Escenas de miedo y rabia

sábado, 13 de mayo de 2006
México, D F, 12 de mayo (apro)- Los pasados 3 y 4 de mayo, la televisión, primero, y los diarios, después, ofrecieron imágenes que dan miedo y rabia: las batallas de Atenco El miedo, lo sabemos, ya es marca registrada del panismo; en cambio, la rabia es patrimonio nacional, incluso de los panistas Para entender el uso del miedo como arma, debe entenderse que se trata de un recurso de supervivencia, una vez aceptada la ineficacia de soluciones racionales Los panistas todavía acusan en el rostro los arañazos del priismo, que predicó el voto por la paz tras el asesinato de Colosio Y sí, también entonces el candidato Diego Fernández optó por la paz e, incluso, el amor cómplice por el régimen salinista Fue el Roberto Campa de su debate La actual campaña panista de miedo es aún más desaforada porque no cuenta con un asidero semejante Las tragedias que realmente ponen a temblar son las provocadas por su partido y por el gobierno de la alternancia que se rehusó terminantemente a ser el del cambio: unas son de largo alcance, como la aprobación del Fobaproa a sabiendas de que sólo traducirían el costo financiero a costo social; y otras de efecto inmediato, como el deterioro en las instituciones y de la política desde el poder mismo Aludo a esos dos aspectos del desastre panista en su vertiente foxista porque ambos están presentes en las batallas de Atenco, pese a que los noticiarios televisivos y las portadas de los diarios se dedicaron a proclamar la victoria de las armas nacionales contra la subversión el 4 y ?el colmo-- el propio 5 de mayo, con los zacapoaxtlas danzando en Puebla y Paseo de la Reforma Pero entender políticamente la rabia no es tan fácil Nadie parece acordarse de quién hizo viable políticamente al grupo de macheteros y quién les dio una bandera al pretender pagar por la expropiación de sus tierras menos de cien pesos por metro cuadrado de una zona que centuplicaría su valor para los nuevos dueños, pero que dejaría sin parcelas a los habitantes de la zona (Tierras poco fértiles, apuntaron los analistas, como si sólo tuvieran derecho a exigir un justo valor los dueños de paraísos terrenales Pero ni a ellos les pagan lo justo, como muestra la historia de El Tamarindillo) Nadie parece notar que, en su dinámica sexenal calcada del priismo, el gobierno de Vicente Fox tiene que comprar los votos que le faltan a su candidato oficial, Felipe Calderón, pero por otra parte intervenir en los conflictos sociales que no pudo desactivar; es decir, todos los que surgieron antes de su mandato o durante el mismo Tiene que hacer algo antes de irse, aparte de spots Y si logra que la percepción de ese hacer algo perdure unos meses, tal vez el candidato oficial pueda capitalizar esa ilusión política O quién sabe si el estadista de San Pancho del Rincón pretenda darle a su mucha gente de confianza enclavada en el equipo de Calderón, argumentos para que le cubran las espaldas cuando ya no sea presidente (mañana será mejor que hoy) Cuando el grupo de macheteros frustró el megalómano proyecto aeroportuario de Vicente Fox, en 2002, nadie creyó que el presidente había aprendido una lección Pero sí: aprendió a picar avisperos Entonces lo hizo mediante las fuerzas federales, y siempre involucrando a las policías estatales y municipales, en Tláhuac, en Lázaro Cárdenas, en Texcoco La actuación del Cisen y de los mandos de la PFP en Tláhuac, el ataque a la fortaleza en que se había convertido Sicartsa, y el crecimiento de un conflicto banquetero hasta ser una verdadera batalla, con tantas similitudes estratégicas y los mismos ingredientes políticos, sólo tiene dos explicaciones: una, la deficiencia operativa y de mando de la fuerza pública federal a un grado criminal; y dos, el aprovechamiento de esa ineptitud para propagar el miedo que no consiguieron con los gritos de Calderón ni con los spots fascistoides de Manuel Espino, Germán Martínez y los familiares de Calderón No sería el primer caso de unos burócratas de la política que se creen capaces de manipular la rabia desde sus escritorios y los teclados de sus computadoras

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