Rechaza Calderón haber negociado con el narco

miércoles, 1 de diciembre de 2010

MÉXICO, D.F., 1 de diciembre (apro).- El presidente Felipe Calderón afirmó hoy que, como en ninguna otra administración, la suya ha dado golpes “contundentes” a los cárteles del narcotráfico en todas sus estructuras y nunca cayó en la “tentación” de llegar a “un arreglo” con los criminales.

En los Diálogos con motivo de su cuarto año de gobierno, en el centro Banamex, Calderón afirmó que pudo haber simulado la realidad, "dejando a la gente inerme y a su suerte, como se ha hecho en México muchas veces", pero optó por cumplir con su deber de proteger a los ciudadanos, dado que ese, agregó, es el primer deber del Estado.

El Ejecutivo afirmó que aunque falta aprehender a muchos narcotraficantes, el golpe a los grupos criminales ha sido posible gracias al trabajo de las fuerzas armadas.

Destacó la captura de Edgar Valdez Villarreal, La Barbie, uno de los narcotraficantes más buscados del país; Sergio Enrique Villarreal Barragán, El Grande, operador de los Beltrán Leyva, e Ignacio Coronel Villarreal, Nacho Coronel, del cártel de Sinaloa.

De los detenidos, agregó, 24% pertenecía al cártel del Pacífico, 28% al del Golfo-Zetas, 12% al cártel de Tijuana, 15% al de Juárez, 4% a La Familia michoacana y 16% a los Beltrán Leyva.

Luego añadió que la violencia la generan los violentos, los criminales, pero no el gobierno por su intervención, e incluso reiteró que ha habido avances en las zonas donde intervienen las fuerzas federales, aunque pueda haber lo que calificó como “sobresaltos”.

En su edición del pasado 28 de noviembre (1778), la revista Proceso publicó una nota sobre el libro Los señores del narco, de la periodista Anabel Hernández, en el que se revela que a principios de 2008 la Presidencia de la República estableció contacto directo con Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, en una operación instrumentada por Juan Camilo Mouriño, entonces el hombre más cercano a Felipe Calderón.

La misión era pactar para poner paz entre los cárteles de la droga. Sin embargo, El Chapo aprovechó la oportunidad para dar a conocer los nombres de los cómplices de su fuga del penal de Puente Grande en 2001 y, sobre todo, para involucrar al propio Mouriño –quien murió el 4 de noviembre de 2008, cuando el avión en que viajaba, procedente de San Luis Potosí, se estrelló en la zona de las Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México– en la “venta” de plazas al narcotráfico.

 

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