Harold Pinter/Gran teatro

lunes, 29 de mayo de 2006
México, D F, 29 de mayo (apro)- El 13 de octubre de 2005, Harold Pinter obtuvo el Premio Nobel de Literatura Recobró así el galardón para la dramaturgia, que sin duda ha estado debajo de los demás géneros literarios por excelencia, como la narrativa, la poesía y el ensayo "Pinter devolvió el teatro a sus espacios naturales: una espacio cerrado y diálogos imprevisibles, donde las personas están a merced unas de otras y las fachadas se derrumban": así fundamentó la Academia sueca su fallo Es por ello que la editorial argentina Losada pone en manos del lector de lengua española las primeras obras de Pinter: La fiesta de cumpleaños, La habitación, Un leve dolor, El Nlanco y Negro y El examen Lo hace dentro de su afamada colección Gran Teatro, donde ha publicado volúmenes de célebres dramaturgos, como Tennessee Williams, Arthur Miller, Sastre, Ionesco, Genet y Camus, y el mismo Pinter, con las obras El cuidador, Los enanos y La colección Los editores presentan así al creador: "En la constelación de autores británicos que surgieron en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, muy pronto se destacó la figura de Harold Pinter (nacido en Londres en 1930), se diría que como una brillante ilustración del parentesco que el filósofo György Lukács encontraba entre el ?naturalismo? y la ?vanguardia? Podría decirse entonces que se trataba de un ?absurdo? bañado de realidad reconocible, y que los espectadores del teatro y de la radio, y del cine y de la televisión, reconocían y reconocen como una aguda voz contemporánea "Pinter comenzó su hoy extensa obra en 1957 con La habitación, siendo desde entonces los recintos cerrados, con muy pocos personajes, dos o poco más, los escenarios de muchos de sus dramas En 1960 daría El cuidador, y por entonces comenzó su fama Aquella vanguardia naturalista trascendió luego hasta nuestros días en un ?teatro político?" A continuación se reproducen fragmentos del discurso que Harold Pinter presento en ocasión del Nacional Student Drama Festival en Bristol en 1962, "Escribir para teatro": "No soy un teórico No soy un comentador confiable ni con autoridad para hablar de la escena dramática, la escena social, o escena alguna Escribo obras, cuando me las arreglo, y eso es todo Es absolutamente todo lo que hay Así es que hablo con cierta reticencia, sabiendo que hay al menos veinticuatro aspectos posibles sobre cualquier afirmación particular, dependiendo de dónde estés parado en cada momento o de cómo se comporte el clima Una afirmación categórica, creo yo, nunca permanecerá donde está ni será finita Estará inmediatamente sujeta a modificación por las otras veintitrés posibilidades que hay en ella Ninguna afirmación que haga, por lo tanto, debería ser interpretada como final y definitivas, incluso puede ser que sean casi finales y definitivas, pero no las voy a considerar como tales mañana, y entonces me gustaría que ustedes no lo hicieran tampoco hoy "Dos obras mías de larga duración han sido estrenadas en Londres La primera estuvo en cartel una semana y la segunda, un año Por supuesto que hay diferencias entre ambas obras En La fiesta de cumpleaños empleé una cierta cantidad de guiones en el texto, entre frase y frase En El cuidador recorté los guiones y usé puntos suspensivos en su lugar Así que en lugar de decir: `Mirá, guión, quién, guión, yo, guión, guión, guión", el texto quedó como `Mirá, punto, punto, quién, punto, punto, punto, yo, punto, punto, punto, punto` Así que es posible deducir de esto que los puntos tienen mayor aceptación popular que los guiones y por eso El cuidador duró mucho más que La fiesta de cumpleaños El hecho de que en ninguno de los casos se pudieran oír los puntos y guiones en función va más allá de nuestra cuestión No se puede engañar mucho tiempo a los críticos Saben distinguir un punto de un guión a una milla de distancia, aun sin escuchar ninguno de los dos "Me llevó un buen tiempo acostumbrarme al hecho de que la respuesta crítica y de audiencia en teatro sigue un patrón de temperatura muy errática Y el peligro de un escritor es volverse presa fácil de las viejas angustias de incertidumbre y expectativa en este respecto Pero me parece que Düsseldorf me aclaró el panorama En Düsseldorf, hace más o menos dos años, según la costumbre continental, salí a recibir el aplauso junto con el elenco de El cuidador al final de la obra en su primera noche Fue inmediatamente abucheada con violencia, por lo que debe haber sido la más selecta colección de abucheadores del mundo entero Pensé que estaban usando megáfonos, pero eran pura boca El elenco estaba tan emperrado como el público, no obstante, y salimos a saludar treinta y cuatro veces, siempre para recibir abucheos A la trigésima cuarta vez quedaban sólo dos espectadores en la sala, todavía abucheando Extrañamente, todo esto me templó mucho, y ahora, cada vez que siento un temblor ante la vieja incertidumbre y expectativa, me acuerdo de Dusseldorf, y estoy curado "El teatro es una actividad pública, energética, enorme Escribir es, para mí, una actividad completamente privada, se trate de un poema o de una obra, lo mismo da Estos aspectos no son fáciles de conciliar El teatro profesional, más allá de las inobjetables virtudes que posee, es un mundo de falsos clímax, tensiones calculadas, un poco de histeria, y una buena dosis de ineficacia Y las alarmas de este mundo en el que supongo que trabajo se vuelven constantemente más extendidas Pero básicamente mi posición se ha mantenido siempre igual Lo que escribo no tiene obligación ante nada más que no sea ante sí mismo Mi responsabilidad no es para con los públicos, críticos, productores, directores, actores o mis colegas en general, sino para con la obra entre manos, sencillamente Les advertí sobre las afirmaciones definitivas, pero parece que acabo de hacer una "Normalmente comienzo mis obras de una manera bastante simple, encontrando un par de personajes en un contexto particular, arrojándolos los unos a los otros y escuchando lo que dicen, manteniendo mi olfato bien alerta El contexto ha sido siempre, para mí, concreto y particular, y los personajes, también concretos Nunca he empezado una obra a partir de ningún tipo de idea abstracta o teoría y nunca me representé mentalmente a mis propios personajes como mensajeros de muerte, perdición, edén o vía láctea o, en otras palabras, como representaciones alegóricas de fuerza alguna en particular, fuere lo que fuere que significasen? Una hoja en blanco es una cosa tan excitante como aterradora Es desde donde se comienza Luego siguen dos periodos más en el desarrollo de una pieza Luego siguen dos periodos más en el desarrollo de una pieza El período de ensayos y la fundación Un dramaturgo puede absorber una gran cantidad de cosas valiosas a partir de una activa e intensa experiencia en el teatro, a lo largo de estos dos períodos Pero finalmente vuelve a encontrarse mirando la hoja en blanco En esa hoja hay algo o nada No lo sabés hasta que no lo tenés arrinconado Y no hay garantías de que te des cuenta entonces Pero siempre queda un riesgo que es digno de ser tomado "He escrito nueve obras para varios medios, y en este momento no tengo la menor idea de cómo me las he arreglado para hacerlo Cada obra fue, para mí, `un tipo diferente de fracaso` Y ese hecho, supongo, me puso a escribir la siguiente Y si escribir obras me resulta una tarea extremadamente difícil, al tiempo que aún la entiendo como una especie de celebración, cuándo más difícil es intentar racionalizar el proceso y cuándo más abortivo, como creo que les he demostrado claramente a ustedes esta misma mañana"