Exigen a Calderón mantener un específico embajador ante la UNESCO

lunes, 25 de enero de 2010

MEXICO, D.F., 25 de enero (Proceso).- Con un rotundo “¡ya basta!” y la exigencia al gobierno de hacer un alto en el camino para redefinir el rumbo de las políticas cultural, educativa y científica, un grupo de ciudadanos se reunió en la librería Miguel Ángel Porrúa de San Ángel para discutir la propuesta de no tener, a partir del primer día de febrero, un representante especial ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Durante casi tres horas, los asistentes expusieron diversas razones por las cuales México no debe “adelgazar” su presencia ante el organismo internacional; se lamentó la perdida del espíritu “internacionalista” que caracterizó durante décadas al país; y se exigió al Ejecutivo revocar la decisión.

En una carta, a la cual llaman de adhesión, se solicita designar como titular de la misión permanente a una persona con el perfil, experiencia y trayectoria que permitan la adecuada atención y gestión de las relaciones México-UNESCO.

Al mismo tiempo, se pidió al Senado no ratificar el nombramiento del embajador de México ante Francia, Carlos de Icaza, como titular ante la UNESCO, pues –se dijo– la doble función hará que se tenga una representación a medias ante el organismo e igualmente a medias ante el gobierno francés, cuando los dos cargos exigen la mayor dedicación.

Asistieron cerca de medio centenar de personas, entre ellos Guadalupe Rivera Marín, hija de Diego Rivera y cuya hermana Ruth formó parte del Subcomité de Museos de la UNESCO; Fernando Lozano, director de la Orquesta Sinfónica de Xalapa; Jorge Ruiz Dueñas, exdirector del Archivo General de la Nación; el diputado Jaime Álvarez, del Partido Convergencia; el investigador Antonio Machuca, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); y representantes del Comité Nacional Mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos).

Presidieron la antropóloga Lourdes Arizpe, exdirectora de Cultura de la organización e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien dijo llevar la representación del rector José Narro Robles, que ha manifestado su preocupación pues la universidad trabaja en muchos campos con el organismo; igualmente el editor y librero Miguel Ángel Porrúa (anfitrión), y Carlos Villaseñor, director de Cultura México.

Aunque se había puntualizado que en realidad México no se sale de la UNESCO y mantiene su participación en varios de sus consejos, la Secretaría de Relaciones Exteriores precisa (ver recuadro) que se mantendrán las actuales instalaciones y la estructura operativa, pero reitera que De Icaza tendrá también la representación ante la UNESCO, con lo cual pretenden un ahorro.

Algunos de los puntos mencionados en el documento de la cancillería fueron señalados por el embajador Javier Barros, en una misiva a Miguel Ángel Porrúa. Le dijo que el embajador De Icaza le anunció que además de no cerrar la representación permanente y asumirla él, los lineamientos de México ante el organismo serán:

Mantener todos los aspectos que la delegación tiene contraídos en el edificio de delegaciones de la UNESCO, incluida la oficina del representante permanente; mantener en sus puestos a funcionarios y empleados locales. De Icaza presentará un plan de trabajo y, de ser ratificado por el Senado, se compromete a atender “personalmente y en el sitio” los asuntos relativos a su nueva tarea. El poeta Homero Aridjis estará en su puesto de representante sólo hasta el próximo 31 de enero.

Porrúa opinó que se trata de “una manera muy elegante de correr al embajador” Aridjis. Y aunque considera a De Icaza como “de lo mejor en el Servicio Exterior Mexicano” –previendo que en el sistema político las embajadas son a veces una especie de “exilio” para los non grato– expresó temor por quién ocupe en el futuro la doble representación.

Se cuestionó también qué se ahorra si se mantiene toda la estructura y sólo se elimina el sueldo de un embajador, frente a las pérdidas que significa el no contar con un representante de tiempo y dedicación completa.

A decir de Arizpe, con la doble función México se alejará de la discusión de temas esenciales en el organismo, como ciencia, patrimonio cultural inmaterial, diversidad cultural, bioética, propiedad intelectual y sustentabilidad.

La exfuncionaria de la UNESCO, Gloria López Morales, calificó de “hipócrita” el argumento del ahorro. A decir suyo, las cifras dadas no hablan de lo que pierde el país “al debilitar su presencia en un escenario donde se definen orientaciones y políticas de educación, ciencia y cultura”.

El embajador Mario Chacón, director general de Relaciones Internacionales de la Secretaría de Educación Pública y secretario general de la Comisión Mexicana de Cooperación con la UNESCO, les envió un escrito acerca de que otros países están en la misma situación, entre ellos Austria, Chile, Sudáfrica y Uruguay. Pero Villaseñor reviró que ninguno ocupa como México uno de los primeros lugares en el mundo en diversidad cultural y biodiversidad.

A la carta se han adherido, entre otros, el investigador Eduardo Nivón, el economista Ernesto Piedras, el antropólogo José Antonio Mac Gregor, el promotor cultural Luis Garza Alejandro, la antropóloga Marta Turok, el sociólogo Rodolfo Stavenhagen y el embajador Víctor Flores Olea. Además respondieron el exrector Juan Ramón de la Fuente, quien dijo estar “... en principio puesto, toda vez que me parece inadmisible la decisión”, y el historiador Miguel León Portilla, quien anticipó:

“Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que usted me dice. De hecho ya empecé a tratar en las altas esferas para lograr que se revoque el cierre de la representación... participo con usted en la idea de que desvincularnos de la UNESCO sería uno de los peores errores.”

El historiador participó el pasado lunes en la presentación del programa Discutamos México, evocado en la reunión con la exigencia de que el asunto de la UNESCO se discuta públicamente con la participación de las autoridades responsables, quienes no asistieron y en cambio plantearon a Porrúa la posibilidad de una reunión privada, que él rechazó por “inadmisible”.

La carta se envió también a la senadora y excanciller Rosario Green, quien consideró “difícil” defender el tema de mantener a México en ese edificio con los “gastos enormes” que implica la plaza de un embajador, con coche, residencia, personal de servicio, funcionarios, etcétera. Y a Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, quien simplemente respondió:

“Sí, ya lo recibí. Abrazo.”

Consultado por Proceso, el promotor y exagregado cultural Eduardo Cruz Vázquez indicó que “es muy grave reducir la diplomacia pública y cultural a pesos y dólares. El prescindir del sitial específico de cara a la UNESCO (o en cualquier otro organismo) es una decisión que deshace lo poco que queda de la otrora aguerrida cooperación internacional. Por mandato y por respeto a lo que bien se forjó décadas atrás, el Senado debe impedir tal desfiguro”.

El senador Ricardo Monreal, del Partido del Trabajo, y el diputado Felipe Solís, del PRI, presentaron sendos puntos de acuerdo. El primero solicita al Ejecutivo informar sobre la intención de desaparecer la oficina ante la UNESCO y pone en duda la razón del ahorro, pues la embajada de México en el Vaticano permanece intocable.

Solís pidió a su vez mantener un embajador específico y autónomo de cualquier otra embajada de México, toda vez que “sería ingenuo suponer que el embajador de México en Francia, además de sus ocupaciones ordinarias por la relación con esa república, puede atender los numerosos y muy relevantes temas” de la UNESCO. 

Este texto se publicó en la edición 1734 de la revista Proceso que empezó a circular el sábado 23 de enero.

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