son ejecuciones con sello característico de la delincuencia organizada Como gobierno municipal tengo el deber de prevenir En eso estoy, pero en estas cosas son las procuradurías, la Siedo, la AFI y la PGR las que tienen que tomar medidas y decir cuáles son los móviles de los crímenes", dice Salgado Macedonio En lo que va del año, los diarios locales reportan al menos una veintena de ejecuciones, muchas, reconoce Salgado, contra dueños de "narcotienditas", lo que, a su vez, a generado "una disminución, aunque sea poca, del narcomenudeo" Señala: "Debido a las ejecuciones, que en mayoría tiene que ver con las `narcotiendas`, se ha provocado una psicosis, un miedo entre aquellos que se dedicaban a este negocio, y con tanto muerto a ver quién quiere poner una `narcotiendita`" Salgado no da datos oficiales que justifiquen la disminución del narcomenudeo, e insiste que, dejando a un lado los crímenes vinculados con la delincuencia organizada, "no ha incidido en más delitos comunes En lo general, Acapulco es tranquilo" El ejemplo más claro de que no hay problema para el resto de la población, explica, es la ocupación turística del puerto, de más de 80%, en esta Semana Santa "Con la vigilancia en las playas de agentes de la PFP, los paseantes se sienten seguros", añade Sin embargo, el alcalde advierte que, pese a la implementación del programa México Seguro y de apoyo de corporaciones federales para realizar operativos policiacos en contra del narcotráfico, "ahí están los resultados": las muertes siguen Sostiene que la violencia por la guerra de los cárteles es, para los acapulqueños, "algo terrible, después lo de La Garita (el 27 de enero hubo un enfrentamiento entre sicarios de ambos bandos, en el que murieron cuatro Zetas, en la que participó la policía municipal), todos nos asustamos, pero pasamos de ser una sociedad asustada, a una expectante que sabe de qué se trata: que se están matando entre ellos, pero no nos queremos acostumbrar a esto ni queremos que pase esto; queremos que se ponga fin" Desde que tomó posesión como alcalde, en diciembre del año pasado, Salgado Macedonio no ha dejado de ser testigo de crímenes De ahí que insiste en el llamado de alerta que ha dado al gobierno de Vicente Fox: "Que se ponga atención a Acapulco Esto no es campo de batalla Es un centro turístico Que ya se ponga orden porque compete a la federación" Al señalar que pese, a que acaba de firmar un convenio con los gobiernos federal estatal para que canalicen al puerto 70 millones de pesos para la compra de armamento, patrullas y un programa de seguridad, eso no es suficiente "Antes me decía la gente ?felicidades?; ahora me dicen ?cuídate? Soy un alcalde muy preocupado", concluye En el estado, la situación no es fácil Además de Acapulco, la violencia también afecta a Zihuatanejo, debido a la batalla campal que libran los cárteles de Sinaloa y del Golfo, que se han sentado sus reales con sus sicarios, Los Pelones y los Zetas El año pasado, los enfrentamientos entre las bandas del narcotráfico causaron la muerte de 60 personas, 40 de ellas ejecuciones a manos de sicarios de ambos bandos Como parte de la guerra, en los últimos dos años se han registrado 14 explosiones por granadas de fragmentación, nueve de ellas dirigidas a instalaciones policiacas y ministeriales, en tanto que el resto, a casas particulares, una de ella la del director de Seguridad Pública en Zihuatanejo, Omar Maganda Salazar, personaje que durante la administración de René Juárez, fue señalado de tener vínculos con el narcotráfico En 2005, las explosiones causaron nueve heridos y daños materiales en módulos y oficinas de policia, en tanto que, este año, el caso más grave fue la detonación de una granada en Petatlán, ubicado a las faldas de la Sierra Madre del Sur, y una de las rutas de cargamentos de droga que se produce en la región, mariguana y goma de opio, y de desembarcos de cocaína en las playas En el ataque del martes pasado en las instalaciones la feria patronal de Petalán, murieron dos personas: René Mora Palma y Vidal Suazo Corona y, según los primeros datos, 46 heridos, 25 de ellos de gravedad Desde los años setenta, la región de la Costa Grande --donde se ubica a Petatlán- es una de las más violentas del país, debido al tráfico de armas y enervantes, una zona donde se mezclan la guerrilla y el narcotráfico Durante décadas, el narcotráfico estuvo controlado por mafias locales, pero después de la fuga de Joaquín Guzmán Loera, "El Chapo", en 2000, se empezó a resentir la presencia de grupos de matones procedentes de Sinaloa, Los Pelones, comandados por Edgar Valdez Villarreal, que poco a poco fueron eliminando a los caciques que controlaban la droga Años después llegaron los Zetas, a pelear por las plazas de Acapulco y Zihuatanejo, convirtiéndose en una lucha descarnada, que no se ve su fin

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