Mensaje tranquilizador

sábado, 1 de julio de 2006
México, D F, 30 de junio (apro)-- ¿Qué razón tenía Francisco Gil Díaz, el secretario de Hacienda, para convocar a la prensa nacional e internacional y mandar, desde el Palacio Nacional, un mensaje tranquilizador a la nación y al mundo y decir que la economía goza de cabal salud y que no hay motivo alguno para estar intranquilos? Por lo menos factores económicos externos, no Tampoco indicadores internos que muestren fragilidad en la economía Hábilmente escogió el día, tan esperado, en que la Reserva Federal estadunidense anunciaría cambios en su política monetaria, lo que naturalmente impactaría en los mercados financieros internacionales, incluido el nuestro por supuesto Sin embargo, éstos ya habían descontado desde semanas antes el aumento anunciado hoy, de un cuarto de punto en las tasas de interés, que quedaron en 55% El titular de la FED, Ben Bernanke, también dijo que la economía de su país entraría en algún momento en un proceso de desaceleración Ambos datos fueron recogidos positivamente por los mercados, a grado tal que las bolsas de valores tuvieron un comportamiento a la alza La mexicana subió 446%, la segunda alza más importante del año Entonces, y considerando que Gil Díaz está lejos de ser un improvisado en el conocimiento y comportamiento de los mercados financieros, la razón de su mensaje no hay más que buscarla en la real y creciente intranquilidad que genera la cercanía de las elecciones del domingo próximo Y más que eso, en la certeza gubernamental ?me arriesgo en la interpretación-- de que será Andrés Manuel López Obrador quien salga triunfador en los comicios, estos sí, más competidos en la historia del país Sin duda, el gobierno se ha hecho eco de las aprensiones de los empresarios y del propio candidato panista, Felipe Calderón Porque, quién si no es López Obrador ?en la lógica de aquellos-- el que representa "un peligro" para la economía nacional, el que amenaza ?creen ellos-- con una cacería de brujas contra los malos empresarios ?"traficantes de influencias", "delincuentes de cuello blanco", que "no pagan impuestos", privilegiados"--; el que va dar al traste con los equilibrios macroeconómicos; el que va a endeudar al país; el que nos va a hacer perder nuestro patrimonio a todos los mexicanos Qué miedo Y qué pánico ver esa magna concentración en el zócalo Y qué coraje que haya sido tan espontánea, tan llena de familias enteras, sin tanto acarreo como el que llenó el estadio Azteca para el cierre de campaña de Felipe Calderón el domingo pasado Es más, hasta el propio Felipe se muestra poco convencido de ganar "No se rindan, pide Calderón", fue el magnífico titular de la página principal del Reforma del lunes, en el que consignaba la información del cierre de campaña en el Azteca, acto en el que el candidato pidió a los suyos "no dar un paso atrás, no bajar la guardia" "No rendirse", pues Es decir, el candidato panista no está seguro de ganar Nunca lo estuvo Y esa inseguridad se la transmite a los empresarios, de los que ha sido vocero de sus miedos Estos, además de agredidos, cada vez tienen más certeza de que va a ganar López Obrador Díganlo si no sus fuertes arremetidas de los últimos días, a través de spots y declaraciones de las cúpulas Y el gobierno, con sus llamados a la calma --nuestro mensaje, dijo Gil Díaz, "tiene el propósito de tranquilizar a la opinión pública"--, está dando por hecho que López Obrador va a ganar Pero que no hay problema No es un peligro No se preocupen La economía ?otra vez Gil Díaz-- manifiesta un "excelente desempeño en sus componentes real y financiero" Hay en ella no sólo "una gran estabilidad", sino también "un proceso de notable dinamismo, con crecimientos elevados en empleo, producción, inversión y consumo" Y lo más importante que dijo Gil Díaz: no hay el menor asomo de que se suscite un fenómeno de inestabilidad Así es que, señores empresarios, no exageren