Puntos de vista

jueves, 23 de octubre de 2008
MÉXICO, DF, 22 de octubre (apro) - Complejos, contradictorios y conflictivos humanos: en pequeña reunión que tuvimos los de mi especie, nos ganó el estupor al ver y comprobar que grupos de entre ustedes, irreconciliables entre ellos, están unidos en sus sospechas, críticas y rencores a eso que ustedes llaman Estado, como lo están los capitalistas y los anarquistas, grupos ambos que, por cierto, también se consideran la sal de la tierra, los Mesías y rescatadores del bien de sus sociedades Por supuesto, no olvidamos que esa común mala voluntad de capitalistas y anarquistas contra el Estado viene de intereses opuestos, tiene facetas diferentes y persigue fines distintos Si los anarquistas se proclaman enemigos del Estado, enemigos a muerte que buscan su desaparición por todos los medios, para los capitalistas es un "mal inevitable" y, a veces, un mal necesario Hay que destruir al Estado, porque el mismo es el enemigo del individuo y de su libertad, dicen los anarquistas, y añaden: él no es más que un instrumento coercitivo, de represión, de discriminación, de marginación de clase, ya que la clase poseedora, los patronos, los capitalistas, por el poder que confiere la propiedad, monopolizan el poder del Estado en perjuicio de los que poco o nada poseen También hay que destruirlo, dicen, porque los que poseen el poder político desde el gobierno tienen, por esa razón, los medios necesarios para apoderarse de la riqueza y concentrarla en sus manos, con desmedro, con perjuicio de una distribución más justa de la misma El Estado, dicen por su parte los capitalistas, es un mal inevitable pero conveniente, y explican así esta contradicción: es conveniente cuando su poder dicta e instituye las leyes que establecen los límites de las desmedidas ambiciones de los humanos, ya que así garantiza el bien común de los ciudadanos El Estado es un mal, añaden, cuando interviene en la economía, cuando planifica la producción y la distribución de bienes de consumo, cuando administra empresas que mejor estarían en manos de la iniciativa privada, cuando interviene en el libre mercado, y el Estado es un mal inevitable por conveniente cuando, ante los ataques de los comunistas, anarquistas y socialistas a la propiedad privada y a la iniciativa privada, defiende a las mismas a capa y espada; cuando privatiza empresas estatales; cuando, para incentivar al capital, a la iniciativa privada, a los empresarios, impone los impuestos indirectos, recorta el gasto social, reforma y flexibiliza las leyes laborales, con lo que permite que los patrones puedan contratar a los trabajadores por meses, por semanas, por días e incluso por horas, con lo cual los asalariados no podrán obtener antigüedad en las empresas, lo que perjudicará sus derechos, pues en esas condiciones de empleo difícilmente alcanzarán un seguro social, poco o nada obtendrán si les piden, y únicamente conseguirán jubilaciones insuficientes para su vejez Igualmente, el mal de la intervención del Estado se convierte en bien cuando, como se está viendo en los diversos medios de información, en estos días acude rápido y veloz a rescatar de la quiebra a empresas privadas con dinero de los contribuyentes Estos hechos dejan en pie y frente a frente a sus dos grandes doctrinas actuales sobre lo que es y para qué sirve el Estado: la que sostiene que el Estado es la expresión jurídico-política de un grupo o clase social dominante que ejerce el poder del mismo en su propio beneficio y la que mantiene la creencia de que es el instrumento de integración social y de resolución de los problemas colectivos ¿A cuál de las dos doctrinas afirman y confirman las reflexiones y los hechos expuestos en la presente? Como ustedes, los humanos, son en pensamientos, palabras y obras tan complejos, contradictorios y conflictivos, a nuestro corto entendimiento le fue imposible aclarar tal problema por más que lo discutimos en nuestra reunión; al final, todos terminamos como nuestro congénere Buridán Esperamos que su bondad y más alto saber nos saquen de dudas y nos den la solución al mismo Con las gracias adelantadas de toda nuestra asnal especie LA BURRA DE BALAAN

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