Censura Arzobispado de Jalisco a acelerados por la silla presidencial

jueves, 7 de octubre de 2010

GUADALAJARA, Jal., 7 de octubre (apro).- El Arzobispado de esta ciudad censuró a quienes, “antes de tiempo y sin importar las leyes”, iniciaron ya, “sin tapujos”, la carrera por la Presidencia de la República.
           Sostuvo que nadie quiere a un Presidente que se preocupe más por sí mismo que por los problemas de la ciudadanía o que malgaste los recursos públicos en sus intereses.
    El editorial de El Semanario Arquidiocesano, que circulará el próximo fin de semana –edición número 714--, afirma que la sociedad desea “no ver a un Presidente que se preocupe más por atacar las instituciones que por centrarse en resolver los problemas que aquejan a sus ciudadanos o que se rige más por la conservación de su imagen, explotando distractores para subir su popularidad y fortalecer sus intenciones de reinar, que por estar bien con la conciencia del pueblo, que se manifiesta en la opinión pública generalizada”.
    Luego, el editorial hace una serie de precisiones de lo que, señala, no quiere la sociedad del Presidente, como utilizar “la fuerza de su poder para amenazar a quien no esté de acuerdo con él” o que emplee los recursos públicos para cumplir sus objetivos personales.
    “No queremos a un Presidente que manifiesta fobias religiosas o clericales, como si estos elementos no formaran parte de la vida de los ciudadanos de una nación. No necesitamos a un presidente que no quiera cambios sustanciales positivos en la sociedad, sino que se conforma sólo con la alternancia en el poder.
    “No queremos un Presidente que proponga mayor regulación del mercado a través de una mayor intervención del Estado, porque este estilo de socialismo no ha funcionado en ningún régimen en el mundo y menos funciona en México, donde la corrupción y la impunidad son el pan de cada día. Tampoco confiamos en un capitalismo salvaje que ha creado más pobres y desaparecido a la clase media”, señala.
    Añade: “No pensemos que un buen Presidente, aun defendiendo sus posturas, supuestamente en nombre de la laicidad, sea aquel que prefiere la libertad sexual de los habitantes (a los que tiene que servir y de los que depende), que la formación sexual, y no sólo ésta, sino una formación integral de la persona. Las visiones parciales nos han dañado suficientemente”.
    Por su parte, el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, titular de la arquidiócesis, da cuenta en su columna, La palabra del pastor, de un encuentro periódico con empresarios que se realiza en estas fechas.
           Señala que, entre otros temas analizados, resaltan el de las consecuencias negativas que ha provocado el liberalismo económico desenfrenado y sus graves consecuencias sobre la producción; la competencia, la globalización y el consumo, y de cómo todo esto afecta a las regiones y naciones más pobres
     Además, de cómo también han afectado los problemas de corrupción que, “omnipresente  y de manera constante, contribuye a deteriorar la economía y el tejido social frenando el desarrollo y progreso de México”.
    Sandoval Iñiguez dice que tampoco han dejado fuera el “terrible problema de la violencia y la lucha del crimen organizado contra el gobierno, de éste contra las mafias del narcotráfico, y de éstas entre sí, que luchan a muerte por apoderarse del control de territorios”.

Comentarios